domingo, 12 de enero de 2014

Ya pueden consultar mi colaboración en la sección Cultura de El Sol de México (versión web) de estas primeras semanas de enero de 2014...

RETRATOS HISTÓRICOS

Por: David A. Figueroa Hernández


Tras las Huellas de un Desconocido
Konrad Ratz
CONACULTA/INAH/Siglo XXI
2008, 246 pp.


Tras las Huellas de un Desconocido. Esta magna obra es sin duda un pasaje lleno de anécdotas y datos históricos sumamente reveladores que hacen de su autor, un célebre conocedor de la historia del Segundo Imperio en nuestro país así como de la vida de quien fuera emperador, Maximiliano de Habsburgo.

En el presente texto, el lector no sólo debe tener algunos conocimientos sobre este periodo de la historia de México, sino que debe tener la paciencia requerida para completarla; deseos de conocer de cerca la vida y obra del emperador de origen austriaco así como de su controvertida esposa, la emperatriz Carlota de Bélgica.

En particular, lo que hace exquisita esta investigación es sin duda, los datos inéditos que provienen de los archivos privados de quien fuera el principal biógrafo de Maximiliano, Egon César Conte Corti, así como de su secretario particular, José Luis Blasio, de quien Konrad Ratz ha traducido su obra al alemán y posteriormente, al español. Para quienes no han hurgado de manera más dedicada sobre este periodo, los archivos que se describen, estudiados meticulosamente, desde Viena, Austria, son un referente y soporte históricos bastante sólidos.

Mucho se ha dicho sobre la vida de Maximiliano, desde su partida del castillo de Miramar hasta su célebre muerte en el Cerro de las Campanas. Sin embargo, la llegada de Maximiliano se dio en un proceso histórico muy complicado de este país, es decir, la constante lucha entre liberales y conservadores, justo lo que Daniel Cosío Villegas nombró como La República Restaurada.

Aunado a esto, también se nos ofrecen las grandes ideologías que compartían los tronos que convergieron en Austria a través de Maximiliano y Carlota, su árbol genealógico y, lo más importante, las razones y causas principales de quienes convencieron al monarca de venir a México. Asimismo, el apoyo militar de Francia y la venia de El Vaticano, fueron sin duda quienes coadyuvaron para ello.

Sin embargo, las páginas de esta investigación, nos hacen ver los tintes políticos así como los hechos íntimos de la pareja imperial, los dislates entre ellos y la forma de gobernar de cada uno. Él, un hombre de contemplación y bondad; ella, una mujer madura, enérgica e instruida en las artes del buen gobierno.

Por desgracia, la difícil situación del país en esa época, no logró que las ideas del emperador prosperaran. Para algunos, fue un liberal por encima de Juárez; para otros, un invasor que sólo quiso tener un sueño: gobernar a una nación sin importar que tan lejana y destructiva fuera para él.

La historia habló y Juárez no lo pensó. Recordemos que la historia la escriben los vencedores y para Maximiliano de Habsburgo, los titubeos y las traiciones de quienes se dijeron sus más allegados, lo llevaron al paredón. Un hombre que, inclusive al momento de ser fusilado, gritaba al unísono su gran amor por la que fuera la nación que lo abrigaba y que al mismo tiempo lo asesinaba.

Se dice por desgracia que los extranjeros saben –en algunas ocasiones- más de nuestra propia historia como nación que nosotros mismos, y este caso no es la excepción. El hilo conductor de Konrad Ratz, de origen austriaco, ha sido una detallada memoria sobre el hombre de buenas intenciones, y el emperador que no pudo gobernar entonces a un pueblo sojuzgado y acostumbrado (¿será cierto?) a políticos ventajosos.





Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx