RETRATOS HISTÓRICOS
Por: David A. Figueroa Hernández
Díaz Ordaz. Disparos en la Oscuridad
Fabrizio Mejía Madrid. Ed. SUMA de letras-Santillana Ediciones
2011, 293 pp.
Díaz Ordaz. Disparos en la Oscuridad. La historia de nuestro país ha tenido muchos episodios oscuros a lo largo de su existencia y esta lectura no es la excepción ante lo sugestivo de su título.
Hablar de la vida de Gustavo Díaz Ordaz en nuestros días, nos remite sin duda a su actuar como Presidente de la República (1964-1970) y sobre el cual, el sello que lo caracterizó fue la dureza de su mandato y de su disciplina.
Sin embargo, en la presente lectura, el autor, Fabrizio Mejía, nos conduce a los diferentes laberintos de una carrera infortunada pero agraciada por la forma de pensar de tan mítico personaje así como de las diversas redes de complicidad que llevó a cabo para hacerse de un renombre en la política y en el poder.
Díaz Ordaz, al igual que la mayoría de los mexicanos, sufrió en carne viva los resultados negativos de la Revolución de 1910. Hijo de una familia semi disfuncional, en la que su padre gustaba del alcohol tras perder su empleo al caer el régimen de Porfirio Díaz. Así, el pequeño Gustavo era integrante de una familia numerosa, no obstante, su padre siempre inculcó a su hijo una disciplina férrea a pesar de los vaivenes que los llevaban de Oaxaca a Puebla y que los aquejaban como familia: pobreza, hambre, falta de oportunidades y precaria educación.
Como los grandes personajes históricos de Oaxaca, Gustavo Díaz Ordaz, estudio en el Centro de Ciencias y Artes del estado y al migrar hacia la tierra del héroe del 5 de mayo, Puebla de Zaragoza, incursiona en la política y termina sus estudios en abogacía. Su contacto con el entonces caudillo y feroz político, Maximino Ávila Camacho, se convertiría en su pase de entrada a los círculos de la élite gobernante.
Con el paso de los años, el ex mandatario sabía que su fealdad tenía que ser contrarrestada y que mejor que con la obediencia a sus superiores aunado a una instrucción mínima que le permitiera destacar entre los poblanos, para ello, requería cumplir ciertos requisitos para ser tomado en cuenta y disfrutar de las delicias del poder; ansias constantes por tener lo que nunca había tenido: poder.
A lo largo de la lectura, el autor nos lleva, entre episodios, del pasado de nuestro personaje, a su presente, días antes de morir; destaca mucho su carácter huraño y desconfiado, traducido en sus pensamientos diarios y sus acciones ante la sociedad. Odiado por muchos en México y en el exterior, Mejía Madrid, en pocas cuartillas nos habla con un lenguaje coloquial, y nos adentra en las entrañas mismas de la matanza de estudiantes en la noche conocida como 2 de Octubre.
Los constantes desvaríos de Díaz Ordaz debido a este condenable hecho -justificado por el desarrollo de los Juegos Olímpicos de 1968-, hace que su vida se convierta en una ferviente paranoia al grado de armarse en su propia casa; acosado por un cáncer y por la falta de amigos, consumido por el odio y la férrea disciplina, muere como un personaje siniestro de la vida contemporánea nacional.
Cuando Maquiavelo nos enseñó cómo hacerse y mantener el poder político del Príncipe, analizamos que pocos personajes en nuestro país han destacado por su forma de gobernar imponiendo la fuerza y la supuesta legalidad sobre los derechos fundamentales de los individuos, no importando las consecuencias.
Al ser una personaje oscuro, no es fácil encontrar lecturas sobre su persona –no así de la noche del 2 de octubre- pero el presente, envuelve al lector y permite un disfrute especial página por página.
Solemne respuesta la que proporcionó cuando se le preguntó sobre qué era el poder a lo que respondió: “Enseñar a obedecer”. Eso resume su vida.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx
sábado, 10 de mayo de 2014
La Biblioteca de David recomienda…
El juego de Ripper. La más reciente novela de Isabel Allende nos adentra por los senderos de una investigación policial recordándonos las más grandes inspiraciones de Sir Arthur Conan Doyle, donde el arte de atrapar al asesino serial es el objetivo más importante en el juego macabro de las muertes y los personajes.
Así, a través de un juego, conocido como Ripper, la autora, muy a su estilo de estupendos personajes en los que unos complementan a otros en términos de atmósferas, vidas singulares, conocimientos y actividades cotidianas, componen este rompecabezas para identificar al asesino.
En esta novela, Isabel Allende nos introduce en la vida del personaje principal, Amanda, quien es una adolescente inquieta, que vive según los parámetros de la juventud actual, entre amores cibernéticos y actividades escolares; no obstante, la intriga se presenta cuando observa a las personas que visitan a su mamá, llamada Indiana, y quien recibe en su consultorio a pacientes para ayudarlos a combatir sus males al tiempo que les enseña kármicamente a solucionar sus problemas.
Dentro de esta atmósfera la autora nos describe uno a uno a los diferentes personajes que visitan a Indiana. Al mismo tiempo, conjuga la trama biográfica con pequeñas historias de amor en las que se ven involucrados su ex marido, un ex novio y un ex combatiente seal de los Estados Unidos que busca su amor y que su sinceridad es su mayor arma. Sin embargo, la relación irá más allá entre estos tres personajes al ser, el primero un comisario de policía, el segundo un hombre cariñoso y el tercero, con el tiempo y las pistas, un sospechoso de los asesinatos.
Cuando leemos la novela, pasamos por alto algunas evidencias y solamente los asiduos a buscar la mínima pista, podrán dar a primera instancia con el asesino. Además, también participan en la historia algunos personajes importantes como son los diversos jugadores de Ripper -entre los que destaca el abuelo de Amanda-; un perro sumamente inteligente pero lisiado por la guerra y que fuera el eterno compañero del ex seal; pero sobre todo, los pacientes que acuden a ver a Indiana.
Con el ímpetu que es notable en una adolescente, Amanda logra unir las pistas y ayudar a su padre (y de paso a la policía), con algunos teoremas sobre la forma de actuar del asesino serial, con lo que obtienen indicios únicos y acceso a expedientes que les permiten saber quién es el verdadero culpable no solo de las muertes y la relación entre ellas, sino también de la inquietante desaparición de Indiana.
Casi al final de la novela, el clímax aumenta desesperadamente y la búsqueda de Indiana por toda la bahía de San Francisco, será la clave para saber si el asesino obtendrá una víctima más a su colección macabra.
La cadena de asesinatos se muestra con una sagacidad característica de la autora; su misterio por mostrar al lector quién es el asesino, sin duda hará que se vislumbren muchas opciones para evidenciar al culpable; con el paseo de las hojas, se mostrará y se sabrá por qué lo hace. Todo en la lectura tiene una relación y nada está de más; todas las preguntas son contestadas y al final, se reconocerá el estilo de esta singular escritora chilena.
Por último, bien vale la pena mencionar que Amanda consigue descifrar los enigmas, unir los cabos que la policía no pudo pero sobre todo, el amor por su madre la llevará a utilizar su inteligencia al máximo en contra del tiempo, que es, su peor enemigo.
El juego de Ripper
Isabel Allende
Plaza y Janés
2014, 477 pp.
Comentarios: David Figueroa
dfigueroah@yahoo.com.mx
El juego de Ripper. La más reciente novela de Isabel Allende nos adentra por los senderos de una investigación policial recordándonos las más grandes inspiraciones de Sir Arthur Conan Doyle, donde el arte de atrapar al asesino serial es el objetivo más importante en el juego macabro de las muertes y los personajes.
Así, a través de un juego, conocido como Ripper, la autora, muy a su estilo de estupendos personajes en los que unos complementan a otros en términos de atmósferas, vidas singulares, conocimientos y actividades cotidianas, componen este rompecabezas para identificar al asesino.
En esta novela, Isabel Allende nos introduce en la vida del personaje principal, Amanda, quien es una adolescente inquieta, que vive según los parámetros de la juventud actual, entre amores cibernéticos y actividades escolares; no obstante, la intriga se presenta cuando observa a las personas que visitan a su mamá, llamada Indiana, y quien recibe en su consultorio a pacientes para ayudarlos a combatir sus males al tiempo que les enseña kármicamente a solucionar sus problemas.
Dentro de esta atmósfera la autora nos describe uno a uno a los diferentes personajes que visitan a Indiana. Al mismo tiempo, conjuga la trama biográfica con pequeñas historias de amor en las que se ven involucrados su ex marido, un ex novio y un ex combatiente seal de los Estados Unidos que busca su amor y que su sinceridad es su mayor arma. Sin embargo, la relación irá más allá entre estos tres personajes al ser, el primero un comisario de policía, el segundo un hombre cariñoso y el tercero, con el tiempo y las pistas, un sospechoso de los asesinatos.
Cuando leemos la novela, pasamos por alto algunas evidencias y solamente los asiduos a buscar la mínima pista, podrán dar a primera instancia con el asesino. Además, también participan en la historia algunos personajes importantes como son los diversos jugadores de Ripper -entre los que destaca el abuelo de Amanda-; un perro sumamente inteligente pero lisiado por la guerra y que fuera el eterno compañero del ex seal; pero sobre todo, los pacientes que acuden a ver a Indiana.
Con el ímpetu que es notable en una adolescente, Amanda logra unir las pistas y ayudar a su padre (y de paso a la policía), con algunos teoremas sobre la forma de actuar del asesino serial, con lo que obtienen indicios únicos y acceso a expedientes que les permiten saber quién es el verdadero culpable no solo de las muertes y la relación entre ellas, sino también de la inquietante desaparición de Indiana.
Casi al final de la novela, el clímax aumenta desesperadamente y la búsqueda de Indiana por toda la bahía de San Francisco, será la clave para saber si el asesino obtendrá una víctima más a su colección macabra.
La cadena de asesinatos se muestra con una sagacidad característica de la autora; su misterio por mostrar al lector quién es el asesino, sin duda hará que se vislumbren muchas opciones para evidenciar al culpable; con el paseo de las hojas, se mostrará y se sabrá por qué lo hace. Todo en la lectura tiene una relación y nada está de más; todas las preguntas son contestadas y al final, se reconocerá el estilo de esta singular escritora chilena.
Por último, bien vale la pena mencionar que Amanda consigue descifrar los enigmas, unir los cabos que la policía no pudo pero sobre todo, el amor por su madre la llevará a utilizar su inteligencia al máximo en contra del tiempo, que es, su peor enemigo.
El juego de Ripper
Isabel Allende
Plaza y Janés
2014, 477 pp.
Comentarios: David Figueroa
dfigueroah@yahoo.com.mx