Por David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
El Amor Intangible. Lectura de la autoría del periodista, poeta y académico que recientemente recibió la medalla Bellas Artes 2014, René Avilés Fabila, nos regala con su prodigiosa pluma, el texto El Amor Intangible, en el que su prosa nos transporta al mundo de lo que Habermas ya avizoraba como el gran problema del futuro: la globalización.
Con este texto, Avilés Fabila nos lleva a un mundo en el que la intangibilidad es parte de un quehacer cotidiano del hombre contemporáneo. A su vez, el amor, como parte inherente del hombre, se transforma y amolda a esta insensibilidad que permite la no atracción física sino a través de una pantalla, un ciberespacio, un teclado y unas cuantas imágenes. En este mundo, el ‘contacto ciber-sensorial’ permite engañar, fantasear, y enaltecer lo que no somos o lo que quisiéramos llegar a ser. Nunca o pocas veces, lo que se es.
A través de un correo electrónico, el autor nos regala un laberinto de personas que pueden hacer contacto con nosotros o viceversa. El límite lo fija cada persona. Al aceptar a alguien y dejarlo entrar a su vida, se espera lo inesperado; se busca algo que no sabemos a ciencia cierta a dónde nos llevará. La emoción por llegar a conocer a quien sólo vemos a través de una máquina y el dejarnos guiar por una sola imagen, proporciona una sensación viciosa a la que nos entregamos aún de manera subterránea e inconsciente.
El amor, como parte de esa búsqueda del ser humano por la ‘media naranja’ que está allá afuera, en algún lugar, pierde su esencia con esta nueva tecnología. Se carece del tacto físico, de la emoción que llega cuando se desea ver a la persona querida y/o amada; aquel impulso por entregar la carta, el beso, el poema, la canción, la virginidad, el orgasmo, la vida misma. Es así, como se plasma esa parte a la que el autor denomina lo ‘Intangible’.
De igual forma, Avilés Fabila nos entrega sus múltiples conceptualizaciones teóricas y prácticas sobre el ‘Amor’; de lo personal a lo gratificante y literario; de Stendhal a Cortázar; de los idearios políticos a los múltiples viajes por el mundo; de la poesía hasta el éxtasis por los laberintos de la inhóspita esencia de la belleza física e intelectual de la mujer.
La encrucijada que proporciona la dialéctica de la admiración por el deseo, de lo intelectual por lo sexual, de lo fantástico por lo existente. Es aquí en donde la historia cobra vida e invita al lector a reflexionar, a conocer, a experimentar, pero sobre todo, a valorar lo personal, lo íntimo.
“El Amor Intangible” es sin duda una obra maestra de actualidad.
El Amor Intangible
René Avilés Fabila. Axial. Tinta Nueva
2008, 93 pp.
domingo, 16 de noviembre de 2014
Por: David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
Sobrevivir para contarlo. Cuando preguntamos a quienes conocemos sobre un país llamado Ruanda, pocos saben, siquiera, dónde se ubica en el mapa, sólo algunos conocen sobre la trascendencia que este pueblo tuvo en la historia del África actual.
En 1994, este pequeño pero importante país africano sufrió una limpia étnica de proporciones desgarradoras; las constantes diferencias entre tutsis y hutus, llevó a que algunos fijaran su mirada hacia Ruanda. Sin embargo, no fue suficiente la ayuda internacional, que baste decirlo, fue escasa y que en la mayoría de los casos nunca llegó. El hecho sobrepasó las buenas intenciones de la Organización de las Naciones Unidas.
Sobre esta lamentable matanza, versa la presente obra; el hilo conductor es una muchacha, Immaculée Ilibagiza, cuya pecado fue haber nacido en el bando equivocado en el momento equivocado. Poco a poco, de ser una niña feliz y rodeada por una familia modelo, aprendió que el odio, aunado a líderes sedientos de venganza, puede acabar con cualquier ilusión y más si de niños se trata.
Las constantes diferencias entre etnias datan de varias décadas atrás cuando los belgas formaron y enseñaron a los tutsis a gobernar e ir desplazando a los hutus, lo que originó grandes desavenencias en los años subsecuentes y que, para 1994, desembocó en una de las mayores matanzas en la historia moderna.
Inmerso en este panorama, el presente libro se convierte en una enseñanza de vida a la que Immaculée nunca renunció; su fe en Dios y en los valores que le inculcaron en su casa así como los verdaderos amigos que le ayudaron en los momentos en que la muerte le saludaba, le ayudaron para salir con vida. Muchos lo intentaron y nunca lo lograron.
En su crónica, en ocasiones cruda, narra los problemas para poder ocultarse, las muertes sin piedad a machetazo limpio, la confianza depositada en desconocidos, la desesperanza de no saber nada de su familia, todo ello, la impulsa a resistir, junto con otras chicas, en un reducido baño en el que no podían, si quiera, moverse y donde permanecieron durante algunos meses gracias a la buena voluntad de personas hutus que pese a arriesgar su vida, ayudaban a cuántos podían.
Immaculée nos transporta al terror mismo de cuando el hombre deja la inteligencia que lo separa del resto de los animales y se convierte en el más despiadado asesino de la naturaleza; mata más por diversión y que por sobrevivencia.
Estas memorias, son muy desgarradoras y hacen reflexionar a cualquiera no importando fronteras. No obstante, el empuje por querer superar tantas adversidades, hace de esta lectura una lección de vida en la que la esperanza y Dios se fusionan en una delgada línea entre la vida y la muerte.
La década de los 90 estuvo colmada de grandes cambios internacionales pero también, de dos grandes matanzas: Kosovo y Ruanda. Hoy, pocos se acuerdan de ellas, su camino en el mundo de las naciones continúa pero con grandes cicatrices. Esta obra nos enseña a perdonar pero sobre todo a no olvidar a las miles de víctimas ruandesas que allí perecieron.
Sobrevivir para contarlo. El holocausto de Ruanda
Immaculée Ilibagiza y Steve Erwin. Grupo Editorial Tomo
2009, 317 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Sobrevivir para contarlo. Cuando preguntamos a quienes conocemos sobre un país llamado Ruanda, pocos saben, siquiera, dónde se ubica en el mapa, sólo algunos conocen sobre la trascendencia que este pueblo tuvo en la historia del África actual.
En 1994, este pequeño pero importante país africano sufrió una limpia étnica de proporciones desgarradoras; las constantes diferencias entre tutsis y hutus, llevó a que algunos fijaran su mirada hacia Ruanda. Sin embargo, no fue suficiente la ayuda internacional, que baste decirlo, fue escasa y que en la mayoría de los casos nunca llegó. El hecho sobrepasó las buenas intenciones de la Organización de las Naciones Unidas.
Sobre esta lamentable matanza, versa la presente obra; el hilo conductor es una muchacha, Immaculée Ilibagiza, cuya pecado fue haber nacido en el bando equivocado en el momento equivocado. Poco a poco, de ser una niña feliz y rodeada por una familia modelo, aprendió que el odio, aunado a líderes sedientos de venganza, puede acabar con cualquier ilusión y más si de niños se trata.
Las constantes diferencias entre etnias datan de varias décadas atrás cuando los belgas formaron y enseñaron a los tutsis a gobernar e ir desplazando a los hutus, lo que originó grandes desavenencias en los años subsecuentes y que, para 1994, desembocó en una de las mayores matanzas en la historia moderna.
Inmerso en este panorama, el presente libro se convierte en una enseñanza de vida a la que Immaculée nunca renunció; su fe en Dios y en los valores que le inculcaron en su casa así como los verdaderos amigos que le ayudaron en los momentos en que la muerte le saludaba, le ayudaron para salir con vida. Muchos lo intentaron y nunca lo lograron.
En su crónica, en ocasiones cruda, narra los problemas para poder ocultarse, las muertes sin piedad a machetazo limpio, la confianza depositada en desconocidos, la desesperanza de no saber nada de su familia, todo ello, la impulsa a resistir, junto con otras chicas, en un reducido baño en el que no podían, si quiera, moverse y donde permanecieron durante algunos meses gracias a la buena voluntad de personas hutus que pese a arriesgar su vida, ayudaban a cuántos podían.
Immaculée nos transporta al terror mismo de cuando el hombre deja la inteligencia que lo separa del resto de los animales y se convierte en el más despiadado asesino de la naturaleza; mata más por diversión y que por sobrevivencia.
Estas memorias, son muy desgarradoras y hacen reflexionar a cualquiera no importando fronteras. No obstante, el empuje por querer superar tantas adversidades, hace de esta lectura una lección de vida en la que la esperanza y Dios se fusionan en una delgada línea entre la vida y la muerte.
La década de los 90 estuvo colmada de grandes cambios internacionales pero también, de dos grandes matanzas: Kosovo y Ruanda. Hoy, pocos se acuerdan de ellas, su camino en el mundo de las naciones continúa pero con grandes cicatrices. Esta obra nos enseña a perdonar pero sobre todo a no olvidar a las miles de víctimas ruandesas que allí perecieron.
Sobrevivir para contarlo. El holocausto de Ruanda
Immaculée Ilibagiza y Steve Erwin. Grupo Editorial Tomo
2009, 317 pp.
sábado, 1 de noviembre de 2014
RETRATOS HISTÓRICOS
Por: David A. Figueroa Hernández
Carranza. El último reformista porfiriano
Luis Barrón
Tusquets Editores / Centenarios
2009, 289 pp.
Carranza. El último reformista porfiriano. Si existe una figura a la que no se la ha dado la relevancia en la vida revolucionaria y moderna de México, es sin duda a don Venustiano Carranza, columna vertebral de la presente obra y en la que se rescata de los archivos, su valiosa participación en nuestra historia patria.
Poco realmente se sabe de su vida personal y aún menos de su vida política antes de la Revolución Mexicana. Sin embargo, el libro que nos presenta Luis Barrón, divide muy bien los diferentes episodios en las partes descritas. A lo largo de cinco capítulos, nos narra cómo entró al mundo de la política para aprender de su padre y de su hermano mayor, las artes de la administración porfiriana para aplicarlas en el estado de Coahuila y después en el país.
Pese a que nuestra historia oficial sólo le reconoce un movimiento armado contra Victoriano Huerta, un periodo presidencial incompleto y una Constitución que todavía hoy nos rige, la búsqueda de esos pilares datan de 1887 cuando por primera vez ocupó la presidencia municipal de Cuatro Ciénagas, en su natal Coahuila.
No obstante, Carranza fue un pensador nato, un analista de diversas situaciones, un estudioso de la historia de México y universal, lo que sin duda, le proveyó una amplia capacidad para desenvolverse con los diferentes actores de la época. Cabe resaltar su análisis durante la Primera Guerra Mundial y sus diferentes políticas hacia el exterior que hoy día, aún perduran en los gobiernos actuales.
Asimismo, su cercanía con el General Bernardo Reyes que si bien no ha sido documentada oficialmente, le proporcionó cierta recomendación a don Porfirio Díaz; para algunos, su escaño en el Senado de la República fue para no permitirle competir por la gubernatura de su estado; para otros, eso acrecentó más las relaciones con las familias más poderosas de Coahuila y preparar así el terreno, para llegar como el hombre idóneo a la máxima magistratura de México.
Referente a su mandato como presidente municipal en Cuatro Ciénegas, siempre se preocupó por la educación, la salud y las reformas necesarias que permitieran al Estado un desarrollo pleno y sustancial. Cierto es que para ello era necesario pacificarlo (como lo creían todos los positivistas de la época porfiriana) y edificar un estado competitivo. En muchas ocasiones le demostró al Gral. Díaz que si bien tenía ideas contradictorias al régimen, dejó muy claro que ello sólo era en términos locales y no federales. Siempre fue un fiel seguidor de la ley, moviéndose únicamente a través de ella; nunca sin ella.
Una vez comenzado el movimiento revolucionario, trabó amistad con Francisco Madero, aunque lo creía iluso y débil, sobre todo para sostener un gobierno con muchos problemas e intereses políticos. Sin embargo, a la muerte de éste y ya siendo gobernador constitucional de su estado, se declaró, junto con el gobernador de Sonora, en contra del usurpador y asesino, Victoriano Huerta, proclamando el Plan de Guadalupe. Su relación con el Gral. Álvaro Obregón resultó positiva hasta que estalló la época denominada Convencionista en la que su amistad fue relegada por las constantes diferencias en la aplicación de las reformas sociales necesarias para el país.
“Fue, antes bien, un reformador nacionalista cuyo proyecto consistía en la preservación del orden social como él lo entendía: un país de grandes capitalistas y de hombres educados que pudieran dirigirlo al progreso, dejando la responsabilidad al Estado de proteger la soberanía de México, de moralizar a la sociedad y de promover la redistribución de la riqueza por medios institucionales”.
Hombre sobrio, honesto y poco estudiado por los eruditos mexicanos y extranjeros, es el pilar fundamental sobre el que se cimentó la Constitución de 1917; ideólogo de un estado de derecho inobjetable pero a la vez, sagaz, inteligente y obstinado a que la transformación del país sería sólo a través de la educación.
Finalmente, ha sido el único Presidente de la República que gobernó sin una sola modificación a la Constitución y quien consolidó al Estado mexicano actual.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx
Por: David A. Figueroa Hernández
Carranza. El último reformista porfiriano
Luis Barrón
Tusquets Editores / Centenarios
2009, 289 pp.
Carranza. El último reformista porfiriano. Si existe una figura a la que no se la ha dado la relevancia en la vida revolucionaria y moderna de México, es sin duda a don Venustiano Carranza, columna vertebral de la presente obra y en la que se rescata de los archivos, su valiosa participación en nuestra historia patria.
Poco realmente se sabe de su vida personal y aún menos de su vida política antes de la Revolución Mexicana. Sin embargo, el libro que nos presenta Luis Barrón, divide muy bien los diferentes episodios en las partes descritas. A lo largo de cinco capítulos, nos narra cómo entró al mundo de la política para aprender de su padre y de su hermano mayor, las artes de la administración porfiriana para aplicarlas en el estado de Coahuila y después en el país.
Pese a que nuestra historia oficial sólo le reconoce un movimiento armado contra Victoriano Huerta, un periodo presidencial incompleto y una Constitución que todavía hoy nos rige, la búsqueda de esos pilares datan de 1887 cuando por primera vez ocupó la presidencia municipal de Cuatro Ciénagas, en su natal Coahuila.
No obstante, Carranza fue un pensador nato, un analista de diversas situaciones, un estudioso de la historia de México y universal, lo que sin duda, le proveyó una amplia capacidad para desenvolverse con los diferentes actores de la época. Cabe resaltar su análisis durante la Primera Guerra Mundial y sus diferentes políticas hacia el exterior que hoy día, aún perduran en los gobiernos actuales.
Asimismo, su cercanía con el General Bernardo Reyes que si bien no ha sido documentada oficialmente, le proporcionó cierta recomendación a don Porfirio Díaz; para algunos, su escaño en el Senado de la República fue para no permitirle competir por la gubernatura de su estado; para otros, eso acrecentó más las relaciones con las familias más poderosas de Coahuila y preparar así el terreno, para llegar como el hombre idóneo a la máxima magistratura de México.
Referente a su mandato como presidente municipal en Cuatro Ciénegas, siempre se preocupó por la educación, la salud y las reformas necesarias que permitieran al Estado un desarrollo pleno y sustancial. Cierto es que para ello era necesario pacificarlo (como lo creían todos los positivistas de la época porfiriana) y edificar un estado competitivo. En muchas ocasiones le demostró al Gral. Díaz que si bien tenía ideas contradictorias al régimen, dejó muy claro que ello sólo era en términos locales y no federales. Siempre fue un fiel seguidor de la ley, moviéndose únicamente a través de ella; nunca sin ella.
Una vez comenzado el movimiento revolucionario, trabó amistad con Francisco Madero, aunque lo creía iluso y débil, sobre todo para sostener un gobierno con muchos problemas e intereses políticos. Sin embargo, a la muerte de éste y ya siendo gobernador constitucional de su estado, se declaró, junto con el gobernador de Sonora, en contra del usurpador y asesino, Victoriano Huerta, proclamando el Plan de Guadalupe. Su relación con el Gral. Álvaro Obregón resultó positiva hasta que estalló la época denominada Convencionista en la que su amistad fue relegada por las constantes diferencias en la aplicación de las reformas sociales necesarias para el país.
“Fue, antes bien, un reformador nacionalista cuyo proyecto consistía en la preservación del orden social como él lo entendía: un país de grandes capitalistas y de hombres educados que pudieran dirigirlo al progreso, dejando la responsabilidad al Estado de proteger la soberanía de México, de moralizar a la sociedad y de promover la redistribución de la riqueza por medios institucionales”.
Hombre sobrio, honesto y poco estudiado por los eruditos mexicanos y extranjeros, es el pilar fundamental sobre el que se cimentó la Constitución de 1917; ideólogo de un estado de derecho inobjetable pero a la vez, sagaz, inteligente y obstinado a que la transformación del país sería sólo a través de la educación.
Finalmente, ha sido el único Presidente de la República que gobernó sin una sola modificación a la Constitución y quien consolidó al Estado mexicano actual.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx
Por: David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
De una profunda investigación, surge la presente lectura que la maestra Reyna Barrera López nos trae para revivir la poesía y la vida de un personaje que, para unos intelectual y académico, para otros, extravagante y polifacético, resultó ser Salvador Novo.
A lo largo de tres grandes capítulos, Barrera López nos narra el entorno en el que creció tan singular escritor y poeta mexicano; desde chico, buscó integrarse a otros niños de su edad, no obstante, su forma de ser y la meticulosa educación que su madre le prodigó en casa, serían poderosos aliados cuando su padre los abandonara y creciera sin una figura paterna qué seguir.
Cuando adolescente, Salvador Novo, descubrió que las mujeres no serían su destino, sino que, sentía un aprecio especial por los de su mismo género y gracias a una caricia devengada en un beso por un amigo de su infancia, le ayudarían a reencontrar su verdadero camino en la homosexualidad; con el tiempo, no ocultaría su gusto por los hombres rudos (choferes de tráilers y taxis), hombres apuestos e, inclusive, por otros intelectuales con los mismos atributos. Esto le valió muchas desavenencias entre algunos círculos, principalmente con Pedro Enríquez Ureña, quien lo alentó en gran parte de su vida académica y que, al saber de sus gustos, lo reprimió y retiró su apoyo.
Hombre decidido a luchar contra la discriminación, Salvador Novo resultó en un exquisito poeta y devengó en un escritor importante; sus obras perduran al ser el primer mexicano de su generación (y en la historia de la literatura mexicana) en escribir poemas con ideogramas en los que la conceptualización del entorno, de lo abstracto y de los mínimos detalles, harían de él un icono en la literatura contemporánea.
Sus diferentes esfuerzos por publicaciones vanguardistas como la revista Contemporáneos, resultaron en una recopilación y un referente importante de las principales plumas que marcaron su generación así como el estilo de sus antecesores como Justo Sierra, José Vasconcelos y Antonio Caso.
Sin embargo, su cercana relación –de muchos años- con Xavier Villaurrutia y con Carlos Pellicer, acrecentará su visión poética y el valor de la lectura al compartir sucesos, aventuras y esfuerzos académico-literarios importantes que devengaron grandes dividendos en la literatura mexicana.
Hombre singular que daría a México una aportación importante en las letras y en la literatura. Lectura recomendada para conocer más sobre tan connotado personaje.
Salvador Novo, navaja de la inteligencia
Reyna Barrera, Plaza y Valdés Editores
2011, 253 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
De una profunda investigación, surge la presente lectura que la maestra Reyna Barrera López nos trae para revivir la poesía y la vida de un personaje que, para unos intelectual y académico, para otros, extravagante y polifacético, resultó ser Salvador Novo.
A lo largo de tres grandes capítulos, Barrera López nos narra el entorno en el que creció tan singular escritor y poeta mexicano; desde chico, buscó integrarse a otros niños de su edad, no obstante, su forma de ser y la meticulosa educación que su madre le prodigó en casa, serían poderosos aliados cuando su padre los abandonara y creciera sin una figura paterna qué seguir.
Cuando adolescente, Salvador Novo, descubrió que las mujeres no serían su destino, sino que, sentía un aprecio especial por los de su mismo género y gracias a una caricia devengada en un beso por un amigo de su infancia, le ayudarían a reencontrar su verdadero camino en la homosexualidad; con el tiempo, no ocultaría su gusto por los hombres rudos (choferes de tráilers y taxis), hombres apuestos e, inclusive, por otros intelectuales con los mismos atributos. Esto le valió muchas desavenencias entre algunos círculos, principalmente con Pedro Enríquez Ureña, quien lo alentó en gran parte de su vida académica y que, al saber de sus gustos, lo reprimió y retiró su apoyo.
Hombre decidido a luchar contra la discriminación, Salvador Novo resultó en un exquisito poeta y devengó en un escritor importante; sus obras perduran al ser el primer mexicano de su generación (y en la historia de la literatura mexicana) en escribir poemas con ideogramas en los que la conceptualización del entorno, de lo abstracto y de los mínimos detalles, harían de él un icono en la literatura contemporánea.
Sus diferentes esfuerzos por publicaciones vanguardistas como la revista Contemporáneos, resultaron en una recopilación y un referente importante de las principales plumas que marcaron su generación así como el estilo de sus antecesores como Justo Sierra, José Vasconcelos y Antonio Caso.
Sin embargo, su cercana relación –de muchos años- con Xavier Villaurrutia y con Carlos Pellicer, acrecentará su visión poética y el valor de la lectura al compartir sucesos, aventuras y esfuerzos académico-literarios importantes que devengaron grandes dividendos en la literatura mexicana.
Hombre singular que daría a México una aportación importante en las letras y en la literatura. Lectura recomendada para conocer más sobre tan connotado personaje.
Salvador Novo, navaja de la inteligencia
Reyna Barrera, Plaza y Valdés Editores
2011, 253 pp.
Por: David A. Figueroa Hernández
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Para conocer el mundo basta ir a su encuentro; para conocer la literatura basta abrir un libro. Estas dos sentencias hablan por sí solas de lo exquisito que puede ser, por un lado, conocer las diferentes culturas y formas de pensar, por otro, adentrarnos en el arte de quienes han plasmado sus pensamientos en papel y entregarnos sus mejores momentos; ver el mundo y maravillarnos a través de sus plumas.
El viaje literario emprendido por José Antonio Lugo, nos permite sumergirnos en un laberinto de pensamientos, de ciudades, de relaciones personales pero sobre todo, de historias que fueron vividas por los escritores a lo largo de los últimos siglos; con ellos nos transportaremos a la ciencia ficción de Julio Verne, o bien, a la cruda realidad con la que nos envuelve Víctor Hugo.
A través de sencillos capítulos, el autor nos lleva de la mano de la más fina literatura de los diferentes países y sus exponentes. En ocasiones el mundo nos maravilla con un premio Nobel de literatura y por ese simple hecho nos damos a la tarea de leerlo, lo hacemos, y olvidamos que en cada región del orbe hay alguien que observa desde lo más simple hasta lo más complejo de la vida misma, y escribe sobre ello demostrando que cualquier trivialidad puede ir de lo hermoso a lo sublime.
Catalogar esta lectura como un mero recuento no podría ni debería, ser la idea principal. Es fascinante pensar en las Resonancias como una excelsa guía para quien desee emprender un viaje sin retorno a través de la buena literatura y de las obras de cada uno de los escritores más asiduos que nuestro planeta ha producido. Los diferentes estilos, formas, historias, se entrelazan de manera concordante en cada contexto, en cada ambiente narrado y en cada personaje.
Las recomendaciones sobre las obras publicadas que menciona José Antonio Lugo, también se convierten en la mejor guía turística que un buen lector podría tener: datos biográficos, lugares, fechas, amistades, familias, amores y desamores.
Exponentes de cada género y narrativa, podemos encontrar a algunos de los más asiduos amantes de historias: Mario Vargas Llosa, J.M Coetze, Jorge Amado, Sergio Pitol, Michel de Mountaigne, Gérard de Nerval, Lawrence Durrell, Gunter Grass, Michel Tournier, Karel Capek, Alejandro Rossi, Mijail Bulgákov, Robert Musil, Isaac Asimov, Michael Ondatjee, Murasaki Shikibu, Marguerite Yourcenar, Alejandro Dumas…y la lista continúa.
Sin duda, Resonancias se convierte en un libro del que te enamoras y para quienes quieren conocer más de las exquisitas plumas, es un referente importante de acercamiento para los jóvenes que desean investigar más sobre algún autor o la implicación de un país en la literatura; para quienes lleguen a él por simple curiosidad, se enfrentarán a un mundo pocas veces comprendido y explicado tan sencillamente que se sentirán cautivados por este autor que nunca olvidarán.
Resonancias
José Antonio Lugo. Editorial Terracota
2008, 239 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Para conocer el mundo basta ir a su encuentro; para conocer la literatura basta abrir un libro. Estas dos sentencias hablan por sí solas de lo exquisito que puede ser, por un lado, conocer las diferentes culturas y formas de pensar, por otro, adentrarnos en el arte de quienes han plasmado sus pensamientos en papel y entregarnos sus mejores momentos; ver el mundo y maravillarnos a través de sus plumas.
El viaje literario emprendido por José Antonio Lugo, nos permite sumergirnos en un laberinto de pensamientos, de ciudades, de relaciones personales pero sobre todo, de historias que fueron vividas por los escritores a lo largo de los últimos siglos; con ellos nos transportaremos a la ciencia ficción de Julio Verne, o bien, a la cruda realidad con la que nos envuelve Víctor Hugo.
A través de sencillos capítulos, el autor nos lleva de la mano de la más fina literatura de los diferentes países y sus exponentes. En ocasiones el mundo nos maravilla con un premio Nobel de literatura y por ese simple hecho nos damos a la tarea de leerlo, lo hacemos, y olvidamos que en cada región del orbe hay alguien que observa desde lo más simple hasta lo más complejo de la vida misma, y escribe sobre ello demostrando que cualquier trivialidad puede ir de lo hermoso a lo sublime.
Catalogar esta lectura como un mero recuento no podría ni debería, ser la idea principal. Es fascinante pensar en las Resonancias como una excelsa guía para quien desee emprender un viaje sin retorno a través de la buena literatura y de las obras de cada uno de los escritores más asiduos que nuestro planeta ha producido. Los diferentes estilos, formas, historias, se entrelazan de manera concordante en cada contexto, en cada ambiente narrado y en cada personaje.
Las recomendaciones sobre las obras publicadas que menciona José Antonio Lugo, también se convierten en la mejor guía turística que un buen lector podría tener: datos biográficos, lugares, fechas, amistades, familias, amores y desamores.
Exponentes de cada género y narrativa, podemos encontrar a algunos de los más asiduos amantes de historias: Mario Vargas Llosa, J.M Coetze, Jorge Amado, Sergio Pitol, Michel de Mountaigne, Gérard de Nerval, Lawrence Durrell, Gunter Grass, Michel Tournier, Karel Capek, Alejandro Rossi, Mijail Bulgákov, Robert Musil, Isaac Asimov, Michael Ondatjee, Murasaki Shikibu, Marguerite Yourcenar, Alejandro Dumas…y la lista continúa.
Sin duda, Resonancias se convierte en un libro del que te enamoras y para quienes quieren conocer más de las exquisitas plumas, es un referente importante de acercamiento para los jóvenes que desean investigar más sobre algún autor o la implicación de un país en la literatura; para quienes lleguen a él por simple curiosidad, se enfrentarán a un mundo pocas veces comprendido y explicado tan sencillamente que se sentirán cautivados por este autor que nunca olvidarán.
Resonancias
José Antonio Lugo. Editorial Terracota
2008, 239 pp.
Por: David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
Este libro, cuya primera edición data de 1943-1944, resulta en una biografía única y poco conocida respecto al hombre que se convirtió en una leyenda para nuestro país: Emiliano Zapata Salazar.
El autor, Jesús Sotelo Inclán, realizó por aquellas fechas una investigación que bien valdría un premio nacional de periodismo ya que utilizó para su elaboración un incansable estudio biblio-hemerográfico-documental, que lo llevó al Archivo General de la Nación y a los documentos perdidos del actual estado de Morelos (en Villa de Ayala y en Atotonilco), sin embargo, también consiguió estupendos testimonios de los ancianos que aún recordaban las argucias y enfrentamientos del ahora conocido como “El Atila del Sur”.
A lo largo de las páginas, el autor describe la historia en un compendio de 27 capítulos, un apéndice y un apartado de notas; en los capítulos nos desarrolla cómo fue que el pueblo de Atotonilco llegó a ser la cuna de Emiliano Zapata y cómo subsistió pese a las adversidades sociales y económicas durante cinco siglos.
En un principio, Sotelo Inclán, nos ubica en la zona geográfica y cómo desde el México prehispánico, dicha zona ya aportaba grandes tributos al emperador azteca en turno. Una vez que llegaron los españoles, su crecimiento no fue representativo, al contrario, los nuevos dueños de la tierra se repartieron los pueblos, algunos incluso, los desaparecieron. No obstante, con el paso de los años, las haciendas, las diversas órdenes y los españoles ansiosos de tierras y riquezas, hicieron de la zona actual de Morelos, un importante lugar para asentar ingenios azucareros.
Con la llegada de la Independencia y del siglo XIX, al igual que nuestro país, se tuvo una relación complicada con los diferentes gobiernos en turno; nadie –ni Benito Juárez-, escuchó, mucho menos, ayudó, a los pobladores de Morelos. Existe un capítulo específico (XXI) sobre la relación que tuvieron los pobladores con el Emperador Maximiliano, dato curioso, quien sí los escuchó y promulgó la primera ley agraria en beneficio de los campesinos y trató de resarcir el atraso agrario hacia los verdaderos dueños de las tierras de dicho estado de la república.
Con la revuelta de Porfirio Díaz, el autor hace una acotación importante y muestra los documentos que demostrarían que el General fue apoyado por los campesinos en espera de que éste pudiera satisfacer sus demandas de tierras a los pobladores originarios; sin embargo, Díaz nunca atendería sus plegarias, aunque sí los recibiría en un par de ocasiones, en una de las cuales, los campesinos ya contaban con la presencia de Emiliano Zapata (sin ser aún el gran luchador agrario). Llegada la Revolución de Francisco I. Madero, ya todos conocemos la importante figura de Zapata y cómo forjaría un poderoso nicho en contra de los gobiernos del propio Madero, Huerta y hasta Carranza.
A lo largo de tantos siglos, la lectura nos lleva a conocer algunos antepasados de Zapata así como su lucha que no se fraguó en una generación, sino que cada uno de los resentimientos, servidumbre, argucias jurídicas, silencio y traición de parte de los gobernantes, orillaron a los viejos caciques a delegar sus demandas en un personaje fuerte, con carácter y que no diera vuelta a atrás en sus peticiones, todas justas y necesarias.
Se rescata en gran medida las fuentes de investigación como lo fueron los ya citados pero también, la bibliografía de fines del siglo XIX y principios del XX para el desarrollo y consecución de la lectura.
Como dato adicional, existen algunas historias míticas sobre el origen y creencias sobre la formación de la zona cuya riqueza engalanan la excelente cronología y datos históricos que, sin duda alguna, ayudan para conocer el por qué de las demandas de este sector social que a partir de la Revolución mostró su presencia a través de un personaje único y que el mundo conoció como Emiliano Zapata.
Raíz y razón de Zapata
Jesús Sotelo Inclán
Instituto de Cultura de Morelos
2012, 588 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Este libro, cuya primera edición data de 1943-1944, resulta en una biografía única y poco conocida respecto al hombre que se convirtió en una leyenda para nuestro país: Emiliano Zapata Salazar.
El autor, Jesús Sotelo Inclán, realizó por aquellas fechas una investigación que bien valdría un premio nacional de periodismo ya que utilizó para su elaboración un incansable estudio biblio-hemerográfico-documental, que lo llevó al Archivo General de la Nación y a los documentos perdidos del actual estado de Morelos (en Villa de Ayala y en Atotonilco), sin embargo, también consiguió estupendos testimonios de los ancianos que aún recordaban las argucias y enfrentamientos del ahora conocido como “El Atila del Sur”.
A lo largo de las páginas, el autor describe la historia en un compendio de 27 capítulos, un apéndice y un apartado de notas; en los capítulos nos desarrolla cómo fue que el pueblo de Atotonilco llegó a ser la cuna de Emiliano Zapata y cómo subsistió pese a las adversidades sociales y económicas durante cinco siglos.
En un principio, Sotelo Inclán, nos ubica en la zona geográfica y cómo desde el México prehispánico, dicha zona ya aportaba grandes tributos al emperador azteca en turno. Una vez que llegaron los españoles, su crecimiento no fue representativo, al contrario, los nuevos dueños de la tierra se repartieron los pueblos, algunos incluso, los desaparecieron. No obstante, con el paso de los años, las haciendas, las diversas órdenes y los españoles ansiosos de tierras y riquezas, hicieron de la zona actual de Morelos, un importante lugar para asentar ingenios azucareros.
Con la llegada de la Independencia y del siglo XIX, al igual que nuestro país, se tuvo una relación complicada con los diferentes gobiernos en turno; nadie –ni Benito Juárez-, escuchó, mucho menos, ayudó, a los pobladores de Morelos. Existe un capítulo específico (XXI) sobre la relación que tuvieron los pobladores con el Emperador Maximiliano, dato curioso, quien sí los escuchó y promulgó la primera ley agraria en beneficio de los campesinos y trató de resarcir el atraso agrario hacia los verdaderos dueños de las tierras de dicho estado de la república.
Con la revuelta de Porfirio Díaz, el autor hace una acotación importante y muestra los documentos que demostrarían que el General fue apoyado por los campesinos en espera de que éste pudiera satisfacer sus demandas de tierras a los pobladores originarios; sin embargo, Díaz nunca atendería sus plegarias, aunque sí los recibiría en un par de ocasiones, en una de las cuales, los campesinos ya contaban con la presencia de Emiliano Zapata (sin ser aún el gran luchador agrario). Llegada la Revolución de Francisco I. Madero, ya todos conocemos la importante figura de Zapata y cómo forjaría un poderoso nicho en contra de los gobiernos del propio Madero, Huerta y hasta Carranza.
A lo largo de tantos siglos, la lectura nos lleva a conocer algunos antepasados de Zapata así como su lucha que no se fraguó en una generación, sino que cada uno de los resentimientos, servidumbre, argucias jurídicas, silencio y traición de parte de los gobernantes, orillaron a los viejos caciques a delegar sus demandas en un personaje fuerte, con carácter y que no diera vuelta a atrás en sus peticiones, todas justas y necesarias.
Se rescata en gran medida las fuentes de investigación como lo fueron los ya citados pero también, la bibliografía de fines del siglo XIX y principios del XX para el desarrollo y consecución de la lectura.
Como dato adicional, existen algunas historias míticas sobre el origen y creencias sobre la formación de la zona cuya riqueza engalanan la excelente cronología y datos históricos que, sin duda alguna, ayudan para conocer el por qué de las demandas de este sector social que a partir de la Revolución mostró su presencia a través de un personaje único y que el mundo conoció como Emiliano Zapata.
Raíz y razón de Zapata
Jesús Sotelo Inclán
Instituto de Cultura de Morelos
2012, 588 pp.
RETRATOS HISTÓRICOS
Por: David A. Figueroa Hernández
Almazán. El único general revolucionario
Guillermo Samperio, Ed. Lectorum
2011, 440 pp.
Almazán. El único general revolucionario. En la historia contemporánea de nuestro país, ubicamos en los diversos periodos a personajes que la han hecho posible con fuertes ideologías, poderosas convicciones y que ofrendaron con sus propias vidas, en aras de un futuro que consideraron viable para las generaciones siguientes.
En México, después del movimiento revolucionario de 1910, los diversos sectores políticos y militares, se disputaron el poder y no fue sino hasta el sexenio del general Lázaro Cárdenas, que comenzó una nueva etapa, una de instituciones que permitieron dar estabilidad al país pero que colocaron a un partido político -originario de estas fuerzas revolucionarias- en la Presidencia de la República cuya vigencia permanecería de manera consecutiva hasta el año 2000.
En el México callista y cardenista, se ubica esta historia relatada por Guillermo Samperio, en el que relata a un general revolucionario símbolo de la congruencia histórica y de los verdaderos ideales que produjo aquel movimiento que derrocó al general Porfirio Díaz. Juan Andreu Almazán, se distinguió por su arrojo pero aun más por ser un militar que siempre se identificó con el pueblo, con los menos favorecidos, y que no siempre estuvo de acuerdo con los vaivenes políticos.
Con una infancia marcada por la última década del Porfiriato, el general Andreu Almazán convivió muy de cerca con militares destacados en el campo de batalla como Victoriano Huerta, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Álvaro Obregón o con civiles de alto prestigio como Francisco I. Madero, Francisco León de la Barra o Venustiano Carranza. De cada uno aprendió aspectos valiosos que lo llevaron a confeccionar su gran personalidad.
No obstante, a través de estas páginas, a manera de Memorias, encontramos sus fuertes convicciones siempre en busca del bienestar del país, además, permite conocer desde otro ángulo, a personajes que han sido estereotipados como Huerta y Carranza, en tanto que avizora un perpetuo desazón por el general Cárdenas a quien considera antidemocrático y aún más terrible que el propio Plutarco Elías Calles.
Siempre en el frente de batalla, Andreu Almazán vive en carne propia los encuentros entre generales de los diferentes gobiernos así como las batallas que comandó. A los zapatistas, villistas y carrancistas, los tuvo en alta estima por sus valerosas afrentas en aras del pueblo. En contraparte, a los callistas y cardenistas, los trataba con especial desagrado.
Secretario de Comunicaciones durante el breve periodo en la presidencia de Pascual Ortiz Rubio, Andreu Almazán, proporcionó continuidad a las diversas vías de comunicación, carreteras y vías de ferrocarril, así como al teléfono y telégrafo como motores del desarrollo para un México competitivo y moderno.
Con él, se crearía la Ciudad Militar del estado de Nuevo León, cuya cooperativa puso en manos de mujeres. Para 1940, fue candidato a la Presidencia de la República, con el objeto de replantear la historia de este país. Los resultados de estas elecciones, según sus estimaciones, fue un aplastante 90% de sufragios sobre el candidato oficial, Manuel Ávila Camacho. No obstante, debido a un supuesto ‘fraude electoral’, nunca volvería a cruzar palabra con Cárdenas a quien lo denostó al no permitir el libre derecho a elegir a los mexicanos.
Convertido en el “servidor de la Nación”, Almazán es una figura enigmática que ha sido opacada por los nombres de Emiliano Zapata, Francisco Villa y Felipe Ángeles; asimismo, porque el Estado mexicano, a cargo de los gobiernos emanados de la Revolución de 1910, quisieron que su nombre permaneciera en los anales ocultos de la historia de nuestro país. Juan Andreu Almazán merece dar su versión y tener un lugar más destacado en los libros de historia.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx
Por: David A. Figueroa Hernández
Almazán. El único general revolucionario
Guillermo Samperio, Ed. Lectorum
2011, 440 pp.
Almazán. El único general revolucionario. En la historia contemporánea de nuestro país, ubicamos en los diversos periodos a personajes que la han hecho posible con fuertes ideologías, poderosas convicciones y que ofrendaron con sus propias vidas, en aras de un futuro que consideraron viable para las generaciones siguientes.
En México, después del movimiento revolucionario de 1910, los diversos sectores políticos y militares, se disputaron el poder y no fue sino hasta el sexenio del general Lázaro Cárdenas, que comenzó una nueva etapa, una de instituciones que permitieron dar estabilidad al país pero que colocaron a un partido político -originario de estas fuerzas revolucionarias- en la Presidencia de la República cuya vigencia permanecería de manera consecutiva hasta el año 2000.
En el México callista y cardenista, se ubica esta historia relatada por Guillermo Samperio, en el que relata a un general revolucionario símbolo de la congruencia histórica y de los verdaderos ideales que produjo aquel movimiento que derrocó al general Porfirio Díaz. Juan Andreu Almazán, se distinguió por su arrojo pero aun más por ser un militar que siempre se identificó con el pueblo, con los menos favorecidos, y que no siempre estuvo de acuerdo con los vaivenes políticos.
Con una infancia marcada por la última década del Porfiriato, el general Andreu Almazán convivió muy de cerca con militares destacados en el campo de batalla como Victoriano Huerta, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Álvaro Obregón o con civiles de alto prestigio como Francisco I. Madero, Francisco León de la Barra o Venustiano Carranza. De cada uno aprendió aspectos valiosos que lo llevaron a confeccionar su gran personalidad.
No obstante, a través de estas páginas, a manera de Memorias, encontramos sus fuertes convicciones siempre en busca del bienestar del país, además, permite conocer desde otro ángulo, a personajes que han sido estereotipados como Huerta y Carranza, en tanto que avizora un perpetuo desazón por el general Cárdenas a quien considera antidemocrático y aún más terrible que el propio Plutarco Elías Calles.
Siempre en el frente de batalla, Andreu Almazán vive en carne propia los encuentros entre generales de los diferentes gobiernos así como las batallas que comandó. A los zapatistas, villistas y carrancistas, los tuvo en alta estima por sus valerosas afrentas en aras del pueblo. En contraparte, a los callistas y cardenistas, los trataba con especial desagrado.
Secretario de Comunicaciones durante el breve periodo en la presidencia de Pascual Ortiz Rubio, Andreu Almazán, proporcionó continuidad a las diversas vías de comunicación, carreteras y vías de ferrocarril, así como al teléfono y telégrafo como motores del desarrollo para un México competitivo y moderno.
Con él, se crearía la Ciudad Militar del estado de Nuevo León, cuya cooperativa puso en manos de mujeres. Para 1940, fue candidato a la Presidencia de la República, con el objeto de replantear la historia de este país. Los resultados de estas elecciones, según sus estimaciones, fue un aplastante 90% de sufragios sobre el candidato oficial, Manuel Ávila Camacho. No obstante, debido a un supuesto ‘fraude electoral’, nunca volvería a cruzar palabra con Cárdenas a quien lo denostó al no permitir el libre derecho a elegir a los mexicanos.
Convertido en el “servidor de la Nación”, Almazán es una figura enigmática que ha sido opacada por los nombres de Emiliano Zapata, Francisco Villa y Felipe Ángeles; asimismo, porque el Estado mexicano, a cargo de los gobiernos emanados de la Revolución de 1910, quisieron que su nombre permaneciera en los anales ocultos de la historia de nuestro país. Juan Andreu Almazán merece dar su versión y tener un lugar más destacado en los libros de historia.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx