sábado, 5 de noviembre de 2016
LA REALIDAD DE LA EDUCACIÓN EN MÉXICO
Suplemento Regreso a Clases. OEM. Julio 2016
David A. Figueroa Hernández
Académico
La enseñanza en cualquier dimensión y lugar del mundo resulta una labor de vida, una enseñanza constante que se edifica a través de la educación y la instrucción; en este universo, padres de familia, docentes y gobierno, plasman lo importante que debe ser la formación de ciudadanos libres, pensantes y de bien tanto en lo individual como en lo colectivo.
Al hacer referencia de esta formación, hablamos sin duda alguna de corresponsabilidad entre las partes integrantes que buscan el desarrollo pleno de los individuos. Por un lado, los padres de familia se convierten en vigilantes sobre lo que aprenden sus hijos; los docentes en guías que muestran los diversos caminos para triunfar profesionalmente; el Estado en garante de una educación de calidad y con esquemas novedosos en los mecanismos de enseñanza-aprendizaje.
En este sentido, existen dos realidades en nuestro país respecto a la educación. Por un lado, durante los últimos años, hemos sido testigos de casos extraordinarios de niños mexicanos que ganan concursos internacionales ya sea en física, matemáticas o geografía y que demuestran que el poderío nacional en términos de conocimientos es extraordinario; a la altura de los países más desarrollados. Por otro lado, contamos con una realidad nacional compleja, con problemas específicos en cada uno de los garantes de la educación nacional. Lo anterior deriva en un éxito individual pero también refleja un hecho social.
En este panorama educativo, la inclusión de México como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lo obliga a estandarizar de forma inequitativa y deficiente sus competencias educativas; el año pasado la OCDE mencionó en su informe titulado Panorama de la Educación 2015 lo siguiente: “De 2005 a 2012 la población de 25 a 34 años en México que habían alcanzado la educación media superior aumentó en 8 puntos porcentuales, de 38% a 46%. No obstante, este porcentaje es mucho menor que el promedio de la OCDE de 83%. Sólo uno de tres adultos de 25 a 64 años de edad terminó ese nivel de educación. México está aumentando el nivel de adolescentes de 15 a 19 años que están en educación: del 48% al 54% entre 2005 y 2013. A pesar de este aumento, en 2013 México fue uno de sólo dos países de la OCDE y asociados (el segundo fue Colombia) donde menos de 60% de los jóvenes de 15 a 19 años estaban inscritos en el sistema educativo”. Esta es parte de la realidad nacional.
Veamos otro rubro de acuerdo con el mismo estudio. La OCDE menciona que “México destina un mayor porcentaje de su gasto actual en educación a la remuneración de los docentes que ningún otro país de la OCDE. En 2012, casi 81% del gasto actual en los niveles de primaria y secundaria se usó para remuneración de los docentes (el promedio de la OCDE, que incluye al nivel postsecundario no terciario, fue de 62%). Cerca de 62% del gasto actual en el nivel terciario se dedica a remunerar a los profesores (el promedio de la OCDE es 40%)”.
En este sentido, es de todos sabido que el problema se traduce en planes de estudio y programas que cambian constantemente, sin una medición correcta y que permita echar raíces (hemos tenido la prueba PISA y Enlace, sólo por citar ejemplos) más allá de una visión sexenal. Hay que recordar que América Latina es un continente en el que el problema principal no es la pobreza (que existe, es real y cada vez aumenta más) sino la desigualdad. En esta región, se vuelve cada vez más difícil estudiar y darle seguimiento a un niño que ingresa a la primaria y que termine satisfactoriamente su educación universitaria. En México, los enemigos del estudiante resultan en: falta de recursos económicos en casa (motivo que los orilla a abandonar para coadyuvar en el gasto familiar), pocas oportunidades laborales y mercados competitivos, contados espacios en reducidas universidades públicas así como una visión gubernamental centrada en el docente y no en el alumno.
Ante estos hechos que son una realidad nacional, la presente administración encabezada por el Presidente de la República, ha propuesto una Reforma Educativa con algunos puntos a destacar y que han sido objeto de polémica. Entre las acciones positivas de la Reforma –desde un punto de vista personal- están: La evaluación obligatoria y periódica para los maestros de todo el país; el Servicio Profesional Docente que permitirá que el acceso al sistema público, los ascensos y que la permanencia de los maestros esté vinculada a procedimientos; dotar de autonomía al Instituto al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE); así como la creación de un Sistema de Operación y Gestión Educativa que permita levantar un censo respecto al número de escuelas, docentes y alumnos (increíble que en la actualidad no se cuente con uno razonablemente confiable).
Existen algunos otros temas que no han sido bien recibidos (por los analistas y especialistas) o que dejan dudas al respecto: la inclusión de los padres de familia en el mejoramiento de los planes y programas; la discrecionalidad de los recursos para las 40 mil escuelas de tiempo completo (no se especifica cuánto dinero se destinará a ello ni cuánto más se les pagará a los docentes); en la autonomía del INEE, sabemos que pueden existir favoritismos políticos para nombrar a su personal; dotar de autonomía a las escuelas (contrataciones y despidos de los docentes) que implica necesariamente la inclusión del sindicato de maestros (lo cual no se menciona); el prohibir la comida chatarra es un buen punto mediático, no obstante, hay que tomar en cuenta que los hábitos alimenticios se desarrollan en casa y no en las escuelas (se debe contemplar que las empresas buscarán a toda costa vender y sus productos).
En lo administrativo esto resulta complejo. Nuestra realidad actual lo es más ante presiones de la Coordinadora Nacional del Sindicato de la Educación (CNTE), ante oídos sordos del gobierno y ante una sociedad cada vez más encarcelada entre uno y otro sector. Lo que sí es un hecho es que le educación nacional en la actualidad dista mucho de lo que es necesario para el país: gozar de una educación de calidad.
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La prensa como arena política.
El polémico retorno de Leonardo Márquez a México (1895)
Arturo D. Ríos A. / Instituto Mora-CONACYT
2015, 170 pp.
La prensa como arena política. El polémico retorno de Leonardo Márquez a México (1895). El periodo comprendido entre 1876 y 1911 en el que gobernó el general Porfirio Díaz se caracterizó por grandes avances en cuanto a infraestructura se refiere así como un fuerte posicionamiento hacia el exterior aunado a las sanas finanzas de la administración pública; la pax porfiriana y la modernización, fueron los sellos característicos de la gobernanza.
Durante la época citada, las injusticias y los reclamos sociales aumentaron notablemente; a la postre, esto daría vida a lo que conocemos actualmente como Revolución Mexicana que encabezaría Francisco I. Madero.
Sin embargo, al interior de este rico periodo de la historia de México, se encuentran otros escenarios poco estudiados y analizados; ejemplo de ello es la influencia que la prensa tenía en esos momentos ya fuera apoyando al régimen o reclamando su independencia de éste. Por si esto fuera poco, los vaivenes políticos y las fuerzas al interior del país, se disputaban los cacicazgos, siempre con la venia que el presidente Díaz les podía proporcionar.
En este sentido, el autor, Arturo Ríos, nos presenta un momento crucial en la historia del Porfiriato, el año 1895, donde varios sectores políticos buscaban hacerse favoritos del “dictador” para ingresar, mantenerse o bien eliminar a quienes les eran problemáticos para sus fines.
Para este año, el régimen se encuentra en su máximo esplendor político y también social; lo económico apenas daría sus primeros frutos y lo cultural resplandecía en el extranjero a través de varios exponentes en cada una de las bellas artes. Dentro de este escenario se encuentra la figura de Leonardo Márquez, viejo conservador a quien se le achacaran las matanzas de Tacubaya en 1861 durante la etapa conocida como la Guerra de los Tres Años así como los asesinatos de Melchor Ocampo, Leandro Valle y Santos Degollado. Una vez que triunfó el bando liberal, México se enfrentó a la invasión francesa de 1864-1867 en el que Maximiliano de Habsburgo gobernaría bajo el denominado Segundo Imperio gracias a las fuertes deudas y problemas internos que nuestra nación tenía en ese momento. Leonardo Márquez sería una figura importante para Maximiliano pese a su traición al no apoyarlo en su caída en la ciudad de Querétaro.
Este personaje apodado “El Tigre de Tacubaya” hizo su petición al gobierno federal de Porfirio Díaz para poder regresar a su Patria después de sus años en el exilio en La Habana; Manuel Romero Rubio, principal promotor de su regreso, convenció al presidente Díaz de que un hombre de esa edad (contaba con 75 años) ya no sería un problema político, mucho menos reencarnaría las viejas ideologías conservadoras a las que el propio general se habría enfrentado hace casi 40 años.
Es así como a su regreso, la polémica no se hizo esperar y tres diarios (objetos del análisis de la lectura) se encargarían de abordar la llegada y estancia en el país de tan distinguido ciudadano: El Universal, El Demócrata y El Monitor Republicano.
El primero de ellos, El Universal, resultaba en un apoyo invaluable para el sector denominado “Los Científicos” quienes eran liderados por José Yves Limantour, ministro de Hacienda, y quien daría estabilidad económica al régimen del viejo mandatario; El Demócrata, un periódico que desde un inicio encolerizó contra El Universal y los miembros jacobinos que éste elogiaba pero que por algún tiempo también simpatizó con ciertos comentarios respecto al régimen. Finalmente El Monitor Republicano, periódico que constantemente atacaba a la administración y que simbolizaba una independencia editorial apenas visible respecto a los periódicos de la época. Cada uno de ellos jugaría un papel trascendental en cuanto a las posiciones políticas del regreso de Márquez a México.
El autor desnuda las complicidades, los asuntos políticos arreglados a la vieja usanza ya fuera a través de la negociación o a través de la prisión para quienes atacaban. Sin duda alguna un libro que merece una atención especial debido al entramado político que originaría la presencia de un general viejo pero que en la historia de México nunca fue encarcelado por los crímenes que la misma historia se encargó de adjuntarle y de los cuáles él nunca asumió sino meramente como un simple alfil de un superior al que habría que obedecer. Sin duda alguna un personaje al que habría que dedicar estudios más extensos e imparciales. El lector que guste de este periodo de la historia de nuestro país, encontrará un delicioso platillo en cada una de sus páginas.
dfigueroah@yahoo.com.mx
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Ensalada Rusa. Viajes 1967, 1981, 1982, 1986
Manú Dornbierer. Mapamundi
2014, 238 pp.
Ensalada Rusa. Viajes 1967, 1981, 1982, 1986. La presente lectura es sin duda un anecdotario de una periodista que tuvo la fortuna de viajar repetidas veces a la antigua Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS hoy Rusia) en cuyas páginas plasma agradablemente cada uno de los sabores que dichas visitas le dejaron como profesional del periodismo y como persona.
En cada uno de los viajes (1967, 1981, 1982 y 1986), Manú Dornbierer nos adentra a ese mundo secreto, a ese país que, antes de su apertura al mundo, era sinónimo de hermetismo mundial; aunque para algunos las libertades resultan importantes, en la lectura muchos las sacrificarían en aras del modernismo y culto rendido a la madre Rusia.
Cada visita a la URSS resultó para la autora una auténtica experiencia ya fuera como acompañante, como profesional de los medios de comunicación nacionales o simplemente como entusiasta mujer de mundo. En esta última faceta, como mujer, es que se enfrenta a un choque cultural con los hombres de esas tierras y, aunque extranjera, debe adoptar ciertas particularidades sociales y políticas que son un tanto extrañas para los occidentales.
Conmovedor y espectacular resulta una visita en particular, la de 1982, en la que la autora viaja en el famoso tren Transiberiano hasta remotas tierras rusas y le permite experimentar un frío y paisajes inigualables para poder expresarlos cuidadosamente en cada línea. En este mismo sentido, su estadía en una tierra que para los mexicanos resulta casi impensable -la tierra del guerrero inmortal Gengis Khan, hablamos de Mongolia-, que sin duda dejará al lector con un gran sabor de boca al conocer a través de su prosa –sencilla y elocuente para aquello que es diferente- la forma de vida de tan peculiar sociedad; más aún cuando en un evento oficial, se entona el Himno Nacional Mexicano con una banda de guerra mongola pero con la particularidad de no utilizar partitura alguna para su ejecución. Esto habla por sí solo del respeto hacia la otredad de un pueblo al que muchos no saben encontrar en un mapa.
La periodista también destaca su cercanía con personas de las altas esferas políticas de ese entonces, que como mujer perteneciente a los medios de comunicación, le permite conocer a cada funcionario y más aún, realizar una interesante narrativa de los hechos oficiales que acontecen.
Las situaciones personales como fueron algunos pretendientes, momentos de relajación, compras y curiosidades propias de un turista en tierras extrañas, son también aderezo para el lector y permite conocer la forma de vida de esta importante nación que a lo largo de la historia del mundo ha sido imprescindible en la historiografía ya sea durante la época zarista, durante la denominada “Guerra Fría”, o en la etapa moderna en la que abierta ya al capitalismo, sigue estando en los primeros lugares de poderío mundial.
El Kremlin, la agencia KGB, el Partido Comunista, la Catedral de San Basilio, los diversos líderes que han gobernado después de la muerte de José Stalin y las particularidades de los habitantes oriundos así como el constante flujo de extranjeros en Moscú y otras ciudades rusas (pertenecientes o ya no a la moderna Rusia), son relatados a manera de un anecdotario pero con un ingrediente extra que proporciona la visión de una periodista en tierras lejanas y desconocidas. Para el lector será un viaje a través de los ojos de una mujer de mundo; para los ciudadanos del mundo representa un habituario que sin duda traerá de vuelta viejas experiencias y grandes sueños.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx
Manú Dornbierer. Mapamundi
2014, 238 pp.
Ensalada Rusa. Viajes 1967, 1981, 1982, 1986. La presente lectura es sin duda un anecdotario de una periodista que tuvo la fortuna de viajar repetidas veces a la antigua Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS hoy Rusia) en cuyas páginas plasma agradablemente cada uno de los sabores que dichas visitas le dejaron como profesional del periodismo y como persona.
En cada uno de los viajes (1967, 1981, 1982 y 1986), Manú Dornbierer nos adentra a ese mundo secreto, a ese país que, antes de su apertura al mundo, era sinónimo de hermetismo mundial; aunque para algunos las libertades resultan importantes, en la lectura muchos las sacrificarían en aras del modernismo y culto rendido a la madre Rusia.
Cada visita a la URSS resultó para la autora una auténtica experiencia ya fuera como acompañante, como profesional de los medios de comunicación nacionales o simplemente como entusiasta mujer de mundo. En esta última faceta, como mujer, es que se enfrenta a un choque cultural con los hombres de esas tierras y, aunque extranjera, debe adoptar ciertas particularidades sociales y políticas que son un tanto extrañas para los occidentales.
Conmovedor y espectacular resulta una visita en particular, la de 1982, en la que la autora viaja en el famoso tren Transiberiano hasta remotas tierras rusas y le permite experimentar un frío y paisajes inigualables para poder expresarlos cuidadosamente en cada línea. En este mismo sentido, su estadía en una tierra que para los mexicanos resulta casi impensable -la tierra del guerrero inmortal Gengis Khan, hablamos de Mongolia-, que sin duda dejará al lector con un gran sabor de boca al conocer a través de su prosa –sencilla y elocuente para aquello que es diferente- la forma de vida de tan peculiar sociedad; más aún cuando en un evento oficial, se entona el Himno Nacional Mexicano con una banda de guerra mongola pero con la particularidad de no utilizar partitura alguna para su ejecución. Esto habla por sí solo del respeto hacia la otredad de un pueblo al que muchos no saben encontrar en un mapa.
La periodista también destaca su cercanía con personas de las altas esferas políticas de ese entonces, que como mujer perteneciente a los medios de comunicación, le permite conocer a cada funcionario y más aún, realizar una interesante narrativa de los hechos oficiales que acontecen.
Las situaciones personales como fueron algunos pretendientes, momentos de relajación, compras y curiosidades propias de un turista en tierras extrañas, son también aderezo para el lector y permite conocer la forma de vida de esta importante nación que a lo largo de la historia del mundo ha sido imprescindible en la historiografía ya sea durante la época zarista, durante la denominada “Guerra Fría”, o en la etapa moderna en la que abierta ya al capitalismo, sigue estando en los primeros lugares de poderío mundial.
El Kremlin, la agencia KGB, el Partido Comunista, la Catedral de San Basilio, los diversos líderes que han gobernado después de la muerte de José Stalin y las particularidades de los habitantes oriundos así como el constante flujo de extranjeros en Moscú y otras ciudades rusas (pertenecientes o ya no a la moderna Rusia), son relatados a manera de un anecdotario pero con un ingrediente extra que proporciona la visión de una periodista en tierras lejanas y desconocidas. Para el lector será un viaje a través de los ojos de una mujer de mundo; para los ciudadanos del mundo representa un habituario que sin duda traerá de vuelta viejas experiencias y grandes sueños.
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Ciudades malditas de la Antigüedad.
Un misterio sepultado por la historia.
Hermann y Georg Schreiber
2005, 287 pp.
Ciudades malditas de la Antigüedad. Un misterio sepultado por la historia. La historia de la humanidad está llena de misterios respecto a la evolución misma del ser humano, de los avances que ha tenido en lo colectivo pero sobre todo, por la destrucción que él mismo ha orillado al ambicionar cada vez más riqueza y poder político. No obstante, la presente lectura, representa un estudio arqueológico, histórico y sociológico, de varias ciudades cuya algidez sufrieron una destrucción ya fuera por cuestiones naturales o bien, por la avaricia del propio ser humano.
A lo largo de cada página, los autores reflejan su vasto conocimiento en torno a la historia de las civilizaciones antiguas como fueron los hititas, los egipcios, los babilonios, los persas, los celtas, los romanos, los griegos, los chinos y mongoles, las culturas africanas y las culturas americanas, entre muchas más. El detalle con el que describen la forma de vida en cada una hace que el lector se compenetre en una dimensión histórica importante, cuyos detalles, asombrarán al verter tesis trascendentales respecto a la desaparición de algunas de ellas.
Para el ciudadano del mundo, que gusta de viajar hacia ciudades recónditas y enigmáticas, recordar nombres de ciudades antiguas como Sodoma, Síbaris, Putteoli, Troya, Pompeya, Esparta, Persia, Tihuanaco, Babel, Ostia, Atlántida, Tartessos o Palmira, sin duda esta lectura contribuirá en demasía para configurar escenarios políticos, sociales, culturales, económicos y hasta perversos respecto a la calidad de vida de cada una de las mencionadas.
Por otra parte, es importante subrayar –tal como lo hacen los autores- que el esplendor de algunas civilizaciones no fue eterna, pero sí tuvieron momentos álgidos de esplendor comercial, militar, económica o meramente cultural, que las hicieron centros auténticos en el orbe; centros urbanos, aduaneros, comerciales, cosmopolitas, que por alguna extraña razón desaparecieron. Sin embargo, algunas de ellas tuvieron su decaimiento ya fuera a través de fenómenos climáticos, volcánicos, oceánicos y en otros casos, por las guerras y la destrucción entre los hombres.
El lector encontrará interesante cómo civilizaciones importantes como fueron las africanas y algunas europeas, tuvieron un fuerte vínculo con las americanas antes del supuesto descubrimiento por parte de Colón; cómo existieron ciudades míticas que sirvieron de plataforma entre culturas, tal como fue la antigua Atlántida a la que refiere Platón; y otras más, cómo surgieron de la nada y se asentaron como importantes ciudades que milenios antes de Cristo, ya habían fortificado su poderío militar, comercial, económico e intelectual en diversas disciplinas.
Es así como de las ciudades sagradas a las ciudades malditas, pasando por las ciudades más avanzadas, toman un papel fundamental en la historia de la humanidad, sea para bien o para mal. Respecto a las primeras, los autores aluden a las ceremonias americanas; en cuanto a las segundas, cómo la historiografía las ha catalogado como centros de vicio y perdición, por lo que Dios las destruyó; finalmente, las últimas, como un instrumento central en el devenir intelectual del hombre moderno.
Esta lectura puede convertirse en una poderosa guía que se puede complementar con la visita a las ruinas de algunas ciudades que, al día de hoy, ya sea por el paso del tiempo o por la devastación de la avaricia moderna, aún nos sorprenden por sus avances en diversas disciplinas.
dfigueroah@yahoo.com.mx
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De la paz al olvido. Porfirio Díaz y el final de un mundo.
Rafael Tovar y de Teresa. Taurus
2015, 342 pp.
De la paz al olvido. Porfirio Díaz y el final de un mundo. Sin duda alguna, el régimen conocido como Porfiriato ha sido objeto de múltiples comentarios, la mayoría desfavorables, acerca de la conducción de la administración encabezada por el General mexicano Porfirio Díaz, sin embargo, durante la última década han existido investigaciones serias que han arrojado datos interesantes sobre esta etapa singular del México de los siglos XIX e inicios del XX.
Oriundo de la Oaxaca postindependentista, Porfirio Díaz nace en el seno de una familia de escasos recursos donde a temprana edad trabaja para apoyar a su madre viuda y de la cual dependían siete hijos. Carpintero, armero, bibliotecario y hasta abogado (aunque sin recibirse), decide incursionar en las filas de la guerrilla a consecuencia de su discrepancia ante el gobierno que encabezaba Antonio López de Santa Anna.
Por su parte, la etapa como militar lleva a Díaz a ser un líder destacado y pronto ascendería hasta llegar a General de División; héroe de batallas destacadas como la del 5 de Mayo, la toma de Puebla el 2 de abril de 1867, la batalla de La Carbonera, así como su importante participación durante las intervenciones extranjeras contra los norteamericanos de 1846-1848 y contra los franceses 1864-1867, hacen de esta figura militar mexicana, un icono en la segunda mitad del siglo XIX.
Nuestro autor, Rafael Tovar y de Teresa, muestra una importante faceta con la pluma al destacar no sólo la parte biográfica de tan singular personaje, sino aporta valiosos datos que sólo se encuentran en libros descontinuados o muy valiosos para los académicos e investigadores; su interés por las anécdotas, hechos poco conocidos, situaciones personales y hasta testimonios, hacen de la presente lectura una excelente recomendación para conocer una faceta más amplia sobre Porfirio Díaz que van desde sus orígenes hasta su muerte en 1915.
De igual forma, en este libro se mencionan aspectos importantes no sólo de Díaz sino de los principales mandatarios de otras latitudes y que, en sus respectivas naciones, son líderes y personas reconocidas mundialmente. No obstante, también se establece una tesis importante respecto a que cada uno de ellos contribuyó de forma sustantiva en el desarrollo e industrialización de sus países y regiones. Por otra parte, se mencionan también los aspectos negativos de los regímenes en tanto el nulo respeto a los derechos humanos y a la fuerza como signo de autoridad y legitimidad para mantener la paz y el orden: Imperios como el Austro-húngaro, el Imperio Otomano, el zarismo en la vieja Rusia, la monarquía en Inglaterra, las dictaduras en algunos otros países así como el colonialismo por parte de las potencias europeas.
Así, el autor, hacer referencia a que todos los gobernantes citados pertenecen a una época que caducaría entrado el nuevo siglo. Además, justifica sus actuaciones como tardías inmersas en un nuevo escenario mundial en el que prevalecen la lucha de clases, la democracia y la ambición por imponerse al más débil.
El lector no se arrepentirá del seguimiento de cada capítulo ya que la agilidad en el lenguaje y la pluralidad en los diferentes enfoques respecto a la figura de Porfirio Díaz, resultan en un mosaico interesante aún para los más exigentes ya sean partidarios o no de quien gobernara México de 1877 a 1880 y de 1884 a 1911.
Por otra parte, Tovar y de Teresa destaca los logros no sólo de modernización en el país logrado durante el régimen sino también en términos de literatura, de educación, musicales, comerciales, de infraestructura, económico, cultural, de comunicación, de relaciones exteriores, entre otros. Temas como impartición de justicia, inclusión política y social, agrarismo y lucha sindical, fueron temas tardíos, sí se intentó resolverlos con algunas iniciativas propuestas al poder legislativo por parte de Díaz, pero al ser un hombre de una época anterior, no logró avizorar lo importante y rápido del crecimiento de estos sectores en el nuevo orden nacional y mundial.
Al final de la lectura se hace un cuestionamiento no menos importante respecto a los aciertos y errores que rodearon dicha administración al tiempo que Tovar y de Teresa también va más allá al darle un papel protagónico a la segunda esposa del General, Carmelita Romero Rubio, quien a su regreso a México después de su exilio, en la década de los años treinta, descubre el cariño que algunos mexicanos profesan a la mítica figura ya extinta de su marido.
Finalmente, el libro rescata también los diferentes episodios posteriores al exilio de Porfirio Díaz tales como el gobierno de Francisco I. Madero, la lucha revolucionaria contra Victoriano Huerta, la etapa constitucionalista que encabezara Venustiano Carranza para, finalmente, centrarse en el fin de la Revolución Mexicana con el arribo de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles.
dfigueroah@yahoo.com.mx
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Mi viaje por África
Winston Churchill. Almadía-Conaculta
2015, 210 pp.
Mi viaje por África. Al referir a Winston Churchill siempre se hace alusión al ministro de hierro que llevó a los países aliados a un triunfo inobjetable debido a su tenacidad, a su liderazgo y a su incesante juicio analítico respecto al poder alemán pero sobre todo, gracias a su personalidad y visión de Estado en el que Inglaterra resistió los embates aéreos y mantuvo siempre firme su espíritu hasta ya entrado el año 1945 en que se terminó la Segunda Guerra Mundial.
La figura de Churchill siempre será vista con reconocimiento mundial y pocos saben de su afamada y gratificante trayectoria previa a la Primera Guerra Mundial, previa a su gran debacle en la Batalla de Galípoli. La presente lectura hace referencia a ese episodio de su vida en el que hace una pormenorizada crónica de su estadía por el continente negro, por países extraños a la luz del mundo a inicios del siglo XX como fueron Sudáfrica, Nigeria, Sudán, Congo y sobre todo, Uganda.
En esta etapa a la que referimos, el protagonista fue nombrado subsecretario de Estado para las Colonias en África, gracias a ello, tuvo la fortuna de viajar y reportar constantemente como asiduo corresponsal para el Morning Post, diario de importancia en Europa, para el que Sir Churchill enviaba sus narraciones para el lector asiduo de aventuras.
Página tras página, el político inglés logra que el lector se identifique con las características naturales de cada región: la vegetación, la llanura, los animales nativos, la forma en cómo viven los aborígenes de cada aldea, etc. Sin embargo, su fuerte personalidad transmite cada suceso de forma natural aunque para ello tenga que comunicar hasta las cosas más elementales durante dicha expedición.
La lectura suele ser un safari en sí misma, no obstante, para el lector sensible puede resultar salvaje y despiadada debido a la caza de animales que los extranjeros hacían de forma constante en esa época. Aunque hoy día sepamos que estas acciones continúan en contra de los animales y algunos de ellos se encuentren en peligro de extinción, a inicios del siglo XX resultaba una actividad que no colocaba en esa categoría a los animales ya que la gran mayoría eran cazados por los habitantes para subsistir y no para traficar. No obstante, las acciones de caza pueden resultar aberrantes para algunos lectores.
Por otra parte, el recorrido que Churchill emprende por el continente negro le permitirá formar una idea de lo que esas tierras representaban para Inglaterra y para el resto de los países europeos como antesalas de la riqueza y desconocimiento que las diversas aldeas y comunidades tenían respecto a las intenciones de sus colonizadores.
En esta larga travesía, Churchill hace una valoración con respecto a un país rico tanto en elementos naturales como en el entusiasmo e intención de sus habitantes por modernizarse y ser una gran capital del continente negro: Uganda. En la lectura, este pequeño país centroafricano resultaba en un centro medular para las transacciones comerciales con un pequeño sistema de trenes que podía crecer y magnificar la capital y conectarla en los cuatro puntos cardinales del continente.
Finalmente, la belleza natural del continente negro se convierte en un tema relevante para un contador de historias y de paisajes resultado de un breve descanso para quien nos deleita con una travesía por el cruce del Nilo a expensas de una tierra inhóspita y de la que el mundo ha sido testigo de la pobreza más extrema así como de las grandes matanzas étnicas y del resentimiento de los peores dictadores que, a la fecha, no han dado respiro a ese bello suspiro llamado África.
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Arquitectura, historia y poder bajo el régimen de Porfirio Díaz
Ciudad de México, 1876-1911
Arnaldo Moya Gutiérrez. Conaculta
2012, 560 pp.
Arquitectura, historia y poder bajo el régimen de Porfirio Díaz. Ciudad de México, 1876-1911. Nos encontramos ante una verdadera investigación que refiere a las diferentes vertientes sobre las que giró la arquitectura y las grandes edificaciones que reflejaron la capacidad, el poder, la prospectiva del régimen así como sentar las bases modernas del urbanismo y de la ingeniería ya entrado el Siglo XX.
Entre cada una de las páginas, Arnaldo Moya Gutiérrez, nos transporta a la dinámica sobre las que se idearon y construyeron las máximas obras que dieron vida al Porfiriato como un régimen absorto ante los reclamos sociales pero vívido ante los requerimientos que auguraban una ciudad moderna como debía ser la Ciudad de México y un país en vías de modernización.
Dicho lo anterior, en las presentes páginas se desmenuzan las principales obras que dieron vida al régimen de Díaz: la Columna de la Independencia, el Palacio de Correos, el edificio de la Secretaría de Obras y el Palacio de Bellas Artes (conocido entonces como el Teatro Nacional). Sin embargo, otras magnas obras –inconclusas- también fueron objeto de grandes estudios en la presente investigación tales como el Palacio Legislativo Federal (el más grande del mundo en su tipo), el Panteón Nacional (que terminaría en una magna y suntuosa ceremonia a la Apoteosis de los Héroes de la Independencia en torno a un Catafalco efímero como cierre de los Festejos del Centenario en 1910). Finalmente, también se hace alusión al manicomio La Castañeda, la ampliación del Palacio de Lecumberri y la Penitenciaría Nacional, así como a los avances en comunicaciones y modernización de la propia ciudad en torno a la celebración de las Fiestas del Centenario de la Independencia.
Una de las facetas interesantes de la presente lectura –más allá del aspecto netamente histórico que ya de por sí es valioso-, son los argumentos vertidos en torno a la arquitectura e ingeniería que dio vida a todas las edificaciones ya descritas; su sólida concepción como un estilo neoclásico, resultado de un modelo victoriano, clásico y barroco que además plasmó un aspecto importante del régimen: poder político. En términos teóricos, resulta imposible pensar la construcción de obras magnas sin lo alusivo y concerniente al poder que ellas mismas despliegan; de eso trata también esta interesante lectura.
No está demás comentar que la metodología empleada por el autor fue importante tanto en la recopilación histórica del material pertinente que se encuentra en diversos recintos a resguardo cuidadoso, sino que también conjugó la parte artística, estética, a los conceptos de ingeniería y arquitectura modernos para darle un matiz importante no sólo desde el punto de vista netamente histórico sino de urbanidad contemporánea, lo que hace doblemente enriquecedor su estudio.
Mucho podemos hablar de lo bueno o malo del régimen del General Porfirio Díaz, pero lo importante es que la Ciudad de México actualmente posee una variedad importante de recintos que la ciudadanía hace suyos, valora y se engrandece de ellos ante el mundo y sin embargo, muchos fueron ideados y levantados en la ápoca referida, con todos los asegunes que ello conlleva. Podemos estar o no de acuerdo con el régimen en comento pero no podemos negar el cariño de un patriota ni muchos menos, la visión de un estadista por su país.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx