DESARROLLO DEL PROCESO DE DESIGNACIÓN DE LOS TITULARES DE LOS OIC (COFECE, IFT, INAI)
Por David A. Figueroa Hernández
Para iniciar esta serie de espacios en torno a temas relevantes respecto a la Transparencia, Datos Personales y Acceso a la Información Pública en nuestro país, es necesario apuntar que desde junio del año 2002, cuando fue publicada la primera Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública, se han realizado importantes avances en estas disciplinas.
No obstante lo anterior, hoy 2017, el camino que falta por recorrer aún es largo y solamente será positivo para los sectores sociales en cuanto consideren su derecho humano de acceso a la información, es decir, en tanto solicitar, investigar, difundir, buscar y recibir información en torno a estos temas.
Dicho lo anterior, estos últimos meses nos hemos encontrado en una nueva conformación para delimitar un inédito esquema denominado Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), donde se tratará de acotar el mal endémico de la corrupción tanto en los ordenamientos legales como en la práctica cotidiana de impunidad, que dicho sea de paso, ha agobiado a nuestro país durante las últimas décadas derrochando miles de millones de pesos en su perverso y maniqueo juego, y que según estudios tanto nacionales como internacionales no han permitido un avance sustantivo en materia de administración pública y gobernanza.
En este sentido, algunas estructuras de la administración pública federal, estatal y municipal, serán reorganizadas y su configuración reflejará avances (así lo esperamos todos) en torno a disminuir cada vez más la corrupción e impunidad en los diferentes niveles burocráticos para responder mejor a las expectativas que la sociedad espera de sus gobiernos y de sus gobernantes.
Es por ello que uno de estos esfuerzos ha sido transparentar procesos para algunos de los puestos más importantes dentro de la administración pública federal y que, anteriormente, eran designados por los mismos titulares de las dependencias donde la oscuridad de su elección quedaba en el limbo para la sociedad; estamos hablando de los procesos de designación por parte de la Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, de los titulares de los Órganos Internos de Control (OIC) de los organismos a los que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos les otorga autonomía y que ejercen recursos públicos del Presupuesto de Egresos de la Federación.
De esta forma, en apego a los Artículos Segundo y Tercero Transitorios de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública se formuló el Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) correspondiente al 27 de enero de 2017 y del cual, la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados presentara dicho Acuerdo ante el pleno legislativo en su Sesión Ordinaria del 28 de abril de 2017 y que fuera publicado en el DOF el 9 de mayo del presente. Una vez pública la convocatoria ante la sociedad, las personas interesadas y que cumplieran con los requisitos establecidos en la misma, pudieron registrarse y presentar su propuesta de trabajo para ocupar la titularidad de alguno de los Órganos Internos de Control en juego:
1. Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI);
2. Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE);
3. Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).
En un hecho inédito tanto para la Cámara de Diputados como a nivel nacional, el resultado de este proceso giró en torno a 68 expedientes de aspirantes; algunos para ocupar la titularidad de un organismo con autonomía, otros, aspirando a dos de ellos e incluso a tres. En este sentido, la convocatoria no estableció obstáculo alguno para hacerlo de manera simultánea.
En este proceso, la Cámara de Diputados a través de las Comisiones Unidas de Transparencia y Anticorrupción así como de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, presididas por los diputados Rogerio Castro Vázquez (Morena) y Luis Maldonado Venegas (PRD), acordaron una agenda en Sesión Permanente para que cada aspirante pudiese comparecer ante dichas instancias los días 12, 13, 19 y 20 de junio del presente.
A lo largo de dichas comparecencias, cada aspirante contó con una participación de diez minutos para exponer su proyecto de trabajo, justificar su idoneidad así como dar un análisis sobre los retos y alcances de las diferentes leyes anticorrupción en los Órganos Internos de Control. Posteriormente, los grupos parlamentarios formularon sus planteamientos.
El trabajo realizado en torno al legislativo federal, resultó una muestra fehaciente que cuando se desea trabajar en aras de un proyecto conjunto se pueden desahogar las agendas nacionales; ejemplar resultó el trabajo de parte de todas las bancadas legislativas y por supuesto, de los diputados y asesores que tuvieron un papel imprescindible en este inédito proceso de designación de titulares de los OIC de los organismos con autonomía.
Al día de hoy, los expedientes que aún se revisan exhaustivamente por parte de las Comisiones Unidas a la par con la Junta de Coordinación Política de la Cámara citada, resultan en los que cumplen fehacientemente con los requisitos esgrimidos en la convocatoria, además de la experiencia necesaria para este tipo de puestos dentro de la administración pública federal.
¿Qué podemos esperar de los resultados finales? Que la Cámara de Diputados designe a los mejores hombres y mujeres que deban ocupar dichos escaños y que cada proceso que transite por el recinto de San Lázaro, sea transparente, televisado por el Canal del Congreso (como se realizó éste), analizado y se resuelva de cara a la sociedad, de lo contrario, este proceso podría significar una simulación más ante la ciudadanía y que no debería permitirse debido al grado de responsabilidad y legitimidad de las instituciones involucradas así como de los futuros funcionarios designados.
martes, 22 de agosto de 2017
domingo, 6 de agosto de 2017
La Biblioteca de David recomienda…
Sangre y rabia. Una historia cultural del Terrorismo.
Michael Burleigh. Editorial Taurus
2008, 736 pp.
Sangre y rabia. Una historia cultural del Terrorismo. El presente libro resulta una investigación sumamente cuidada respecto a los factores históricos, políticos y religiosos que han dado origen al terrorismo en los diferentes países europeos, africanos y asiáticos a partir de la segunda parte del siglo XX y durante la primera década del siglo XXI.
El autor, Michael Burleigh, tuvo a bien dividir esta interesante lectura en ocho capítulos importantes donde en cada uno de ellos alude a los diferentes movimientos terroristas ya sea en Irlanda, Italia, Rusia, Palestina, Líbano, España, Argelia e Israel, y más recientemente (al menos hasta 2008) en Egipto, Jordania, Irán, Irak, Francia y Afganistán.
En cada país, la forma en cómo se transforman los movimientos ideológicos y de rebelión al status quo en auténticas células de terror, resultan en una radiografía meticulosa por parte del autor. A través de nombres, fechas, atentados concretos y un importante marco histórico, permite al lector un escenario completo, sobre la forma de actuar, de infiltrarse, de atacar y hasta de vivir, sea de manera privada o grupal, por parte de los terroristas ya sean intelectuales o kamikazes.
Mención aparte merece –y así lo hace también Burleigh- la forma en cómo se va tejiendo la red que ahora conocemos como Al Qaeda en Oriente Medio; cómo poco a poco se infiltraron sus miembros en la vida occidental y cómo se planeó el atentado terrorista más importante de la historia en New York al World Trade Center (conocido también como ataque a las Torres Gemelas) y al Pentágono en septiembre de 2001.
De la misma forma, la lectura aborda sobre los planes frustrados de algunos terroristas y su repercusión individual, grupal y mundial como fueron: el posible ataque al entonces Papa Juan Pablo II en su visita de las Filipinas, así como el ataque al Air Force One al entonces presidente de los Estados Unidos, William Clinton, en su visita a tierras de Oriente.
Al hablar de terrorismo, sin duda hacemos referencia a un concepto que estos miembros, muchas veces fanáticos y extremistas religiosos, buscan crear en las sociedades: el miedo como una forma de mover las almas en su beneficio y crear conmoción al interior del Estado. En estos últimos años, hemos sido testigos fehacientes de lo que una ideología tergiversada o una religión extremista pueden causar en muchos seres humanos; no les importa morir y llevarse consigo a la tumba a inocentes en cualquier parte del orbe.
Resulta paradójico cómo las potencias europeas y los Estados Unidos han educado y financiado a la mayoría de los terroristas en las principales Universidades; Bin Laden (para este 2017 según los indicios “es historia”) resulta un ejemplo de ello. Hoy, los gobiernos los combaten y pocos imaginaron que su poder de reclutamiento en las clases sociales más desprotegidas, serían fortalecidas sobre todo en sociedades donde la migración ha sido un factor clave y donde las oportunidades de empleo y una mejor calidad de vida son escasas. Los gobiernos poco hacen por ayudar de manera global y atacar de raíz estos problemas.
El siglo XXI es sin duda alguna la transición a la era digital pero también a los sentimientos de odio hacia quienes buscan esa calidad de vida que no encuentran en sus países de origen. Es necesario que las potencias económicas coadyuven con los países denominados del Tercer Mundo, para que el terrorismo no se extienda y permee a la mayoría de los países.
La importancia del reconocimiento de la yoidad vista en el espejo del otro; del individuo en el otro, es fundamental para comprender los diferentes sentimientos humanos ya sean de índole político, cultural social y hasta religioso. El terrorismo es el resultado de la no inclusión, de la imposición y de negligencia de aquellos que han podido cambiar al mundo pero que han enceguecido su corta visión. Al final, apoyado en las reflexiones de Michael Burleigh, nos atrevemos a decir que la educación continúa siendo el factor primordial para el desarrollo óptimo de las sociedades.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Michael Burleigh. Editorial Taurus
2008, 736 pp.
Sangre y rabia. Una historia cultural del Terrorismo. El presente libro resulta una investigación sumamente cuidada respecto a los factores históricos, políticos y religiosos que han dado origen al terrorismo en los diferentes países europeos, africanos y asiáticos a partir de la segunda parte del siglo XX y durante la primera década del siglo XXI.
El autor, Michael Burleigh, tuvo a bien dividir esta interesante lectura en ocho capítulos importantes donde en cada uno de ellos alude a los diferentes movimientos terroristas ya sea en Irlanda, Italia, Rusia, Palestina, Líbano, España, Argelia e Israel, y más recientemente (al menos hasta 2008) en Egipto, Jordania, Irán, Irak, Francia y Afganistán.
En cada país, la forma en cómo se transforman los movimientos ideológicos y de rebelión al status quo en auténticas células de terror, resultan en una radiografía meticulosa por parte del autor. A través de nombres, fechas, atentados concretos y un importante marco histórico, permite al lector un escenario completo, sobre la forma de actuar, de infiltrarse, de atacar y hasta de vivir, sea de manera privada o grupal, por parte de los terroristas ya sean intelectuales o kamikazes.
Mención aparte merece –y así lo hace también Burleigh- la forma en cómo se va tejiendo la red que ahora conocemos como Al Qaeda en Oriente Medio; cómo poco a poco se infiltraron sus miembros en la vida occidental y cómo se planeó el atentado terrorista más importante de la historia en New York al World Trade Center (conocido también como ataque a las Torres Gemelas) y al Pentágono en septiembre de 2001.
De la misma forma, la lectura aborda sobre los planes frustrados de algunos terroristas y su repercusión individual, grupal y mundial como fueron: el posible ataque al entonces Papa Juan Pablo II en su visita de las Filipinas, así como el ataque al Air Force One al entonces presidente de los Estados Unidos, William Clinton, en su visita a tierras de Oriente.
Al hablar de terrorismo, sin duda hacemos referencia a un concepto que estos miembros, muchas veces fanáticos y extremistas religiosos, buscan crear en las sociedades: el miedo como una forma de mover las almas en su beneficio y crear conmoción al interior del Estado. En estos últimos años, hemos sido testigos fehacientes de lo que una ideología tergiversada o una religión extremista pueden causar en muchos seres humanos; no les importa morir y llevarse consigo a la tumba a inocentes en cualquier parte del orbe.
Resulta paradójico cómo las potencias europeas y los Estados Unidos han educado y financiado a la mayoría de los terroristas en las principales Universidades; Bin Laden (para este 2017 según los indicios “es historia”) resulta un ejemplo de ello. Hoy, los gobiernos los combaten y pocos imaginaron que su poder de reclutamiento en las clases sociales más desprotegidas, serían fortalecidas sobre todo en sociedades donde la migración ha sido un factor clave y donde las oportunidades de empleo y una mejor calidad de vida son escasas. Los gobiernos poco hacen por ayudar de manera global y atacar de raíz estos problemas.
El siglo XXI es sin duda alguna la transición a la era digital pero también a los sentimientos de odio hacia quienes buscan esa calidad de vida que no encuentran en sus países de origen. Es necesario que las potencias económicas coadyuven con los países denominados del Tercer Mundo, para que el terrorismo no se extienda y permee a la mayoría de los países.
La importancia del reconocimiento de la yoidad vista en el espejo del otro; del individuo en el otro, es fundamental para comprender los diferentes sentimientos humanos ya sean de índole político, cultural social y hasta religioso. El terrorismo es el resultado de la no inclusión, de la imposición y de negligencia de aquellos que han podido cambiar al mundo pero que han enceguecido su corta visión. Al final, apoyado en las reflexiones de Michael Burleigh, nos atrevemos a decir que la educación continúa siendo el factor primordial para el desarrollo óptimo de las sociedades.
dfigueroah@yahoo.com.mx
La Biblioteca de David recomienda…
Charlas de café con… Victoriano Huerta
Ether Krauze. Editorial Grijalbo
2009, 119 pp.
Charlas de café con… Victoriano Huerta. La presente lectura pertenece a la colección denominada México 2010 Bicentenario Independencia Centenario Revolución, que se editaron para celebrar dichas festividades, importantes para todos los mexicanos.
En esta singular colección, se rescatan diversas personalidades que dieron vida a dichos periodos históricos de México. Resulta singular que se haya realizado uno en específico sobre uno de los mexicanos más odiados -por lo menos así lo menciona la historiografía actual- a quien se le apodó como “El Chacal”, estamos hablando de Victoriano Huerta.
Para algunos lectores el simple hecho de escuchar o leer el nombre de este ex presidente sanguinario militar, resulta una aberración y con justa razón, un indígena jalisciense que por impulso propio aprendió a leer y escribir; convertido en un ingeniero destacó dentro de las fuerzas armadas y quien se ganaría la confianza de sus superiores por mostrarse recio y duro para castigar y asesinar a quienes se enfrentaban al gobierno. Un encuentro con Juárez al término de la invasión francesa, contribuyó a que el joven Huerta se convirtiera en un hombre con una superación personal imbatible y que no permitía que nada interfiriera entre las órdenes recibidas y su cumplimiento a cabalidad, aunque a veces, para cumplir esas órdenes, fuera hasta las últimas consecuencias.
Para el lector común, esta lectura representa una importante combinación entre literatura con datos verídicos y chuscos que para nada harán tediosa o maniquea cada una de las hojas. La autora, Ethel Krauze logra situarnos entre dos países: el de la Revolución a través de las charlas con el personaje citado, así como el México actual y del que Huerta se maravilla cada vez que el alcohol o la droga se lo permiten.
Entre bailes, nombres, lugares, paseos citadinos, la autora logra mostrarnos una personalidad respecto a Huerta que no estamos acostumbrados; en esta faceta, está lo singular y excelsa pluma literaria de Krauze, al transformar a través de una singular charla de café, a un personaje del que se sabe poco en cuanto a su personalidad así como de su gobierno que no sea solamente lo nefasto, el asesinato y la traición.
En la historiografía nacional, con Victoriano Huerta es que se produce la verdadera Revolución de México (tras la traición y asesinato de Francisco I. Madero así como de José María Pino Suárez), para que el país viva un periodo inestable; los constitucionalistas al frente de Venustiano Carranza arribarían y no sería sino hasta la segunda década del siglo XX, que se permitiría la reconstrucción de un país que tras la salida del general Díaz en 1911, no había podido gozar de paz.
Huerta ha sido acusado –y en todos los casos ha sido culpable directa o indirectamente- de cruentos asesinatos entre los que destacan los ya citados de Madero y Pino Suárez así como el de Belisario Domínguez en el panteón de Xoco; también sus repetidas traiciones a personajes como Mondragón y Félix Díaz; finalmente, su historial sanguinario primero en Sonora tras el sometimiento a los yaquis así como en la zona henequenera de Yucatán y el combate a los zapatistas en Morelos.
Sobre todos estos tópicos, resulta importante destacar que Victoriano Huerta no es un personaje como el resto de la colección, resulta una figura difícil de abordar para un escritor y más aún, presentarlo de una manera popular, ligera y hasta cómica por parte de la autora. En este sentido, el libro es una maravilla y permite, al menos un su mínima expresión, imaginar que hasta la persona más cruel puede tener un ser humano en lo profundo, pero muy en lo profundo de su personalidad.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Ether Krauze. Editorial Grijalbo
2009, 119 pp.
Charlas de café con… Victoriano Huerta. La presente lectura pertenece a la colección denominada México 2010 Bicentenario Independencia Centenario Revolución, que se editaron para celebrar dichas festividades, importantes para todos los mexicanos.
En esta singular colección, se rescatan diversas personalidades que dieron vida a dichos periodos históricos de México. Resulta singular que se haya realizado uno en específico sobre uno de los mexicanos más odiados -por lo menos así lo menciona la historiografía actual- a quien se le apodó como “El Chacal”, estamos hablando de Victoriano Huerta.
Para algunos lectores el simple hecho de escuchar o leer el nombre de este ex presidente sanguinario militar, resulta una aberración y con justa razón, un indígena jalisciense que por impulso propio aprendió a leer y escribir; convertido en un ingeniero destacó dentro de las fuerzas armadas y quien se ganaría la confianza de sus superiores por mostrarse recio y duro para castigar y asesinar a quienes se enfrentaban al gobierno. Un encuentro con Juárez al término de la invasión francesa, contribuyó a que el joven Huerta se convirtiera en un hombre con una superación personal imbatible y que no permitía que nada interfiriera entre las órdenes recibidas y su cumplimiento a cabalidad, aunque a veces, para cumplir esas órdenes, fuera hasta las últimas consecuencias.
Para el lector común, esta lectura representa una importante combinación entre literatura con datos verídicos y chuscos que para nada harán tediosa o maniquea cada una de las hojas. La autora, Ethel Krauze logra situarnos entre dos países: el de la Revolución a través de las charlas con el personaje citado, así como el México actual y del que Huerta se maravilla cada vez que el alcohol o la droga se lo permiten.
Entre bailes, nombres, lugares, paseos citadinos, la autora logra mostrarnos una personalidad respecto a Huerta que no estamos acostumbrados; en esta faceta, está lo singular y excelsa pluma literaria de Krauze, al transformar a través de una singular charla de café, a un personaje del que se sabe poco en cuanto a su personalidad así como de su gobierno que no sea solamente lo nefasto, el asesinato y la traición.
En la historiografía nacional, con Victoriano Huerta es que se produce la verdadera Revolución de México (tras la traición y asesinato de Francisco I. Madero así como de José María Pino Suárez), para que el país viva un periodo inestable; los constitucionalistas al frente de Venustiano Carranza arribarían y no sería sino hasta la segunda década del siglo XX, que se permitiría la reconstrucción de un país que tras la salida del general Díaz en 1911, no había podido gozar de paz.
Huerta ha sido acusado –y en todos los casos ha sido culpable directa o indirectamente- de cruentos asesinatos entre los que destacan los ya citados de Madero y Pino Suárez así como el de Belisario Domínguez en el panteón de Xoco; también sus repetidas traiciones a personajes como Mondragón y Félix Díaz; finalmente, su historial sanguinario primero en Sonora tras el sometimiento a los yaquis así como en la zona henequenera de Yucatán y el combate a los zapatistas en Morelos.
Sobre todos estos tópicos, resulta importante destacar que Victoriano Huerta no es un personaje como el resto de la colección, resulta una figura difícil de abordar para un escritor y más aún, presentarlo de una manera popular, ligera y hasta cómica por parte de la autora. En este sentido, el libro es una maravilla y permite, al menos un su mínima expresión, imaginar que hasta la persona más cruel puede tener un ser humano en lo profundo, pero muy en lo profundo de su personalidad.
dfigueroah@yahoo.com.mx
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En el nombre de la Patria. Puebla en el proceso Constituyente 1913-1917
Pedro Ángel Palou. Gobierno del estado de Puebla
2017, pp. 239
En el nombre de la Patria. Puebla en el proceso Constituyente 1913-1917. Fiel a su pluma, Pedro Ángel Palou nos transporta al México revolucionario a través de una recopilación cuidada y rescatada de los anales históricos de las primeras dos décadas del siglo XX, ahí donde nuestro México se convulsionaría a raíz de un movimiento, primero ideológico y después militar.
Después de un largo periodo en el poder, el Gral. Porfirio Díaz se ve obligado a dejar su cargo que ostentó por más de 30 años. Hombre fuerte y valeroso pero que ya no estaba a la altura de las circunstancias de las nuevas generaciones y de un mundo cambiante.
Con el sometimiento a las clases sociales más desprotegidas, derivado del denominado Porfiriato, fue que se pronunció Francisco I. Madero, el “Apóstol de la democracia”, convocando a un llamado inclusivo y democrático que no podía esperar más. Así, el 20 de noviembre de 1910, el pueblo decidiría levantarse en contra del “tirano” que aceptando su avanzada edad, antepuso su ambición personal al reelegirse por octava vez.
Sin embargo, fue hasta que se perpetró dos años después el golpe Estado dado a la legalidad y a las instituciones democráticas por parte de Victoriano Huerta en 1913, con la muerte a traición del presidente Madero así como del vicepresidente José María Pino Suárez, que comenzaría la verdadera revolución armada del país y donde la lectura nos proporciona un valioso acervo histórico y testimonial.
Con la traición de Huerta, diferentes gobiernos estatales se pronunciarían en contra de su gobierno anticonstitucional, y se conformaría un brazo militar que abrigaría al gobernador de Coahuila, don Venustiano Carranza, a encabezar la resistencia armada y llamar a la convención de Aguascalientes.
A través de su figura y con sus acciones, se lograron primero, derrocar al denominado “chacal”; segundo, impedir una nueva intervención norteamericana derivada de la usurpación; tercero, sentar las bases para restablecer la vida política de México; y cuarto, convocar a elecciones federales estableciendo un Congreso Constituyente que nos permitiría vivir en un marco legal moderno, acorde a las necesidades sociales, que el nuevo siglo y las nuevas circunstancias exigían.
Este Congreso Constituyente, conformado de hombres íntegros y valerosos por defender los derechos que actualmente gozamos, sin duda fue un pilar importante en la vida contemporánea de Puebla y del país.
Aunado a ello, importante es remarcar que en este libro En el nombre de la Patria. Puebla en el proceso Constituyente 1913-1917 se concentra una serie de hombres que en este periodo revolucionario referido y hasta 1918, hicieron historia con ideologías, acciones, discursos, testimonios y hasta con su vida misma.
Hoy, hablar de Puebla, es hablar de un estado que está orgulloso a sus 486 años de su fundación, de su aporte en la historia de México pero también, está orgulloso del esfuerzo de su gente trabajadora.
Por si fuera poco, personajes célebres en la historia de Puebla que han trascendido en las letras como Elena Garro y Sergio Pitol; cuna de grandes intelectuales y oradores como Belisario Domínguez, o simplemente por haber sido estado natal de presidentes de la república como Ignacio Comonfort, Puebla está más orgulloso que nunca de continuar con la celebración a sus 486 años de existencia.
Sin duda, este libro como el resto de la colección editada por el gobierno del estado, representa un esfuerzo por preservar y difundir la historia de un estado representativo en la vida nacional.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Pedro Ángel Palou. Gobierno del estado de Puebla
2017, pp. 239
En el nombre de la Patria. Puebla en el proceso Constituyente 1913-1917. Fiel a su pluma, Pedro Ángel Palou nos transporta al México revolucionario a través de una recopilación cuidada y rescatada de los anales históricos de las primeras dos décadas del siglo XX, ahí donde nuestro México se convulsionaría a raíz de un movimiento, primero ideológico y después militar.
Después de un largo periodo en el poder, el Gral. Porfirio Díaz se ve obligado a dejar su cargo que ostentó por más de 30 años. Hombre fuerte y valeroso pero que ya no estaba a la altura de las circunstancias de las nuevas generaciones y de un mundo cambiante.
Con el sometimiento a las clases sociales más desprotegidas, derivado del denominado Porfiriato, fue que se pronunció Francisco I. Madero, el “Apóstol de la democracia”, convocando a un llamado inclusivo y democrático que no podía esperar más. Así, el 20 de noviembre de 1910, el pueblo decidiría levantarse en contra del “tirano” que aceptando su avanzada edad, antepuso su ambición personal al reelegirse por octava vez.
Sin embargo, fue hasta que se perpetró dos años después el golpe Estado dado a la legalidad y a las instituciones democráticas por parte de Victoriano Huerta en 1913, con la muerte a traición del presidente Madero así como del vicepresidente José María Pino Suárez, que comenzaría la verdadera revolución armada del país y donde la lectura nos proporciona un valioso acervo histórico y testimonial.
Con la traición de Huerta, diferentes gobiernos estatales se pronunciarían en contra de su gobierno anticonstitucional, y se conformaría un brazo militar que abrigaría al gobernador de Coahuila, don Venustiano Carranza, a encabezar la resistencia armada y llamar a la convención de Aguascalientes.
A través de su figura y con sus acciones, se lograron primero, derrocar al denominado “chacal”; segundo, impedir una nueva intervención norteamericana derivada de la usurpación; tercero, sentar las bases para restablecer la vida política de México; y cuarto, convocar a elecciones federales estableciendo un Congreso Constituyente que nos permitiría vivir en un marco legal moderno, acorde a las necesidades sociales, que el nuevo siglo y las nuevas circunstancias exigían.
Este Congreso Constituyente, conformado de hombres íntegros y valerosos por defender los derechos que actualmente gozamos, sin duda fue un pilar importante en la vida contemporánea de Puebla y del país.
Aunado a ello, importante es remarcar que en este libro En el nombre de la Patria. Puebla en el proceso Constituyente 1913-1917 se concentra una serie de hombres que en este periodo revolucionario referido y hasta 1918, hicieron historia con ideologías, acciones, discursos, testimonios y hasta con su vida misma.
Hoy, hablar de Puebla, es hablar de un estado que está orgulloso a sus 486 años de su fundación, de su aporte en la historia de México pero también, está orgulloso del esfuerzo de su gente trabajadora.
Por si fuera poco, personajes célebres en la historia de Puebla que han trascendido en las letras como Elena Garro y Sergio Pitol; cuna de grandes intelectuales y oradores como Belisario Domínguez, o simplemente por haber sido estado natal de presidentes de la república como Ignacio Comonfort, Puebla está más orgulloso que nunca de continuar con la celebración a sus 486 años de existencia.
Sin duda, este libro como el resto de la colección editada por el gobierno del estado, representa un esfuerzo por preservar y difundir la historia de un estado representativo en la vida nacional.
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