MESA : LIBERTAD DE PRENSA Y REPRESIÓN
LAS SECUELAS DEL SEXENIO FOXISTAY
LA REALIDAD NACIONAL ACTUAL
Por: Lic. David Alonso Figueroa Hernández
México, D.F., a 18 de Junio de 2007
A David Cuéllar Montero,
al periodista,
al reportero,
al amigo entrañable.
Panorama
A lo largo de la historia del Siglo XX, muchas naciones han transformado su realidad política, social, económica y cultural, nuestro país no es la excepción. Después del 2 de julio del 2000, México tuvo un parteaguas en los diversos órdenes, sin embargo, la libertad de expresión, la censura, la autocensura y la represión por parte de las algunas instancias del gobierno (municipal, estatal y federal) y en otros casos de los propios medios de comunicación, han permitido que nuestro país sea uno de los menos favorecidos para desempeñar la labor periodística y comunicacional.
La muerte de 33 periodistas en sólo seis años habla por si sola. Si a lo anterior aunamos la terminación periódica de algunos suplementos y la constante amenaza del crimen organizado (narco), entonces ¿dónde queda la libertad de prensa y la garantía de los periodistas por desempeñar su trabajo? ¿dónde está el apoyo del gobierno y su apego a la legalidad cuando no hay más que represión, inclusive, por él mismo?
El papel del gobierno sigue en tela de juicio al no poder esclarecer la muerte de periodistas por razones diversas. La indiferencia es a final de cuentas lo que perjudica más a esta noble profesión.
La cruda realidad
El pasado 07 de junio, celebramos el día de la libertad de expresión. No obstante, para muchos mexicanos, fue un día más de trabajo, un día más de la vida cotidiana y de desenvolvimiento en el devenir del desarrollo mundial. Un día ‘normal’ para la mayoría; un ‘día especial’ para quienes somos parte de esta carrera tan gratificante.
Cierto es que hoy nuestro país vive una realidad diferente en todos sus ámbitos a la de nuestros antecesores. Sin embargo, nuestro país aun muestra grandes deficiencias en materia de libertad de prensa, expresión, transparencia y acceso a la información pública.
De acuerdo con los datos recabados a nivel mundial respecto al ejercicio periodístico y que son ya de conocimiento general:
“México entre los 15 países del mundo más peligrosos para ser periodista. México comparable con Irak, Rusia, Colombia, Bosnia, Ruanda, Sierra Leona Somalia, Afganistán. Donde cargar con una grabadora o una cámara de televisión o una libreta puede ser una actividad de alto riesgo. Donde hacer preguntas incómodas puede acarrear consecuencias mortales. Bien lo saben las familias de las 31 personas que pagaron el precio de publicar lo que pensaban durante el sexenio de Vicente Fox; 31 víctimas del llamado ‘sexenio negro’ para los periodistas que se atrevieron a serlo de verdad. Acribillados en una oficina, balaceados en un auto, secuestrados en una calle”.[1]
El gobierno del ex presidente Vicente Fox, sólo fue una cortina en cuanto a la libre manifestación de ideas y del ejercicio cotidiano para ejercer el periodismo. Cierto es que durante su administración a la gran mayoría de los comunicadores se les dio libertad para decir, analizar, criticar, dibujar, en otros casos, exagerar, insultar y denostar, pero la realidad nos sugiere que algo estuvo mal y sigue en tela de juicio al no ser atendidas las exigencias de aquellos que han dado hasta su vida (algunos encontrados y otros no) por divulgar algo que no era lo correcto, fuera para el gobierno en comento o para los grandes cotos de poder no necesariamente políticos. De cualquier manera, la opacidad de las diferentes instancias del gobierno, dejan mucho qué desear para quienes vivimos día a día el clima periodístico y político de nuestro país.
El saldo hasta hoy es negativo: con la administración de Vicente Fox (6 años) y lo que va de la actual de Felipe Calderón (6 meses), han sido asesinados 33 periodistas y cinco más permanecen desaparecidos. Durante el sexenio anterior fue creada la famosa Fiscalía Especial supuestamente para investigar delitos en contra de periodistas; pareciera no existir. Es invisible y sus resultados mediocres.
Pero lo anterior no se queda ahí, hagamos memoria: ¿cuántos casos recordamos de primera instancia en los que el resultado fue negativo para el rubro periodístico? Recapitulemos sólo algunos ejemplos de lo que nos heredó el sexenio foxista:
- La cancelación del Programa noticioso “Comentando la Noticia”, en Aguascalientes, uno de los más críticos de la entidad; el gobernador panista Luis Armando Reynoso Femat pidió a los dueños que cerraran el espacio debido a los comentarios sobre corrupción y protección al narcotráfico. Sin más, el 22 de marzo se le informó al conductor y a la productora, Rodolfo Franco y Mari Martínez, respectivamente, que su programa estaba fuera del aire;[2]
- Los periodistas en Puebla que han sido sometidos a procesos judiciales, en muchos de los casos, sin saber el por qué de la existencia de denuncias en su contra. ¿Casualidad que el gobernador sea Mario Marín?;
- El cierre que vivió el diario ‘Noticias, Voz e Imagen de Oaxaca’ y que costó no sólo pérdida de empleos y ganancias para el periódico sino un desprestigio nacional para el gobernador y para el estado;
- Recordar el boicot publicitario al periódico La Jornada San Luis por parte del gobierno del estado;
- La demanda que no sólo evidenció una persecución en contra de la Revista Proceso; me refiero a la denuncia que interpuso Marta Sahagún en contra del semanario y de la periodista Olga Wornat; el fallo se dio a favor de quien ostentaba el poder político de Los Pinos;
- No podemos dejar de lado el caso más increíble del sexenio: la detención, persecución y maltratos que recibió la periodista Lidia Cacho por publicar los desmanes de quienes eran solapados por las instancias gubernamentales. Jamás se le apoyó y se le protegió, al gobierno federal no le interesó argumentando que era una cuestión de índole local y dejó que la administración de Mario Marín, “El Gober Precioso”, hiciera y deshiciera. Afortunadamente, la Comisión Nacional de Derechos Humanos dio seguimiento al caso y las instancias internacionales a este respecto apoyaron. Lo que no hizo el gobierno;
- Finalmente, a este respecto, nada más durante 2004 y 2005 se destacan los homicidios de “Roberto Javier Mora, director del diario El Mañana de Tamaulipas; Francisco Javier Ortiz Franco, de la revista Zeta de Tijuana, Baja California; del fotorreportero Gregorio Rodríguez, del grupo de diarios El Debate de Sinaloa, y de Raúl Gribb, director de La Opinión de Poza Rica en Oaxaca. El director de El Imparcial, Benjamín Fernández Pichardo, y el subdirector Juan Pérez Audelo, recibieron balazos en sus respectivas casas; en Yucatán, el director de grupo de diarios Por Esto de Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Mario Renato Menéndez, fue infructuosamente perseguido ilegalmente por el Ministerio Público Federal por denunciar un multimillonario fraude”.[3]
Ante esta triste realidad, debemos pensar qué es lo que queremos y qué buscamos con este nuevo gobierno; una tendencia hacia la oscuridad y el silencio o queremos realmente que el periodismo y la comunicación se ejerzan día con día sin censura, sin tapujos, pero sobre todo, sin miedo, porque eso es a veces lo que detiene a muchos para investigar ya que no son protegidos ante las constantes y siempre efectivas amenazas del crimen organizado.
Sólo por esclarecer cuáles han sido el tipo de expedientes que se suscitaron en orden de importancia en el sexenio pasado respecto a las violaciones a los derechos humanos de periodistas, de 1999 a abril de 2005 tenemos:
1. Amenazas
2. Intimidación
3. Violación al derecho a la libertad de expresión
4. Irregular integración de la averiguación previa
5. Incumplimiento en la procuración de justicia
6. Trato cruel o degradante
7. Negativa al derecho de petición
8. Detenciones arbitrarias
9. Dilación en la procuración de justicia
10. Robo
11. Lesiones
12. Incomunicación
13. Cateos y visitas domiciliarias ilegales
14. Ataques a la propiedad privada
15. Violación del derecho a la vida
16. Abuso de controles oficiales
17. Retención ilegal
18. Ejecución sumaria o extrajudicial
19. Hostigamiento
20. Tortura
21. Desaparición forzada de personas[4]
Asimismo, y sólo por terminar con la acotación, de los últimos tres sexenios, el de Vicente Fox fue el que más número de quejas obtuvo en el Programa de Agravios a Periodistas:
Carlos Salinas de Gortari: 88
Ernesto Zedillo Ponce de León: 157
Ante la demanda ciudadana pero sobre todo del sector periodístico, surgió el “Proyecto Fénix”[7], como respuesta a las constantes ejecuciones de periodistas, principalmente en el norte del país, y cuya misión de sus integrantes (periodistas investigadores) sería la de investigar y profundizar en los trabajos que realizaban ocho reporteros asesinados o desaparecidos en México de abril de 2005 a enero de 2006. Sin embargo, los avances no fueron los esperados ya que por más buena voluntad que exista por los compañeros del gremio, no son una comisión investigadora oficial por lo que las pocas pruebas que se entregan a las autoridades, la respuesta siempre es la misma: “faltan pruebas para integrar la investigación...”, después de un tiempo se le da el famoso carpetazo.
La jurisprudencia y la cotidianeidad
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en sus Artículos 6° y 7° Constitucionales rigen la actividad en comento. Sin embargo, aun tenemos rezagos en la materia, por un lado, se ve al periodista como alguien que busca siempre lo espectacular por encima de lo verídico y comprobable (aunque no siempre es así, ya que el periodismo de investigación existe y es éste el que está realmente en peligro); por otro, en algunos estados no existe una legislación que realmente proteja a los periodistas por sus investigaciones.
Las amenazas sin duda tienen un alto número en los archivos de los asuntos jurídicos en contra de los reporteros y periodistas. No obstante, dos de los grandes problemas a los que nos enfrentamos en esta profesión también son la calumnia y la difamación ya que han sido utilizadas como un escudo para amedrentar a quien busca información tanto por no revelar sus fuentes como por publicar algo aparentemente sin fundamento.
La entonces diputada federal del PRD, Cristina Portillo Ayala ya lo mencionaba:
“En México, los delitos de difamación y calumnia se han convertido en un mecanismo de control con el que los poderosos quieren coartar el derecho a la información, a través de demandas que interponen contra los periodistas, quienes se han convertido en el blanco de las autoridades judiciales.
Es éste un mecanismo de coerción muy sofisticado, que se complementa con el de la represión brutal y abierta contra los periodistas, a quienes incluso se llega a asesinar sin que se castigue a los culpables; es más, muchas veces ni siquiera se sabe quiénes son éstos, por lo que esos crímenes quedan generalmente impunes”.[8]
Sin embargo, hay que puntualizar este asunto. A nivel internacional, por lo menos desde hace dos décadas existen dos criterios importantes sobre la falsedad para perjudicar a alguien. “Uno: que en materia de delitos contra el honor, la obligación de probar la falsedad de la afirmación corresponde al denunciante, es decir, al presuntamente ofendido; y dos: para que dicha acción se sancione no sólo tiene que demostrarse la falsedad de la información, sino además la existencia de dolo y mala fe”.[9]
A este respecto, bien cabe mencionar y felicitar a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, III Legislatura, ya que aprobó la Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen, y la del Secreto Profesional del Periodista, para salvaguardar las garantías individuales, el respeto a la libertad de expresión y la vida privada. En el primer caso, se busca otorgar una tutela jurídica de carácter civil al derecho a la vida privada, el honor y la propia imagen, así como reconocer el derecho a la información y las libertades de expresión e información como base de la democracia; en el segundo caso, establecer el derecho de los periodistas a mantener el secreto de la identidad de las fuentes que le hayan facilitado información bajo condición, expresa o tácita, de reserva.
Un avance más en esta materia, se dio el pasado 25 de mayo de 2007, cuando el presidente de la Comisión de Radio y Televisión en el Senado de la República, Carlos Sotelo, presentó una iniciativa para reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación y el Código Penal Federal con el propósito de reforzar la protección del ejercicio periodístico. ¿En qué consiste esta iniciativa? En sancionar con cárcel a quienes interfieran en el trabajo de los periodistas, además de clasificar como delito de fuero federal (no del fuero común como establece la ley actualmente) las agresiones en contra de informadores.
Asimismo, se sancionará de cinco a 10 años de prisión y de 300 a 3 mil días de multa al que por cualquier medio obstaculice el libre ejercicio de las libertades de expresión y de prensa. Finalmente, la misma sanción se aplicará para quienes atenten por las vías físicas, psicológicas, violentas o económicas, en contra de los medios de comunicación o de periodistas en el desempeño de su labor profesional, con la intención de impedir, obstruir, evitar o distorsionar la información de noticias e informaciones.[10]
Esta es la nueva realidad a la que nos enfrentamos y sobre la que comienza a cambiar poco a poco, la vida de los periodistas en México.
Por otra parte, bien merece hacer referencia que en el quehacer cotidiano por buscar la nota, se cometen excesos en el ejercicio periodístico. En palabras de Ciro Gómez Leyva:
“Tenemos una increíble facilidad para la adjetivación; una terrible ineptitud para contextualizar y un pobre conocimiento de la historia; sucumbimos enseguida ante la tentación de exagerar un acontecimiento porque queremos ganara la nota...”.[11]
Cuando el enemigo está en casa
Otro de los factores que fuertemente contribuyen para que los periodistas y comunicadores no publiquen la información que tanto trabajo costó encontrar e investigar, es la autocensura; es decir, cuando no se permite que cierta información sea revelada por atentar en contra de intereses malsanos sea de los propios dueños de los medios de comunicación, de criminales o simplemente de cotos políticos.
-“Cada vez es menor”, comentan muchos colegas de la jerga periodística pero hacen énfasis: -“Todavía se llega a dar”. Cuando nos encontramos con compañeros que no han publicado alguna información que por sí misma es interesante, se sienten frustrados por haber trabajado tanto y no poder dar a conocer lo que puede llegar a ser una buena nota. ¿Qué sucede en estos casos? Hay dos vías evidentes al interior del medio: 1. No hagas caso, publícala, pero atente a las probables consecuencias, recordando siempre que tú firmas la nota y es tu responsabilidad, no del medio y; 2. No podemos publicar eso ya que no es la línea del medio.
Esta sigue siendo una realidad en todavía algunos medios de comunicación de México.
Ahora, si a lo anterior aunamos que todavía existe el soborno y que muchos compañeros por no aceptarlo, los delegan o en su defecto, prescinden de sus servicios, se vuelve más difícil luchar cuando el enemigo está en la propia casa.
En ambos casos ha habido avances importantes pero no como quisiéramos, con la rapidez y al paso que la realidad mexicana y mundial exige.
Para la reflexión...
Hace un par de semanas fuimos testigos de cómo la Suprema Corte de Justicia de la Nación echó abajo las reformas de la llamada “Ley Televisa”; un gran aporte al ejercicio democrático de y en los medios de comunicación. Sin embargo, esperemos que esto sea sólo el comienzo de una nueva realidad: la de ejercer el periodismo de forma igualitaria a la de cualquier otra profesión; con seguridad garantizada para realizar las investigaciones que conlleven peligros y que el propio periodista se sienta abrigado por la ley al develar los oscuros intereses de quienes los realizan y; finalmente, que continúe la apertura en los medios de comunicación, sobre todo al interior de los mismos que es ahí en donde se requiere sanear las mentes de algunos empresarios para entender el mundo, de acuerdo a cómo lo visualizan los que todos los días salen a buscar “la chuleta” o “la nota” y que regresen con una sonrisa porque saben que su información será tomada en cuenta, que contribuyeron en algo con la sociedad, pero por encima de todo, que cumplieron con su papel de portadores de la libertad de prensa que en nuestros días y con gobiernos como el de Vicente Fox, mucho tenemos que remar en dirección opuesta a la de realidad nacional.
Es una apuesta interesante, es un reto único pero no indivisible; cada quien, desde su espectro, debe aportar su granito de arena: 1. Gobierno, garantizando la integridad del trabajo periodístico y velando por crear las leyes que cuiden y fomenten esta noble actividad; 2. Sociedad, exigiendo mejores contenidos y; 3. Periodistas, que cada vez estén más comprometidos con la realidad social nacional y no dejen de lado el periodismo de investigación, que en nuestros días es lo que esta profesión requiere.
Recordemos las palabras de Ryszard Kapuscinski: “Los cínicos no sirven para este oficio”.
Muchas Gracias
BIBLIOGRAFÍA
Cantú, Jesús. “Leyes obsoletas”, en: Revista Proceso, 22 de Enero de 2006.
Caporal, José Antonio. “Agravio a periodistas lesiona a la sociedad. Consecuencias de la libertad de expresión”, con información de la CNDH, en: Revista Vértigo, 05 de Junio de 2005.
Comisión Nacional de Derechos Humanos. “Programa de Agravios a Periodistas durante el sexenio de los presidentes Salinas, Zedillo y Fox”, en: Revista Vértigo, 21 de Agosto de 2005.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Decreto de Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen en el Distrito Federal.
Gómez, Francisco. “Retoman casos que indagaban los periodistas asesinados”. El Universal, 27 de Enero de 2006.
Ley del Secreto Profesional del Periodista en el Distrito Federal.
Ley Sobre Delitos de Imprenta.
Provencio, Marco. “Respeto a la Libertad de Expresión”, en: Revista Etcétera, Diciembre de 2000.
Ravelo, Ricardo. “Intolerancia”, en: Revista Proceso, 15 de Abril de 2007.
Vera, Rodrigo. “Iniciativas contra la coerción”, en: Revista Proceso, 22 de Enero de 2006.
Villanueva, Ernesto. “Libertad de Expresión y Solidaridad Legislativa”, en Revista Proceso, 26 de Junio de 2005.
Zárate Vite, Arturo. “Plantean 10 años de cárcel por ataques a libertad de prensa”, en El Universal.com.mx, 25 de Mayo de 2007.
[1] Dresser, Denise. “Voz de Alarma”, en: Revista Proceso, 15 de Abril de 2007, p. 52
[2] Con información recabada de: Ravelo, Ricardo. “Intolerancia”, en: Revista Proceso, 15 de Abril de 2007, p. 54
[3] Villanueva, Ernesto. “Libertad de Expresión y Solidaridad Legislativa”, en Revista Proceso, 26 de Junio de 2005, p. 10. Cabe hacer la mención que en este artículo el autor hizo referencia a los periodistas y medios citados respecto al punto de acuerdo presentado por el Dip. Luis Medina, el jueves 16 de junio de 2005, durante la sesión del Comité de Comunicación Social de la Cámara de Diputados.
[4] Caporal, José Antonio. “Agravio a periodistas lesiona a la sociedad. Consecuencias de la libertad de expresión”, con información de la CNDH, en: Revista Vértigo, 05 de Junio de 2005, p. 52-53
[5] Cabe mencionar que para el término del sexenio, el número pudo haber rebasado las 200 quejas, lo que sin duda es contradictorio y alarmante ya que fue en este último sexenio cuando se dio una supuesta libertad y apertura para los comunicadores y periodistas o, por lo menos, eso nos hizo entender el gobierno foxista.
[6] Fuente: CNDH. “Programa de Agravios a Periodistas durante el sexenio de los presidentes Salinas, Zedillo y Fox”, en: Revista Vértigo, 21 de Agosto de 2005, p. 52-53.
[7] Integrado por editores de 40 de los diarios más importantes del país y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Gómez, Francisco. “Retoman casos que indagaban los periodistas asesinados”. El Universal, 27 de Enero de 2006, p. A1 y A8.
[8] Vera, Rodrigo. “Iniciativas contra la coerción”, en: Revista Proceso, 22 de Enero de 2006, p. 27.
[9] Cantú, Jesús. “Leyes obsoletas”, en: Revista Proceso, 22 de Enero de 2006 p. 28.
[10] Con información de Zárate Vite, Arturo. “Plantean 10 años de cárcel por ataques a libertad de prensa”, en El Universal.com.mx, 25 de Mayo de 2007.
[11] Fuente: Provencio, Marco. “Respeto a la Libertad de Expresión”, en: Revista Etcétera, Diciembre de 2000, p. 60.