domingo, 26 de mayo de 2013

A continuación comparto una mesa sobre la Libertad de Prensa a la que fui invitado por la Coordinación de la Licenciatura de Derecho en la Universidad Insurgentes en 2007



MESA : LIBERTAD DE PRENSA Y REPRESIÓN

LAS SECUELAS DEL SEXENIO FOXISTAY
LA REALIDAD NACIONAL ACTUAL


Por: Lic. David Alonso Figueroa Hernández
México, D.F., a 18 de Junio de 2007


A David Cuéllar Montero,
al periodista,
al reportero,
al amigo entrañable.

Panorama


A lo largo de la historia del Siglo XX, muchas naciones han transformado su realidad política, social, económica y cultural, nuestro país no es la excepción. Después del 2 de julio del 2000, México tuvo un parteaguas en los diversos órdenes, sin embargo, la libertad de expresión, la censura, la autocensura y la represión por parte de las algunas instancias del gobierno (municipal, estatal y federal) y en otros casos de los propios medios de comunicación, han permitido que nuestro país sea uno de los menos favorecidos para desempeñar la labor periodística y comunicacional.

La muerte de 33 periodistas en sólo seis años habla por si sola. Si a lo anterior aunamos la terminación periódica de algunos suplementos y la constante amenaza del crimen organizado (narco), entonces ¿dónde queda la libertad de prensa y la garantía de los periodistas por desempeñar su trabajo? ¿dónde está el apoyo del gobierno y su apego a la legalidad cuando no hay más que represión, inclusive, por él mismo?

El papel del gobierno sigue en tela de juicio al no poder esclarecer la muerte de periodistas por razones diversas. La indiferencia es a final de cuentas lo que perjudica más a esta noble profesión.

La cruda realidad


El pasado 07 de junio, celebramos el día de la libertad de expresión. No obstante, para muchos mexicanos, fue un día más de trabajo, un día más de la vida cotidiana y de desenvolvimiento en el devenir del desarrollo mundial. Un día ‘normal’ para la mayoría; un ‘día especial’ para quienes somos parte de esta carrera tan gratificante.

Cierto es que hoy nuestro país vive una realidad diferente en todos sus ámbitos a la de nuestros antecesores. Sin embargo, nuestro país aun muestra grandes deficiencias en materia de libertad de prensa, expresión, transparencia y acceso a la información pública.

De acuerdo con los datos recabados a nivel mundial respecto al ejercicio periodístico y que son ya de conocimiento general:

“México entre los 15 países del mundo más peligrosos para ser periodista. México comparable con Irak, Rusia, Colombia, Bosnia, Ruanda, Sierra Leona Somalia, Afganistán. Donde cargar con una grabadora o una cámara de televisión  o una libreta puede ser una actividad de alto riesgo. Donde hacer preguntas incómodas puede acarrear consecuencias mortales. Bien lo saben las familias de las 31 personas que pagaron el precio de publicar lo que pensaban durante el sexenio de Vicente Fox; 31 víctimas del llamado ‘sexenio negro’ para los periodistas que se atrevieron a serlo de verdad. Acribillados en una oficina, balaceados en un auto, secuestrados en una calle”.[1]


El gobierno del ex presidente Vicente Fox, sólo fue una cortina en cuanto a la libre manifestación de ideas y del ejercicio cotidiano para ejercer el periodismo. Cierto es que durante su administración a la gran mayoría de los comunicadores se les dio libertad para decir, analizar, criticar, dibujar, en otros casos, exagerar, insultar y denostar, pero la realidad nos sugiere que algo estuvo mal y sigue en tela de juicio al no ser atendidas las exigencias de aquellos que han dado hasta su vida (algunos encontrados y otros no) por divulgar algo que no era lo correcto, fuera para el gobierno en comento o para los grandes cotos de poder no necesariamente políticos. De cualquier manera, la opacidad de las diferentes instancias del gobierno, dejan mucho qué desear para quienes vivimos día a día el clima periodístico y político de nuestro país.

El saldo hasta hoy es negativo: con la administración de Vicente Fox (6 años) y lo que va de la actual de Felipe Calderón (6 meses), han sido asesinados 33 periodistas y cinco más permanecen desaparecidos. Durante el sexenio anterior fue creada la famosa Fiscalía Especial supuestamente  para investigar delitos en contra de periodistas; pareciera no existir. Es invisible y sus resultados mediocres.

Pero lo anterior no se queda ahí, hagamos memoria: ¿cuántos casos recordamos de primera instancia en los que el resultado fue negativo para el rubro periodístico? Recapitulemos sólo algunos ejemplos de lo que nos heredó el sexenio foxista:
  • La cancelación del Programa noticioso “Comentando la Noticia”, en Aguascalientes, uno de los más críticos de la entidad; el gobernador panista Luis Armando Reynoso Femat pidió a los dueños que cerraran el espacio debido a los comentarios sobre corrupción y protección al narcotráfico. Sin más, el 22 de marzo se le informó al conductor y a la productora, Rodolfo Franco y Mari Martínez, respectivamente, que su programa estaba fuera del aire;[2]

  • Los periodistas en Puebla que han sido sometidos a procesos judiciales, en muchos de los casos, sin saber el por qué de la existencia de denuncias en su contra. ¿Casualidad que el gobernador sea Mario Marín?;

  • El cierre que vivió el diario ‘Noticias, Voz e Imagen de Oaxaca’ y que costó no sólo pérdida de empleos y ganancias para el periódico sino un desprestigio nacional para el gobernador y para el estado;

  • Recordar el boicot publicitario al periódico La Jornada San Luis por parte del gobierno del estado;

  • La demanda que no sólo evidenció una persecución en contra de la Revista Proceso; me refiero a la denuncia que interpuso Marta Sahagún en contra del semanario y de la periodista Olga Wornat; el fallo se dio a favor de quien ostentaba el poder político de Los Pinos;

  • No podemos dejar de lado el caso más increíble del sexenio: la detención, persecución y maltratos que recibió la periodista Lidia Cacho por publicar los desmanes de quienes eran solapados por las instancias gubernamentales. Jamás se le apoyó y se le protegió, al gobierno federal no le interesó argumentando que era una cuestión de índole local y dejó que la administración de Mario Marín, “El Gober Precioso”, hiciera y deshiciera. Afortunadamente, la Comisión Nacional de Derechos Humanos dio seguimiento al caso y las instancias internacionales a este respecto apoyaron. Lo que no hizo el gobierno;

  • Finalmente, a este respecto, nada más durante 2004 y 2005 se destacan los homicidios de “Roberto Javier Mora, director del diario El Mañana de Tamaulipas; Francisco Javier Ortiz Franco, de la revista Zeta de Tijuana, Baja California; del fotorreportero Gregorio Rodríguez, del grupo de diarios El Debate de Sinaloa, y de Raúl Gribb, director de La Opinión de Poza Rica en Oaxaca. El director de El Imparcial, Benjamín Fernández Pichardo, y el subdirector Juan Pérez Audelo, recibieron balazos en sus respectivas casas; en Yucatán, el director de grupo de diarios Por Esto de Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Mario Renato Menéndez, fue infructuosamente perseguido ilegalmente por el Ministerio Público Federal por denunciar un multimillonario fraude”.[3]

Ante esta triste realidad, debemos pensar qué es lo que queremos y qué buscamos con este nuevo gobierno; una tendencia hacia la oscuridad y el silencio o queremos realmente que el periodismo y la comunicación se ejerzan día con día sin censura, sin tapujos, pero sobre todo, sin miedo, porque eso es a veces lo que detiene a muchos para investigar ya que no son protegidos ante las constantes y siempre efectivas amenazas del crimen organizado.

Sólo por esclarecer cuáles han sido el tipo de expedientes que se suscitaron en orden de importancia en el sexenio pasado respecto a las violaciones a los derechos humanos de periodistas, de 1999 a abril de 2005 tenemos:

1.      Amenazas
2.      Intimidación
3.      Violación al derecho a la libertad de expresión
4.      Irregular integración de la averiguación previa
5.      Incumplimiento en la procuración de justicia
6.      Trato cruel o degradante
7.      Negativa al derecho de petición
8.      Detenciones arbitrarias
9.      Dilación en la procuración de justicia
10.  Robo
11.  Lesiones
12.  Incomunicación
13.  Cateos y visitas domiciliarias ilegales
14.  Ataques a la propiedad privada
15.  Violación del derecho a la vida
16.  Abuso de controles oficiales
17.  Retención ilegal
18.  Ejecución sumaria o extrajudicial
19.  Hostigamiento
20.  Tortura
21.  Desaparición forzada de personas[4]

  
Asimismo, y sólo por terminar con la acotación, de los últimos tres sexenios, el de Vicente Fox fue el que más número de quejas obtuvo en el Programa de Agravios a Periodistas:
                 
Carlos Salinas de Gortari: 88

Ernesto Zedillo Ponce de León: 157

Vicente Fox Quesada: 169[5] (hasta el 31 de mayo de 2005)[6]

Ante la demanda ciudadana pero sobre todo del sector periodístico, surgió el “Proyecto Fénix”[7], como respuesta a las constantes ejecuciones de periodistas, principalmente en el norte del país, y cuya misión de sus integrantes (periodistas investigadores) sería la de investigar y profundizar en los trabajos que realizaban ocho reporteros asesinados o desaparecidos en México de abril de 2005 a enero de 2006. Sin embargo, los avances no fueron los esperados ya que por más buena voluntad que exista por los compañeros del gremio, no son una comisión investigadora oficial por lo que las pocas pruebas que se entregan a las autoridades, la respuesta siempre es la misma: “faltan pruebas para integrar la investigación...”, después de un tiempo se le da el famoso carpetazo.




La jurisprudencia y la cotidianeidad



La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en sus Artículos 6° y 7° Constitucionales rigen la actividad en comento. Sin embargo, aun tenemos rezagos en la materia, por un lado, se ve al periodista como alguien que busca siempre lo espectacular por encima de lo verídico y comprobable (aunque no siempre es así, ya que el periodismo de investigación existe y es éste el que está realmente en peligro); por otro, en algunos estados no existe una legislación que realmente proteja a los periodistas por sus investigaciones.

Las amenazas sin duda tienen un alto número en los archivos de los asuntos jurídicos en contra de los reporteros y periodistas. No obstante, dos de los grandes problemas a los que nos enfrentamos en esta profesión también son la calumnia y la difamación ya que han sido utilizadas como un escudo para amedrentar a quien busca información tanto por no revelar sus fuentes como por publicar algo aparentemente sin fundamento.

La entonces diputada federal del PRD, Cristina Portillo Ayala ya lo mencionaba:

“En México, los delitos de difamación y calumnia se han convertido en un mecanismo de control con el que los poderosos quieren coartar el derecho a la información, a través de demandas que interponen contra los periodistas, quienes se han convertido en el blanco de las autoridades judiciales.

Es éste un mecanismo de coerción muy sofisticado, que se complementa con el de la represión brutal y abierta contra los periodistas, a quienes incluso se llega a asesinar sin que se castigue a los culpables; es más, muchas veces ni siquiera se sabe quiénes son éstos, por lo que esos crímenes quedan generalmente impunes”.[8]


Sin embargo, hay que puntualizar este asunto. A nivel internacional, por lo menos desde hace dos décadas existen dos criterios importantes sobre la falsedad para perjudicar a alguien. “Uno: que en materia de delitos contra el honor, la obligación de probar la falsedad de la afirmación corresponde al denunciante, es decir, al presuntamente ofendido; y dos: para que dicha acción se sancione no sólo tiene que demostrarse la falsedad de la información, sino además la existencia de dolo y mala fe”.[9]

A este respecto, bien cabe mencionar y felicitar a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, III Legislatura, ya que aprobó la Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen, y la del Secreto Profesional del Periodista, para salvaguardar las garantías individuales, el respeto a la libertad de expresión y la vida privada. En el primer caso, se busca otorgar una tutela jurídica de carácter civil al derecho a la vida privada, el honor y la propia imagen, así como reconocer el derecho a la información y las libertades de expresión e información como base de la democracia; en el segundo caso, establecer el derecho de los periodistas a mantener el secreto de la identidad de las fuentes que le hayan facilitado información bajo condición, expresa o tácita, de reserva.

Un avance más en esta materia, se dio el pasado 25 de mayo de 2007, cuando el presidente de la Comisión de Radio y Televisión en el Senado de la República, Carlos Sotelo, presentó una iniciativa para reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación y el Código Penal Federal con el propósito de reforzar la protección del ejercicio periodístico. ¿En qué consiste esta iniciativa? En sancionar con cárcel a quienes interfieran en el trabajo de los periodistas, además de clasificar como delito de fuero federal (no del fuero común como establece la ley actualmente) las agresiones en contra de informadores.

Asimismo, se sancionará de cinco a 10 años de prisión y de 300 a 3 mil días de multa al que por cualquier medio obstaculice el libre ejercicio de las libertades de expresión y de prensa. Finalmente, la misma sanción se aplicará para quienes atenten por las vías físicas, psicológicas, violentas o económicas, en contra de los medios de comunicación o de periodistas en el desempeño de su labor profesional, con la intención de impedir, obstruir, evitar o distorsionar la información de noticias e informaciones.[10]

Esta es la nueva realidad a la que nos enfrentamos y sobre la que comienza a cambiar poco a poco, la vida de los periodistas en México.

Por otra parte, bien merece hacer referencia que en el quehacer cotidiano por buscar la nota, se cometen excesos en el ejercicio periodístico. En palabras de Ciro Gómez Leyva:

 “Tenemos una increíble facilidad para la adjetivación; una terrible ineptitud para contextualizar y un pobre conocimiento de la historia; sucumbimos enseguida ante la tentación  de exagerar un acontecimiento porque queremos ganara la nota...”.[11]


Cuando el enemigo está en casa


Otro de los factores que fuertemente contribuyen para que los periodistas y comunicadores no publiquen la información que tanto trabajo costó encontrar e investigar, es la autocensura; es decir, cuando no se permite que cierta información sea revelada por atentar en contra de intereses malsanos sea de los propios dueños de los medios de comunicación, de criminales o simplemente de cotos políticos.

-“Cada vez es menor”, comentan muchos colegas de la jerga periodística pero hacen énfasis:        -“Todavía se llega a dar”. Cuando nos encontramos con compañeros que no han publicado alguna información que por sí misma es interesante, se sienten frustrados por haber trabajado tanto y no poder dar a conocer lo que puede llegar a ser una buena nota. ¿Qué sucede en estos casos? Hay dos vías evidentes al interior del medio: 1. No hagas caso, publícala, pero atente a las probables consecuencias, recordando siempre que tú firmas la nota y es tu responsabilidad, no del medio y; 2. No podemos publicar eso ya que no es la línea del medio.

Esta sigue siendo una realidad en todavía algunos medios de comunicación de México.

Ahora, si a lo anterior aunamos que todavía existe el soborno y que muchos compañeros por no aceptarlo, los delegan o en su defecto, prescinden de sus servicios, se vuelve más difícil luchar cuando el enemigo está en la propia casa.

En ambos casos ha habido avances importantes pero no como quisiéramos, con la rapidez y al paso que la realidad mexicana y mundial exige.




Para la reflexión...

Hace un par de semanas fuimos testigos de cómo la Suprema Corte de Justicia de la Nación echó abajo las reformas de la llamada “Ley Televisa”; un gran aporte al ejercicio democrático de y en los medios de comunicación. Sin embargo, esperemos que esto sea sólo el comienzo de una nueva realidad: la de ejercer el periodismo de forma igualitaria a la de cualquier otra profesión; con seguridad garantizada para realizar las investigaciones que conlleven peligros y que el propio periodista se sienta abrigado por la ley al develar los oscuros intereses de quienes los realizan y; finalmente, que continúe la apertura en los medios de comunicación, sobre todo al interior de los mismos que es ahí en donde se requiere sanear las mentes de algunos empresarios para entender el mundo, de acuerdo a cómo lo visualizan los que todos los días salen a buscar “la chuleta” o “la nota” y que regresen con una sonrisa porque saben que su información será tomada en cuenta, que contribuyeron en algo con la sociedad, pero por encima de todo, que cumplieron con su papel de portadores de la libertad de prensa que en nuestros días y con gobiernos como el de Vicente Fox, mucho tenemos que remar en dirección opuesta a la de realidad nacional.


Es una apuesta interesante, es un reto único pero no indivisible; cada quien, desde su espectro, debe aportar su granito de arena: 1. Gobierno, garantizando la integridad del trabajo periodístico y velando por crear las leyes que cuiden y fomenten esta noble actividad; 2. Sociedad, exigiendo mejores contenidos y; 3. Periodistas, que cada vez estén más comprometidos con la realidad social nacional y no dejen de lado el periodismo de investigación, que en nuestros días es lo que esta profesión requiere.

Recordemos las palabras de Ryszard Kapuscinski: “Los cínicos no sirven para este oficio”.



Muchas Gracias


BIBLIOGRAFÍA


Cantú, Jesús. “Leyes obsoletas”, en: Revista Proceso, 22 de Enero de 2006.

Caporal, José Antonio. “Agravio a periodistas lesiona a la sociedad. Consecuencias de la libertad de expresión”, con información de la CNDH, en: Revista Vértigo, 05 de Junio de 2005.

Comisión Nacional de Derechos Humanos. “Programa de Agravios a Periodistas durante el sexenio de los presidentes Salinas, Zedillo y Fox”, en: Revista Vértigo, 21 de Agosto de 2005.

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Decreto de Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen en el Distrito Federal.

Dresser, Denise. “Voz de Alarma”, en: Revista Proceso, 15 de Abril de 2007.

Gómez, Francisco. “Retoman casos que indagaban los periodistas asesinados”. El Universal, 27 de Enero de 2006.

Ley del Secreto Profesional del Periodista en el Distrito Federal.

Ley Sobre Delitos de Imprenta.

Provencio, Marco. “Respeto a la Libertad de Expresión”, en: Revista Etcétera, Diciembre de 2000.

Ravelo, Ricardo. “Intolerancia”, en: Revista Proceso, 15 de Abril de 2007.

Vera, Rodrigo. “Iniciativas contra la coerción”, en: Revista Proceso, 22 de Enero de 2006.

Villanueva, Ernesto. “Libertad de Expresión y Solidaridad Legislativa”, en Revista Proceso, 26 de Junio de 2005.

Zárate Vite, Arturo. “Plantean 10 años de cárcel por ataques a libertad de prensa”, en El Universal.com.mx, 25 de Mayo de 2007.


[1] Dresser, Denise. “Voz de Alarma”, en: Revista Proceso, 15 de Abril de 2007, p. 52
[2] Con información recabada de: Ravelo, Ricardo. “Intolerancia”, en: Revista Proceso, 15 de Abril de 2007, p. 54
[3] Villanueva, Ernesto. “Libertad de Expresión y Solidaridad Legislativa”, en Revista Proceso, 26 de Junio de 2005, p. 10. Cabe hacer la mención que en este artículo el autor hizo referencia a los periodistas y medios citados respecto al punto de acuerdo presentado por el Dip. Luis Medina, el jueves 16 de junio de 2005, durante la sesión del Comité de Comunicación Social de la Cámara de Diputados.
[4] Caporal, José Antonio. “Agravio a periodistas lesiona a la sociedad. Consecuencias de la libertad de expresión”, con información de la CNDH, en: Revista Vértigo, 05 de Junio de 2005, p. 52-53
[5] Cabe mencionar que para el término del sexenio, el número pudo haber rebasado las 200 quejas, lo que sin duda es contradictorio y alarmante ya que fue en este último sexenio cuando se dio una supuesta libertad y apertura para los comunicadores y periodistas o, por lo menos, eso nos hizo entender el gobierno foxista.
[6] Fuente: CNDH. “Programa de Agravios a Periodistas durante el sexenio de los presidentes Salinas, Zedillo y Fox”, en: Revista Vértigo, 21 de Agosto de 2005, p. 52-53.
[7] Integrado por editores de 40 de los diarios más importantes del país y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Gómez, Francisco. “Retoman casos que indagaban los periodistas asesinados”. El Universal, 27 de Enero de 2006, p. A1 y A8.
[8] Vera, Rodrigo. “Iniciativas contra la coerción”, en: Revista Proceso, 22 de Enero de 2006, p. 27.
[9] Cantú, Jesús. “Leyes obsoletas”, en: Revista Proceso, 22 de Enero de 2006 p. 28.
[10] Con información de Zárate Vite, Arturo. “Plantean 10 años de cárcel por ataques a libertad de prensa”, en El Universal.com.mx, 25 de Mayo de 2007.
[11] Fuente: Provencio, Marco. “Respeto a la Libertad de Expresión”, en: Revista Etcétera, Diciembre de 2000, p. 60.

domingo, 19 de mayo de 2013

En junio de 2008, comencé a escribir en la revista El Universo de El Búho, de mi amigo René Avilés Fabila, con esta bella obra:




LA BIBLIOTECA DE DAVID RECOMIENDA…


El Amor Intangible. Es un privilegio iniciar estas recomendaciones con un texto de la autoría del escritor, periodista, poeta, académico y hombre de la intelectualidad, como lo es René Avilés Fabila. Hombre de grandes alcances literarios que nos regala con su prodigiosa pluma, el texto El Amor Intangible, en el que su prosa nos transporta al mundo de lo que Habermas ya avizoraba como el gran problema del futuro: la globalización.

Con este nuevo texto, Avilés Fabila nos lleva a un mundo en el que la intangibilidad es parte de un quehacer cotidiano del hombre contemporáneo. A su vez, el amor, como parte inherente del hombre, se transforma y amolda a esta insensibilidad que permite la no atracción física sino a través de una pantalla, un ciberespacio, un teclado y unas cuantas imágenes. En este mundo, el ‘contacto ciber-sensorial’ permite engañar, fantasear, y enaltecer lo que no somos o lo que quisiéramos llegar a ser. Nunca o pocas veces, lo que se es.

A través de un correo electrónico, el autor nos regala un laberinto de personas que pueden hacer contacto con nosotros o viceversa. El límite lo fija cada persona. Al aceptar a alguien y dejarlo entrar a su vida, se espera lo inesperado; se busca algo que no sabemos a ciencia cierta a dónde nos llevará. La emoción por llegar a conocer a quien sólo vemos a través de una máquina y el dejarnos guiar por una sola imagen, proporciona una sensación viciosa a la que nos entregamos aún de manera subterránea e inconsciente.

El amor, como parte de esa búsqueda del ser humano por la ‘media naranja’ que está allá afuera, en algún lugar, pierde su esencia con esta nueva tecnología. Se carece del tacto físico, de la emoción que llega cuando se desea ver a la persona querida y/o amada; aquel impulso por entregar la carta, el beso, el poema, la canción, la virginidad, el orgasmo, la vida misma. Es así, como se plasma esa parte a la que el autor denomina lo ‘Intangible’.

De igual forma, Avilés Fabila nos entrega sus múltiples conceptualizaciones teóricas y prácticas sobre el ‘Amor’; de lo personal a lo gratificante y literario; de Stendhal a Cortázar; de los idearios políticos a los múltiples viajes por el mundo; de la poesía hasta el éxtasis por los laberintos de la inhóspita esencia de la belleza física e intelectual de la mujer.

La encrucijada que proporciona la dialéctica de la admiración por el deseo, de lo intelectual por lo sexual, de lo fantástico por lo existente. Es aquí en donde la historia cobra vida e invita al lector a reflexionar, a conocer, a experimentar, pero sobre todo, a valorar lo personal, lo íntimo.

“El Amor Intangible” es sin duda una obra maestra de actualidad.



El Amor Intangible
Avilés Fabila, René
Axial. Tinta Nueva
2008, 93 pp.




domingo, 12 de mayo de 2013

En el año 2006 fui cordialmente invitado por mi amigo el Dr. Otilio Flores Corrales a impartir una conferencia magistral a mi querida Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, fue una experiencia inolvidable regresar a mi casa y conocer su nuevo auditorio; el tema recuerdo, fue sobre la pertinencia de un nuevo orden constitucional en la realidad del país.



MESA 3: RESCATE Y PROYECCIÓN DE LA NORMA CONSTITUCIONAL


EL DEVENIR CONSTITUCIONAL DE MÉXICO: DE LA NORMA A LA EJECUCIÓN PRÁCTICA


Por: Lic. David Alonso Figueroa Hernández

México, D.F. a 03 Marzo de 2006



A RBK, con el cariño
y gratitud de siempre


“La ley es la reina de todos:
mortales e inmortales”

Plutarco


Entrado el siglo XXI en el que la preocupación fundamental en nuestro país es el pleno reconocimiento de los derechos fundamentales del ciudadano, el efectivo derecho de acceso a la información pública y por encima de todo ello, el respeto y reconocimiento a la otredad independientemente de la forma de pensar para llegar a acuerdos, pareciera que existe aún un desfase entre lo jurídico, lo político y la vida cotidiana de los mexicanos.

La Constitución mexicana de 1917, si bien la primera del mundo en tanto el reconocimiento social e inalienable de los derechos de los individuos, ha comenzado una etapa de transición ante la sociedad y ante la actual cúpula política. Algunas veces pareciera que a pesar de existir, se omite; en otras, se ignora y desprecia.

Si entendemos a la Constitución, independientemente del Estado al que aplique, como “una expresión ideológica, fundada en valores, jurídicamente organizada que descansa en una estructura socioeconómica”,[1] entonces habrá que realizar una valoración razonada de la misma y sobre su articulado.

Sin embargo, esta conceptualización aplicada a México, pareciera extraña, lejana e inexacta para una sociedad encasillada entre los planteamientos teórico-político-electorales de la apenas incipiente transición democrática que vivimos.

De acuerdo con el teórico Kelsen[2], en un Estado federal hay que distinguir tres elementos fundamentales:

a)     la Constitución, que es válida en todo el territorio y en virtud de la cual se establece la unidad de todo el orden jurídico; es decir, el Estado federal se personifica en la Constitución;
b)     el orden jurídico federal, y
c)      el orden jurídico local.

No obstante, el debate aquí no se centra en el significado y estratificación sino en la interpretación, aunque tampoco habrá que perder de vista ésta última en términos jurídico-legislativos sino a mi modo de ver, en una aplicación real de la norma en los parámetros estrictos y apegados al marco de la propia Carta Magna.

No podemos aplaudir cuando extranjeros se inmiscuyen en temas de índole estrictamente nacional (recordemos las palabras de José María Aznar, la semana pasada) y el gobierno federal, que antes condenaba este tipo de prácticas como oposición, ahora las solapa o peor aún, a veces no aplica la ley en igualdad de circunstancias para toda la sociedad. No olvidemos que el artículo 33 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala: “Los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país”. La inequidad de la ley y de la justicia para todos por igual, sigue siendo una de las grandes inconsistencias de este país.

En México lo que mayor daño a causado a lo largo de varias décadas es la falta de igualdad en términos de justicia pero sobretodo y por encima de todo, un correcto y estricto apego al marco jurídico que nos rige. No es casual que, como especifica el Doctor Salvador Nava Gomar al hablar de las constantes reformas al supremo ordenamiento de nuestro país evidencia un real consentimiento en la norma jurídica por estar al servicio de los intereses en turno:

“El total de reformas hechas a la Carta de 1917 es de 417, a eso aunamos las 154 fe de erratas y las 3 aclaraciones posteriores, cuestiones que dejan ver la escasa calidad y por tanto seriedad que ha tenido al menos buena parte del proceso de modificación de la ley suprema nacional, y lo que nos permite, aun a riesgo de caer en el simplismo, sentenciar que no todas las reformas constitucionales en México, a partir de 1917, han sido necesarias”.[3]

Cierto es que no todas las reformas han sido necesarias para la vida de nuestro país. Este dilema entonces plantea recientemente un debate entre políticos, legisladores, juristas y académicos en general: ¿Es necesario crear una nueva Constitución Política o en su defecto modificar ésta a fondo para evitar enmendaduras constantes que sólo minan el valor jurídico y el respeto a la misma?

Poco se ha comentado sobre iniciar un debate y analizar la viabilidad de la Constitución actual o si es de reconocer que el Estado mexicano requiere una nueva Carta Magna en la que se especifiquen con claridad los fundamentos que el mundo moderno exige a una sociedad.

“Uno de los peores defectos de la Carta Magna estriba en la falta de vinculatoriedad de buena parte de sus preceptos. Ejemplo claro es la protesta que rinde el Presidente entrante: Vicente Fox cambió el guión de la protesta y nada pasó. Cierto es que la propia Constitución prevé sanciones contra violaciones graves del presidente a la ley fundamental, aunque también lo es el hecho de que no especifica qué se entiende por “grave”. Este artículo, según lo demostró Fox, no deja de ser retórico y solemne. Por ciento, también demostró el presidente el escaso respeto a la máxima ley, cuestión que ha acrecentado la falta de normatividad de la Carta”[4]

Para algunos especialistas en derecho como Raúl Carrancá y Rivas y Juan Velásquez, no existió tal violación a la Carta Magna. El primero argumentó que “lo que haya salido del corazón o de la cabeza, no viola el artículo 87, porque no tiene condición de obligatorio”; el segundo académico acotó que “lo que la Constitución establece son mínimos y lo que quizás pudiera criticarse hubiesen sido algunas omisiones y no excedentes, agregando que el que la persona vaya más allá del contenido, el que diga palabras más de las que la Constitución como mínimo contiene es absolutamente legal”.[5] Al final, ambos tienen la razón pero mayor razonamiento tuvo el Doctor Nava al esclarecer el problema fundamental: qué se entiende por “violación grave”.

Ahora bien, si consideramos “desde un punto de vista axiológico, que la finalidad última de la interpretación constitucional es proteger y defender lo más valioso que existe para cualquier hombre: su libertad y su dignidad”[6], entonces nuestra Constitución se encuentra atrasada, vulnerada y actúa (aunque no teóricamente) en clara desprotección de un sector importante de la sociedad. Pero no es problema solamente de la redacción y aplicación de la Constitución misma sino de quiénes aplican y la interpretan a favor siempre del poderoso, del político en turno o del simple conocedor de los laberintos jurídicos. Si de porcentajes hablamos habrá que ver las cifras de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en tanto indígenas en prisión y periodistas vulnerados en su vida personal o en su labor cotidiana, sólo por poner un par de ejemplos concretos.

El debate en las esferas del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial debiera centrarse, en caso de crear un nuevo ordenamiento, como lo especifica el Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, José Ramón Cossío:

“...¿la nueva constitución determinaría el fin de la transición o sería el inicio de la misma?, ¿debe expedirse ahora o una vez que se logren ciertos consensos entre las fuerzas políticas y sociales?, ¿qué materias debe cubrir?, ¿debe expedirse una nueva o reformarse sustancialmente la que se encuentra en vigor?”.[7]

“...¿es posible que el Constituyente (en caso de aprobar su creación) permanente –el del artículo 135- lleve a cabo la modificación constitucional necesaria para posibilitar la integración de un congreso constituyente encargado de establecer una nueva constitución? En este caso, se trataría de, primero, modificar el texto en vigor utilizando los mecanismos que prevé a efecto de, segundo, establecer la existencia de un órgano que, con las debidas competencias, válidamente pudiera emitir una nueva Constitución”.[8]

Aunque ya se han comenzado a plantear someramente dilemas como el citado por el Ministro Cossío, primero habrá que valorar, replantear qué tan necesario sería modificar el texto constitucional para adecuarlo a las necesidades que la sociedad mexicana necesitará dentro de los paradigmas globalizantes, tecnológicos y políticos mundiales, o bien, crear un nuevo precepto que puntualice las pautas de una vida social y democrática aceptable, viable y apegada al Estado de Derecho, dicho sea de paso, que hoy deja mucho qué desear.

Con lo anterior, entramos a un nuevo esquema de discusión mencionado anteriormente: la correcta aplicación de la ley; la igualdad en términos de aplicación de justicia ¿Cómo hacer respetar la ley? ¿Cómo hacer más justa la ley?

En el primer tópico difícil resulta cuando la ley no la acata ni la autoridad ni la ciudadanía; se ha vuelto en términos vagos, artificial, superflua e ineficiente, resultado por un lado de una incorrecta aplicación comenzando por el propio Estado-gobierno como de la sociedad que al ver que las esferas políticas y conducentes de este país, no la respetan y se dice a sí misma: ¿Para qué la respeto yo? “si ellos no lo hacen, yo tampoco”. Esto resulta en anarquía y un completo desorden social resultado de la desobediencia al Estado de Derecho.
Por un lado, el Estado no está funcionando como debiera, ya no es el garante de la seguridad de los individuos. No se trata aquí de reprimir –como fuera la constante en décadas pasadas- pero sí, de hacer respetar el Estado de Derecho, es decir, hacer cumplir la ley “Comenzando por el Presidente de la República, como lo dijera el entonces gobernador con licencia de Guanajuato, Vicente Fox, cuando comenzó su carrera rumbo a la Presidencia en 1997.

El Estado ha dudado en la correcta aplicación de la ley cuando de la seguridad pública de los ciudadanos se refiere. El gobierno no aplica el derecho en aras de una condena social, “siempre respeta los derechos humanos y de manifestación”, se dice, y de un cobro de facturas que se reflejarían en las urnas en los procesos electorales. La justicia se ha vuelto no sólo selecta, también aleatoria cuándo debe y cuándo no debe aplicarse.

Por otro lado, para la ciudadanía –es decir quiénes cumplen jurídicamente con los requisitos que el Estado faculta para serlo-, que por ignorancia u omisión, no interesa el forjar una correcta educación jurídica, basta ver cuántos de nosotros no sólo no acatamos la Constitución, sino leyes secundarias, reglamentos y códigos; la vida cotidiana nos da muchos ejemplos de lo que estamos hablando. Gran reto tenemos los mexicanos en años venideros.

Más allá de los intereses políticos en turno (válidos en el juego de lo político), debiéramos hacer que las reformas a la Carta Magna no sean ajenas a la sociedad; en caso de debatir y llegar a la conclusión de crear una nueva Constitución, ésta debiera ser novedosa y actual no sólo con los temas mundiales sino con los problemas internos que caracterizan a nuestro país y que no sólo denotan una clara sociedad de espectáculo de la política sino que quienes violen la ley realmente sean castigados con todo el peso de la misma. Basta ya de no hacer respetar las garantías individuales que contempla nuestra Carta; basta ya de que el Estado no ejerza la ley; basta de Atencos y de personas linchadas públicamente; ya no queremos otro San Juan Ixtayopan. Reflexionemos nuestra realidad ¿Dónde ha quedado nuestro Estado de Derecho? Seamos partícipes de la vida político-jurídica que vivimos para contribuir realmente a la transición democrática; un Estado sin derecho, no puede ser más que un cúmulo de personas en un afán de sobrevivencia a través de la ley del más fuerte.

Discutir si debemos o no tener otro marco normativo o reformar lo que tenemos, es importante, sí; pero lo es más respetar lo que tenemos ahora consintiendo siempre que “el derecho consiste en la libertad de hacer o de omitir, mientras que la ley determina y obliga a una de esas dos cosas”.[9]

En una sociedad, compleja como la nuestra, la mexicana, el estar fuera de la ley representa una constante, más allá de exigir nuevos ordenamientos. No es casual que Héctor Aguilar Camín nos exprese:

“La legalidad es quizá la propuesta más difícil de cumplir porque la legalidad es una de las grandes asignaturas pendientes de la vida pública de México ¿por qué? porque llevamos décadas viviendo en esa ilegalidad rutinaria; hay millones de mexicanos que viven en y de la ilegalidad...hay funcionarios, cultura política, actitudes en la opinión pública de perdonar la ilegalidad por razones sociales...parte de nuestra cultura política es esta ilegalidad como entre construida de no respetar la ley de podérsela saltar cuando te la puedes saltar; de que la ley sea para los demás y no para ti, seas una persona, una empresa, una familia. Esta es la asignatura fundamental; hay que refundar al país otra vez de arriba-abajo completo”.[10]

En otro orden de ideas, el papel del Poder Judicial ha sido a últimas fechas más efectivo. Recordemos cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) era sólo un “Poder sin decisión”, cuando era un “árbitro sin silbato” debido a las contundentes decisiones metaconstitucionales del Poder Ejecutivo, de ese presidencialismo que jurídicamente aún nos cobija. En esta nueva dinámica de la alternancia en el poder y de una incipiente transición democrática, la Suprema Corte se ha convertido en un Poder Judicial más participativo y que toma decisiones mucho más razonadas sobre la materia que le aqueja, lo jurídico.

Sin embargo, debajo de esta esfera, en las Salas de Distrito, en los Ministerios Públicos, en los Juzgados Cívicos, aún falta una mayor descentralización, un mayor profesionalismo, eficacia y resultados concretos.

Ahora que es tiempo electoral, exijamos posiciones concretas a los candidatos a puestos públicos, ¡exijámosles también cumplir y hacer cumplir la ley! porque entonces de poco o nada habrán valido tantos años de sacrificio para aquéllos quienes depositaron su vida misma en visualizar una sociedad mexicana ordenada y en armonía, democrática y libre.

Vamos pues, en los próximos años, a cambiar juntos esta disyuntiva de no acatamiento a la ley, ya que sin darnos cuenta los únicos perjudicados en este ejercicio será nuestro país, nosotros mismos y nuestros hijos.

Muchas Gracias









BIBLIOGRAFÍA:

·        AGUILAR Camín, Héctor. Diálogos por México. Televisa, 2005, grabado el 19 de enero de 2006 y transmitido el 25 de febrero de 2006.

·        CARPIZO McGregor, Jorge. Diccionario Jurídico Mexicano, México, UNAM-Porrúa, 1989.

·        Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

·        COSSÍO, D. José Ramón. Cuestiones Constitucionales. ¿Cómo tener una nueva constitución? Este País, Número 115, octubre de 2000.

·        FIGUEROA, David. El Sexenio de la Alternancia. Logros y Metas Incumplidas. 2000-2006. Inédito.

·        HOBBES, Thomas. Leviatán o la materia, forma y poder de una República Eclesiástica y Civil. México, FCE, Novena reimpresión, 1998.

·        MONTESQUIEU. Del Espíritu de las Leyes. México, Porrúa, 1992.

·        NAVA Gomar, Salvador. Dinámica Constitucional: entre la interpretación y la reforma. La encrucijada mexicana. México, Estudios Constitucionales, IIJ-Universidad Anáhuac-Miguel Ángel Porrúa, 2003.


[1] VERDÚ, Lucas. La Constitución en la encrucijada. Palingenesia iuris politici. Madrid, Servicio de Publicaciones de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, 1994, en NAVA Gomar, Salvador. Dinámica Constitucional: entre la interpretación y la reforma. La encrucijada mexicana. México, Estudios Constitucionales, IIJ-Universidad Anáhuac-Miguel Ángel Porrúa, 2003, p. 22
[2] KELSEN, H. Teoría General del Estado, México, UNAM, 1965, p. 262, en NAVA Gomar...Íbidem, p. 103
[3] Íbidem,  p. 258. Las cursivas están como en su texto original.
[4] Íbidem,  p. 113
[5] TEHERÁN, Jorge y Torres, Mario. “Acusan diputados de PRI y PRD a Fox de violar la Constitución”, El Universal, 2 de diciembre de 2000p. A6, en FIGUEROA, David. El Sexenio de la Alternancia. Logros y Metas Incumplidas, 2000-2006. Inédito.
[6] CARPIZO McGregor, Jorge. Interpretación Constitucional, en Diccionario Jurídico Mexicano, México, UNAM-Porrúa, 1989.
[7] COSSÍO, D. José Ramón. Cuestiones Constitucionales. ¿Cómo tener una nueva constitución? Este País, Número 115, octubre de 2000, p. 25
[8] Íbidem, p. 29. Las cursivas entre paréntesis son nuestras.
[9] HOBBES, Thomas. Leviatán o la materia, forma y poder de una República Eclesiástica y Civil. México, FCE, Novena reimpresión, 1998, p. 106.
[10] AGUILAR Camín, Héctor. Diálogos por México. Televisa, 2005, grabado el 19 de enero de 2006 y transmitido el 25 de febrero de 2006.