MESA REDONDA.
DIONICIO MORALES 50 AÑOS DE ESCRITOR
México, D.F., a 09 de Diciembre de 2015
Hace varios años tuve la fortuna, porque así lo dispuso el destino, de conocer al escritor René Avilés Fabila y nunca me hubiese imaginado que de esa fructífera amistad renacerían otras más, entre ellas, las que hoy están reunidas en este recinto. De esas amistades, sin duda la de Dionicio cultivó hondas raíces y se convirtió en una constante vuelta a los escritos de mi juventud y que hoy ya no practico por decencia e incultura estética: la poesía.
Hoy estamos reunidos para continuar festejando tus 50 años como escritor y poeta Dionicio, ¡enhorabuena! porque son contados los escritores que en este país lo han logrado y más aún, perdurado en la mente de la sociedad. Nuestro país requiere urgentemente una reestructuración cultural que rinda homenaje a personalidades destacadas y por ello felicito al gobierno del estado de Tabasco así como a su representación en el Distrito Federal, por no dejar pasar tan solemne acontecimiento.
Justo es mencionar que del sur y sureste del país han emanado grandes plumas, la que hoy nos invita a celebrar, la oriunda de Cunduacán, Tabasco, es única. Tu pluma Dionicio, evoca un edén literario y poético.
Sabemos bien de tus trabajos como periodista cultural, como crítico y ensayista pero se te reconoce creo yo, más como un poeta fructífero y consolidado no solo por los libros que has publicado sino por la trayectoria en la que figuras de la talla de Héctor García, Carlos Pellicer, Sebastián, Alí Chumacero, Abigael Bohórquez, Carmen Alardín, entre muchos más, has logrado plasmar de manera brillante; esto se logra no sólo cuando lees a los autores sino cuando convives de cerca con ellos para presentar a la sociedad quiénes son (o eran) y cómo mantener viva su obra.
¿Por qué es importante la obra poética así como la trayectoria de Dionicio Morales?
La respuesta es dual pero también enriquecedora: porque evoca no sólo una visión de la otredad y del mundo con la estética apropiada del poeta eterno, sino porque su voz en sí misma es encanto, es un viaje a través de sus ojos para conocer los elementos que conforman la vida cotidiana.
Asimismo, la evocación de las charlas con grandes maestros de la literatura mexicana como los maestros Rubén Bonifaz Nuño, Carlos Montemayor, Carlos Pellicer, Efraín Huerta, José Agustín, Ignacio Trejo, René Avilés Fabila (y la lista continúa…) hacen que cada línea y cada pensamiento nunca perezcan. Dionicio Morales, resulta un poeta con toque místico; de esos que están en peligro de extinción en nuestro país y en la era moderna.
Es aquí donde hemos confluido gratamente. Con él, he tenido la fortuna de intercambiar puntos de vista –dentro de mi incultura literaria- sobre algunos textos y autores tanto clásicos como contemporáneos, siempre departiendo en algunos lugares típicos para nuestros encuentros en el barrio de Coyoacán.
En alguna ocasión, una charla abordó un tema peculiar para nuestro homenajeado: la poesía. Resulta que como docente, un servidor ha tenido la preocupación de siempre impulsar el gusto por la poesía y las lecturas, por supuesto de brillantes escritores. Así, en una ocasión alusiva en la que Dionicio se presentaba en la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería, una alumna mía expresaría en voz alta y categórica: ¿Poesía para qué? Situación que en el momento, eclipsó mi pensamiento; después del evento y charlando con Dionicio al calor de un buen Juan Daniel (nombre vulgar con el que conoce a un Mr. anglosajón nombrado Jack Daniel’s) externaba un peculiar comentario: “Es una pena que cada vez la tecnología y los tiempos modernos nos alejen tanto de una educación integral, humanística en la que se conserve no solo el gusto por la lectura sino la permanencia, al menos, de la poesía, para algunos ‘cursi’ y para los menos, algo necesario en un mundo cada vez más insensible.”.
Cómo resulta necesaria la poesía en estos tiempos de constante beligerancia y encono mundial…también por ello, se te agradecen tus líricas querido ‘Poeta del Edén’.
Dionicio, tu poesía sigue vigente y más viva que nunca. Para quienes escribimos con premura -porque siempre los diarios y revistas nos encapsulan con los cierres de la edición-, y para quienes lo hacen por esencia, por natura propia, tu obra resulta un tesoro incalculable y un mar de cantos en la oscuridad. A través de una pluma exquisita ya sea para contar historias como es Retrato a lápiz. Obra escogida, o simplemente para comunicar lo hermoso que resulta el mundo a través de una serie de palabras finas y estéticamente escritas como lo es tu forma de hacer poesía. Tú, mi querido Dionicio, creo que cuando bebé, pareciera que primero descubriste tu talento lírico mucho antes de caminar, tenías prisa por darnos a conocer un mundo diferente al que estamos acostumbrados. ¿Y sabes algo? ¡Lo lograste! Nos gusta leerte y estar hoy aquí reunidos para conmemorar contigo este momento especial dedicado a un mexicano especial.
Para un servidor, resultan importantes los momentos de charla cuando cuidadosamente hablas de tus viajes con amigos cercanos como René Avilés o cuando viajabas por descubrir tu lugar en el mundo como fueron tus viajes a Europa o Corea; insisto, eso sin duda amerita comenzar a escribir esas Memorias de las que tanto te he hablado y que sé mucho disfrutaremos tus lectores.
Dos obras de Dionicio me parecen imprescindibles y sobre las que deseo extraer de la biblioteca colectiva: Retrato a lápiz. Obra escogida y Martha Chapa el nuevo paraíso.
Del primer texto, Retrato a lápiz, Obra escogida rescato cómo la poesía se convierte en un estilo de vida, o en su defecto, cómo se transforma en la divinidad de una mujer y, finalmente, cómo intercalas a las experiencias con los amigos y maestros -todos ellos cercanos con las artes-, con lo sublime, con la forma de vida de quienes hacen arte y poesía, novela e historia.
Desnudas las charlas y admiración hacia Rubén Bonifaz Nuño y Carlos Montemayor; complicadas y excéntricas personalidades de estos poetas-escritores, que más allá de sus apasionantes lecturas, demuestran una sensibilización que solo la poesía permite resaltar.
Las partes alusivas a tu entrañable maestro, Carlos Pellicer, así como a Efraín Huerta, José Luis Cuevas y Sergio Magaña, están plagadas de pequeños detalles que han significado valiosas aportaciones en tu sentir, en esa visión del poeta tabasqueño para el mundo; en tanto, la mezcla de corrientes, viajes, personas y hasta seres a los que sería difícil pensar en sentido poético, no sólo relucen y centellean sino que se vuelven verdaderos hitos a través de tu pluma y de tus palabras. Ejemplo de ello, el poema que ahora reproduzco titulado El Caracol, sí, ese noble ser que muchos repudian y otros inconscientemente ignoran:
Caracol
¿Quién eres caracol? / ¿Qué eres? / ¿Un signo de
interrogación? / ¿Por qué espiral desciende/la estrella
que baña tu corazón? / ¿Por qué llevas tu casa con
resignación? ¿No pesa? / ¿O acaso es la cruz con que
Dios/te sembró en la tierra,/en el agua? ¿Bajo qué
equilibrio sigiloso/te apacientas en la tierra? / ¿Qué
arrecifes de luz/mojan tu arboladura bajo el mar? /
Caracol, ¿es cierto que eres más lento que nadie? /
¿Verdad que más vale/llegar tarde que a tiempo? / ¿Es
Verdad que te remontas al sol/como una luciérnaga
ciega? / ¿Quiénes te han visto/abrir y cerrar tu cuerpo/
ruborosamente/cuando tu concha se retira? / ¿Cuántas
espirales en la luz/te dieron vida? / ¿Qué radares
mágicos/maduran el silencio/con que te arrastras?/
¿Eres sobreviviente de Las Cruzadas? / ¡Oh!, gasterópodo
gris,/ ¿qué oleaje tumultuoso/girando sobre sí mismo/
endurece tu concha? / ¿Eres platillo de dioses? / ¿Es
cierto que en el otoño/cuando la luz del cielo se
retira/clausuras tu puerta y el mundo se detiene? /
¿Verdad que en abril/despiertas de tu sueño invernal/
con una nueva luz/cuajada de relámpagos? / ¿No te cansas
de copular en primavera? / ¿Qué viejas canteras o
bosques entreabiertos –centinelas del cielo- /gozan
con albergar tu cuerpo? / ¿Por qué Rembrandt/seducido
de tu belleza marmórea/te pintó al aguafuerte? / ¿Qué
flor de agua/te alimenta en las sonoras profundidades
del mar? / ¿Será verdad que eres hermafrodita? / ¿Qué
al mismo tiempo/tu corazón y el del otro/se detienen? /
¿Que uno y otro cuerpo/son un perfecto espejo
reproduciendo imágenes? / ¿Sabes que nuestros
antepasados/te esculpieron en piedra/por los siglos/
de los siglos? / ¿Quién eres, caracol? / ¿Qué eres? /
¿Un signo de interrogación?
Así de sublime resulta tu pensamiento y tu pluma querido Dionicio. Lo que resulta natural para todos, tú lo transformas en poesía, en una oda a la belleza.
Sin embargo, así como nuestro poeta nos enseña la ingenuidad, nobleza y belleza ínfima de la poesía, también en Retrato a lápiz. Obra escogida encontramos datos interesantes de escritores lúcidos como Abigael Bohórquez, que son entremezclados con menciones constantes dedicadas a Carlos Pellicer, así como a sus amigos Ignacio Trejo, Carlos Bracho, René Avilés Fabila y Susana Alexander; así, Dionicio Morales nos hace cómplices de las diferentes anécdotas que han rodeado su vida; sus líricas y jocosas reuniones y la complicidad por extraer eso que solamente la vida nos puede proporcionar: la alegría misma de vivir.
En otro libro, hermosamente cuidado tanto en su pasta como en el contenido, titulado Martha Chapa El Nuevo Paraíso, Dionicio realiza, al más puro estilo de un poeta, una radiografía detallada sobre los aspectos biográficos y metafóricos de la artista plástica; sobre sus características estéticas respecto de su obra, de sus orígenes artísticos, de sus raíces familiares así como de sus abstractas ideas que son llevadas al óleo por una sutil y delicada mano.
En dicho texto, Dionicio hace una explicación gráfica sobre los elementos que llevaron a Chapa a ser una de las pintoras más representativas y reconocidas en México y el mundo. ¿Quién dice que el lenguaje poético no puede explicar, analizar y sobre todo materializarse en un canto coloquial para todos los lectores? Martha Chapa lo reproduce en óleos y Dionicio Morales lo expresa vívidamente cual estilo de un gran filólogo.
Dionicio, hoy te celebramos y agradecemos que continúes regalándonos textos tan elocuentes producto de una carrera brillante; sabemos de los premios que has obtenido ya sea en tu estado natal o por parte de otras instituciones a nivel nacional e internacional. Sin embargo, ávidos esperaremos en esta brega de eternidad tus próximas lecturas.
Es un honor para mí Dionicio, haber sido contemplado en esta mesa de grandes luminarias para expresar la gran admiración que tengo hacia ti. Tu vasta obra sin duda ya tiene un lugar especial en nuestras bibliotecas personales y tu forma de ver al mundo son un referente para quienes creemos que la poesía sigue estando por encima de otro tipo de lecturas; no cualquiera puede llamarse poeta.
Aquí estamos reconociéndote porque como dijéramos hace algunos años: “A los amigos se conoce en el hospital, en la cárcel y en las presentaciones de libros”; yo, añadiría: “también en los merecidos homenajes para quienes siempre tienen algo qué decir”. ¡Felicidades Dionicio y que vengan muchos más éxitos!
Muchas gracias.
domingo, 13 de diciembre de 2015
domingo, 6 de diciembre de 2015
Columna Retratos Históricos. El Sol de México
RETRATOS HISTÓRICOS
Por David A. Figueroa Hernández
Porfirio Díaz. Entre el mito y la historia
Paul Garner, Ed. Crítica
2015, 369 pp.
Porfirio Díaz. Entre el mito y la historia. A lo largo de nuestra historia gozamos de figuras que han sido representativas para la evolución del México moderno y una de ellas es sin duda Porfirio Díaz.
Para muchos mexicanos este presidente representó un momento importante al importar a una sociedad convulsionada, la denominada pax porfiriana así como el progreso (resultado de una ideología denominada positivista); para otros, su mandato resultó en un gobierno alejado de la sociedad y traidor a los ideales democráticos que enarboló al momento de ser electo. Al final, la historia no puede obviar lo importante que este régimen fue para nuestro país.
En este sentido, el estudioso inglés Paul Garner, quien ya anteriormente nos había regalado un libro previo respecto al mandatario mexicano (“Porfirio Díaz. Del héroe al dictador. Una biografía política”), en esta ocasión refiere a su gobierno a través de un análisis interesante al presentarnos tres instantes bien marcados en la historia: porfirismo, antiporfirismo y neoporfimo. En el primero, se establece el régimen así como sus múltiples afinidades que lo mantienen y justifican; en el segundo, los diferentes gobiernos posrevolucionarios que no comparten la visión moderna y avanzada del régimen; por último, el tercer concepto que refiere a la concepción asumida a partir de las últimas dos décadas y donde se busca una reconciliación histórica con la figura de Porfirio Díaz.
En este sentido, los análisis realizados hoy a cien años de su deceso (Paris, 1915), orillan a múltiples estudios sobre lo que representó su mandato para la sociedad mexicana, que si bien, con claroscuros como cualquier otro, devinieron en una consecución directa en el México revolucionario.
Sabemos de antemano que la Revolución se propuso extinguir de raíz todo fuego del pasado inmediato y quizá sea por ello que se ha dejado de lado esta etapa importante para el México actual; sin embargo, no podemos olvidar que si el viejo militar hubiese fallecido antes del año 1905 (antes de las masacres en Cananea y Río Blanco, antes de los descontentos sociales más visibles y antes de la crisis derivada por los Estados Unidos y su cambio al patrón oro) o si se hubiese retirado de la silla en 1910 (tal como lo refirió en la entrevista con James Creelman), hubiese pasado a la historia como el mejor Presidente de México.
Los problemas que surgieron y que se agravaron con el régimen del Gral. Díaz a la fecha no han encontrado reconciliación; importante será la dimensión que los estudios objetivos le otorguen en un futuro, sin agravios ni sobresaltos emancipadores, sino con una justa dimensión de las hechuras del régimen, tal como él lo demostrara al declinar el cargo más alto del país: “…que calmadas las pasiones que acompañan a toda revolución, un estudio más concienzudo y comprobado haga surgir en la conciencia nacional, un juicio correcto que me permita morir, llevando en el fondo de mi alma una justa correspondencia de la estimación que en toda mi vida he consagrado y consagraré á (sic) mis compatriotas…”.
Sobre lo anterior es que Paul Garner explica, a lo largo de sus páginas, las condiciones políticas, sociales y económicas que derivaron en el régimen de un mexicano que siempre pensó en la evolución del país, que exaltó los beneficios de la inversión y el orden realizados, aunque para ello, pasaría por alto las exigencias de la clase media, que a la postre de su cerrazón, derivaría en su derrocamiento.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx
Por David A. Figueroa Hernández
Porfirio Díaz. Entre el mito y la historia
Paul Garner, Ed. Crítica
2015, 369 pp.
Porfirio Díaz. Entre el mito y la historia. A lo largo de nuestra historia gozamos de figuras que han sido representativas para la evolución del México moderno y una de ellas es sin duda Porfirio Díaz.
Para muchos mexicanos este presidente representó un momento importante al importar a una sociedad convulsionada, la denominada pax porfiriana así como el progreso (resultado de una ideología denominada positivista); para otros, su mandato resultó en un gobierno alejado de la sociedad y traidor a los ideales democráticos que enarboló al momento de ser electo. Al final, la historia no puede obviar lo importante que este régimen fue para nuestro país.
En este sentido, el estudioso inglés Paul Garner, quien ya anteriormente nos había regalado un libro previo respecto al mandatario mexicano (“Porfirio Díaz. Del héroe al dictador. Una biografía política”), en esta ocasión refiere a su gobierno a través de un análisis interesante al presentarnos tres instantes bien marcados en la historia: porfirismo, antiporfirismo y neoporfimo. En el primero, se establece el régimen así como sus múltiples afinidades que lo mantienen y justifican; en el segundo, los diferentes gobiernos posrevolucionarios que no comparten la visión moderna y avanzada del régimen; por último, el tercer concepto que refiere a la concepción asumida a partir de las últimas dos décadas y donde se busca una reconciliación histórica con la figura de Porfirio Díaz.
En este sentido, los análisis realizados hoy a cien años de su deceso (Paris, 1915), orillan a múltiples estudios sobre lo que representó su mandato para la sociedad mexicana, que si bien, con claroscuros como cualquier otro, devinieron en una consecución directa en el México revolucionario.
Sabemos de antemano que la Revolución se propuso extinguir de raíz todo fuego del pasado inmediato y quizá sea por ello que se ha dejado de lado esta etapa importante para el México actual; sin embargo, no podemos olvidar que si el viejo militar hubiese fallecido antes del año 1905 (antes de las masacres en Cananea y Río Blanco, antes de los descontentos sociales más visibles y antes de la crisis derivada por los Estados Unidos y su cambio al patrón oro) o si se hubiese retirado de la silla en 1910 (tal como lo refirió en la entrevista con James Creelman), hubiese pasado a la historia como el mejor Presidente de México.
Los problemas que surgieron y que se agravaron con el régimen del Gral. Díaz a la fecha no han encontrado reconciliación; importante será la dimensión que los estudios objetivos le otorguen en un futuro, sin agravios ni sobresaltos emancipadores, sino con una justa dimensión de las hechuras del régimen, tal como él lo demostrara al declinar el cargo más alto del país: “…que calmadas las pasiones que acompañan a toda revolución, un estudio más concienzudo y comprobado haga surgir en la conciencia nacional, un juicio correcto que me permita morir, llevando en el fondo de mi alma una justa correspondencia de la estimación que en toda mi vida he consagrado y consagraré á (sic) mis compatriotas…”.
Sobre lo anterior es que Paul Garner explica, a lo largo de sus páginas, las condiciones políticas, sociales y económicas que derivaron en el régimen de un mexicano que siempre pensó en la evolución del país, que exaltó los beneficios de la inversión y el orden realizados, aunque para ello, pasaría por alto las exigencias de la clase media, que a la postre de su cerrazón, derivaría en su derrocamiento.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx
Columna Retratos Histórico. El Sol de México
RETRATOS HISTÓRICOS
Por David A. Figueroa Hernández
Yo, Victoriano Huerta
Memorias
Editorial Contenido
1975, 206 pp.
Yo, Victoriano Huerta. Esta lectura es uno de esos descubrimientos en los que, en viejos anaqueles, se encuentran como rumores de su propia existencia, sin embargo y gracias a las bibliotecas personales de antaño, llega a nosotros este gran tesoro que corresponde a una etapa oscura de la historia de México: el gobierno de Victoriano Huerta.
Para muchos mexicanos el simple nombre de Huerta evoca traición, mentira y hasta uno de los peores gobiernos que nuestro país ha tenido en la historia del último siglo, no obstante, también resulta en una de las etapas menos estudiadas derivado del repudio a quien es considerado uno de los grandes asesinos que ha gobernado nuestro México.
Sin embargo, el entramado histórico de este libro refiere varios momentos importantes en los cuales participa el General Victoriano Huerta: Porfiriato, maderismo y movimiento revolucionario. Las presentes memorias (con anotaciones), resultan una inexplicable contradicción ya que, se sabe por muchos historiadores, el propio Huerta odiaba escribir y firmar documentos ya que lo consideraba propio de los caballeros dedicados a la historia en tanto que personajes como él, estaban hechos para conducir los destinos del país y no andarse preocupando por la hechura de la historia. En este sentido, se cree que a través de un periodista cercano llamado Joaquín Piña, fue que se esgrimieron las líneas del libro que se asentaría como las memorias de Victoriano Huerta y de la que deriva esta interesante lectura siempre narrada en primera persona. Sea una cosa o al otra, lo importante es que el texto es muy valioso por lo que aquí aparece.
Por un lado, se menciona el origen y la inclusión de Huerta en el ejército, en el que a temprana edad logra destacar debido a su preparación básica (leer y escribir), lo que le permite ascender jerárquicamente. Una vez llegado el largo periodo de Porfirio Díaz a la presidencia, destaca por sus acciones militares y sus bajos escrúpulos para asesinar personas al imponer una disciplina férrea (aún mayor que la de Díaz) principalmente en el norte del País.
Huerta, fiel heredero de un contingente importante y reconocido en toda América como la División del Norte, de la que toma las riendas tras la muerte del General González Salas (quien se suicidaría tras la derrota ante Pascual Orozco); la historia sólo recordara a dicha División con su símil creada por Francisco Villa.
Una vez exiliado el General Díaz, Huerta se logra hacer de la confianza de Francisco I. Madero al cual traiciona y asesina en la llamada Decena Trágica en febrero de 2013. Con ello, y con una elocuente narrativa de los hechos, Huerta se hace del poder político y militar para traicionar a todos sus allegados y ascender a la Presidencia de la República. Asimismo, el fuerte temor por parte de los Estados Unidos ante la militarización de los habitantes del país, logran amenazar al gobierno huertista y de forma indirecta (junto con la presión de los Constitucionalistas encabezados por Carranza y Obregón) lograr que salga del país no sin antes dejar una estela de muerte, intrigas, asesinatos, mentiras y corrupción como pocas veces se ha visto.
Hombre indolente y terco, Huerta nos comenta –en voz de su escribano- los fuertes odios que recrea y sus motivos, respetables pero incongruentes; sus decisiones, siempre pensadas en sacar beneficio e interés, resultan la columna vertebral de su actuar como militar y como político.
Finalmente, el lector podrá entender las palabras impresas en la portada del libro: “Mis ojos no están hechos para llorar…Mi corazón está lleno de odio”. Sin duda alguna, un periodo de la historia de México y un personaje que merecen un mayor estudio analítico.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx
Por David A. Figueroa Hernández
Yo, Victoriano Huerta
Memorias
Editorial Contenido
1975, 206 pp.
Yo, Victoriano Huerta. Esta lectura es uno de esos descubrimientos en los que, en viejos anaqueles, se encuentran como rumores de su propia existencia, sin embargo y gracias a las bibliotecas personales de antaño, llega a nosotros este gran tesoro que corresponde a una etapa oscura de la historia de México: el gobierno de Victoriano Huerta.
Para muchos mexicanos el simple nombre de Huerta evoca traición, mentira y hasta uno de los peores gobiernos que nuestro país ha tenido en la historia del último siglo, no obstante, también resulta en una de las etapas menos estudiadas derivado del repudio a quien es considerado uno de los grandes asesinos que ha gobernado nuestro México.
Sin embargo, el entramado histórico de este libro refiere varios momentos importantes en los cuales participa el General Victoriano Huerta: Porfiriato, maderismo y movimiento revolucionario. Las presentes memorias (con anotaciones), resultan una inexplicable contradicción ya que, se sabe por muchos historiadores, el propio Huerta odiaba escribir y firmar documentos ya que lo consideraba propio de los caballeros dedicados a la historia en tanto que personajes como él, estaban hechos para conducir los destinos del país y no andarse preocupando por la hechura de la historia. En este sentido, se cree que a través de un periodista cercano llamado Joaquín Piña, fue que se esgrimieron las líneas del libro que se asentaría como las memorias de Victoriano Huerta y de la que deriva esta interesante lectura siempre narrada en primera persona. Sea una cosa o al otra, lo importante es que el texto es muy valioso por lo que aquí aparece.
Por un lado, se menciona el origen y la inclusión de Huerta en el ejército, en el que a temprana edad logra destacar debido a su preparación básica (leer y escribir), lo que le permite ascender jerárquicamente. Una vez llegado el largo periodo de Porfirio Díaz a la presidencia, destaca por sus acciones militares y sus bajos escrúpulos para asesinar personas al imponer una disciplina férrea (aún mayor que la de Díaz) principalmente en el norte del País.
Huerta, fiel heredero de un contingente importante y reconocido en toda América como la División del Norte, de la que toma las riendas tras la muerte del General González Salas (quien se suicidaría tras la derrota ante Pascual Orozco); la historia sólo recordara a dicha División con su símil creada por Francisco Villa.
Una vez exiliado el General Díaz, Huerta se logra hacer de la confianza de Francisco I. Madero al cual traiciona y asesina en la llamada Decena Trágica en febrero de 2013. Con ello, y con una elocuente narrativa de los hechos, Huerta se hace del poder político y militar para traicionar a todos sus allegados y ascender a la Presidencia de la República. Asimismo, el fuerte temor por parte de los Estados Unidos ante la militarización de los habitantes del país, logran amenazar al gobierno huertista y de forma indirecta (junto con la presión de los Constitucionalistas encabezados por Carranza y Obregón) lograr que salga del país no sin antes dejar una estela de muerte, intrigas, asesinatos, mentiras y corrupción como pocas veces se ha visto.
Hombre indolente y terco, Huerta nos comenta –en voz de su escribano- los fuertes odios que recrea y sus motivos, respetables pero incongruentes; sus decisiones, siempre pensadas en sacar beneficio e interés, resultan la columna vertebral de su actuar como militar y como político.
Finalmente, el lector podrá entender las palabras impresas en la portada del libro: “Mis ojos no están hechos para llorar…Mi corazón está lleno de odio”. Sin duda alguna, un periodo de la historia de México y un personaje que merecen un mayor estudio analítico.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx
Suplemento Educación. OEM
LA EDUCACIÓN MEXICANA ¿EN CRISIS?
David A. Figueroa Hernández
Académico
Sin duda alguna, el sistema político mexicano tiene muchas y diversas deudas con la población y uno de los más sensibles es sin duda la educación.
Cada año más estudiantes ingresan al sistema educativo nacional pero también y cada vez más frecuente, un mayor número de niños y jóvenes no finalizan satisfactoriamente su proceso educativo al concluir con una sólida formación que les permita graduarse de una carrera universitaria. ¿Cuáles son los motivos? Diversos y complejos.
En primera instancia, debemos reconocer que una educación sólida siempre coadyuva en el desarrollo y transformación de una sociedad y de un país. En este sentido, no tenemos mucho de qué sentirnos orgullosos, al menos durante las últimas décadas. Cuando un niño ingresa al sistema educativo lo hace gustoso y conforme avanza de grado, se percata de lo importante que resulta adquirir conocimientos; esto se vuelve un poderoso estimulante. Sin embargo, en muchas ocasiones, la vida familiar y las condiciones sociales en las que ésta se ve inmersa, lo orilla a dejar la escuela, en ocasiones por motivos laborales (a temprana edad) y, en otros, por una serie de factores externos tales como la poca orientación magisterial así como el exceso conocimientos que aturden en lugar de incentivar, lo que fomenta la técnica de memorizar en lugar de analizar, esto desemboca en una educación cambiante y trunca.
En este sentido, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda que se llevó a cabo en el año 2010, existen 19.8 millones de personas entre los 6 y 14 años, de ellas, 18.7 millones asiste a la escuela. Así, el promedio nacional resultó que 94 de cada 100 niños –en el mismo rango de edad- asisten a la escuela. No obstante, las cifras varían en cada entidad federativa, por ejemplo, en estados como Hidalgo, Tlaxcala y el Distrito Federal, 96 de cada 100 niños (misma edad) asisten a la escuela, pero en estados como Chiapas, solamente asisten 91 de cada 100. Esto resulta preocupante.
Todavía más preocupante cuando en el mismo Censo, del total de la población nacional de entre 15 a 19 años el 43% no asiste a la escuela. Por otra parte, en el rango de 20 años y más, el promedio de jóvenes que asisten a la escuela es de 5 por cada 100, es decir, un total de 3 millones 536 mil 369.
Por otra parte, como segunda arista, el sistema educativo tiene en México un factor imprescindible: los docentes. Sin duda el maestro es la columna vertebral del actual sistema de enseñanza aunque, desde un particular punto de vista, el sistema educativo nacional está centrado en él cuando debiera estar objetivado y centrado en el estudiante. Pese a ello, un estudio llevado a cabo en el 2014, arrojó que en el país existen -según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Secretaría de Educación Pública (SEP)-, casi un millón de docentes aunque esta cifra no está totalmente certificada (¡es increíble que la institución encargada de la educación no sepa cuántos docentes existen!), los cuáles, se encargan de educar a 25 millones 777 mil 384 alumnos en todo el país.
En el mismo sentido, es importante evaluar nuestro proceso de enseñanza pero más aún, resulta necesario reconsiderar la planificación para las diversas evaluaciones y estándares de certificación de la enseñanza. Desde un personal punto de vista, la participación en evaluaciones como son el Programa Internacional de Evaluación a los Alumnos (PISA) y la Prueba Enlace, más allá de centrarse en ser un referente, se exige al estudiante y al docente, un proceso de constante evaluación desechando el tiempo que debiera estar dedicado a la enseñanza-aprendizaje. Para un examen a cualquier nivel, se estudia; para una evaluación internacional, se diseña con estrategia integral. Nunca sobre la marcha. Esto se ha venido reproduciendo al menos, los últimos cinco sexenios.
En tercer lugar, aunque con notables y distinguidas excepciones, el sistema educativo cuenta con un sindicato de profesores que ha sido resultado de un centralismo tan poderoso que lo ha llevado a decidir qué, cuándo y de qué forma se debe enfocar la educación nacional. El poder que la Secretaría de Educación Pública ha delegado en las últimas tres décadas, ha permitido que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y peor aún, su variante derivada en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), hayan convertido -insisto, sin generalizar- en un grupo que más allá de interesarse por la educación lo hacen por los intereses personales, de grupo y hasta políticos.
En cuarto lugar, el núcleo fundamental de la educación sigue siendo la familia. Esta pequeña institución es imprescindible en la vida de los mexicanos ya que incorpora, al tiempo que fomenta, los valores en los niños y jóvenes; conceptos importantes como solidaridad, honestidad, cooperación, entre otros, que cada vez encuentran menor eco debido a la lejanía de la educación que debiera estar coordinada en tres pilares fundamentales: estudiante, docente y padres de familia. Estos últimos juegan un rol importante en la educación de sus hijos y se vuelven referentes a seguir por parte de ellos. La educación comienza desde el hogar.
Finalmente, cabe decir que la enseñanza no se mejora con más horas en el pupitre sino con calidad de enseñanza y estudio. Para ejemplo contrastante, tenemos los países escandinavos y asiáticos que además de ser los primeros en las evaluaciones internacionales, no recurren a implementar más horas de estudio, al contrario, perfeccionan lo que ya tienen y se enfocan cuidadosamente en lo que el estudiante necesita. En México debiéramos de repensar la educación: una estrategia educativa integral y no malabarismos mediáticos.
David A. Figueroa Hernández
Académico
Sin duda alguna, el sistema político mexicano tiene muchas y diversas deudas con la población y uno de los más sensibles es sin duda la educación.
Cada año más estudiantes ingresan al sistema educativo nacional pero también y cada vez más frecuente, un mayor número de niños y jóvenes no finalizan satisfactoriamente su proceso educativo al concluir con una sólida formación que les permita graduarse de una carrera universitaria. ¿Cuáles son los motivos? Diversos y complejos.
En primera instancia, debemos reconocer que una educación sólida siempre coadyuva en el desarrollo y transformación de una sociedad y de un país. En este sentido, no tenemos mucho de qué sentirnos orgullosos, al menos durante las últimas décadas. Cuando un niño ingresa al sistema educativo lo hace gustoso y conforme avanza de grado, se percata de lo importante que resulta adquirir conocimientos; esto se vuelve un poderoso estimulante. Sin embargo, en muchas ocasiones, la vida familiar y las condiciones sociales en las que ésta se ve inmersa, lo orilla a dejar la escuela, en ocasiones por motivos laborales (a temprana edad) y, en otros, por una serie de factores externos tales como la poca orientación magisterial así como el exceso conocimientos que aturden en lugar de incentivar, lo que fomenta la técnica de memorizar en lugar de analizar, esto desemboca en una educación cambiante y trunca.
En este sentido, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda que se llevó a cabo en el año 2010, existen 19.8 millones de personas entre los 6 y 14 años, de ellas, 18.7 millones asiste a la escuela. Así, el promedio nacional resultó que 94 de cada 100 niños –en el mismo rango de edad- asisten a la escuela. No obstante, las cifras varían en cada entidad federativa, por ejemplo, en estados como Hidalgo, Tlaxcala y el Distrito Federal, 96 de cada 100 niños (misma edad) asisten a la escuela, pero en estados como Chiapas, solamente asisten 91 de cada 100. Esto resulta preocupante.
Todavía más preocupante cuando en el mismo Censo, del total de la población nacional de entre 15 a 19 años el 43% no asiste a la escuela. Por otra parte, en el rango de 20 años y más, el promedio de jóvenes que asisten a la escuela es de 5 por cada 100, es decir, un total de 3 millones 536 mil 369.
Por otra parte, como segunda arista, el sistema educativo tiene en México un factor imprescindible: los docentes. Sin duda el maestro es la columna vertebral del actual sistema de enseñanza aunque, desde un particular punto de vista, el sistema educativo nacional está centrado en él cuando debiera estar objetivado y centrado en el estudiante. Pese a ello, un estudio llevado a cabo en el 2014, arrojó que en el país existen -según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Secretaría de Educación Pública (SEP)-, casi un millón de docentes aunque esta cifra no está totalmente certificada (¡es increíble que la institución encargada de la educación no sepa cuántos docentes existen!), los cuáles, se encargan de educar a 25 millones 777 mil 384 alumnos en todo el país.
En el mismo sentido, es importante evaluar nuestro proceso de enseñanza pero más aún, resulta necesario reconsiderar la planificación para las diversas evaluaciones y estándares de certificación de la enseñanza. Desde un personal punto de vista, la participación en evaluaciones como son el Programa Internacional de Evaluación a los Alumnos (PISA) y la Prueba Enlace, más allá de centrarse en ser un referente, se exige al estudiante y al docente, un proceso de constante evaluación desechando el tiempo que debiera estar dedicado a la enseñanza-aprendizaje. Para un examen a cualquier nivel, se estudia; para una evaluación internacional, se diseña con estrategia integral. Nunca sobre la marcha. Esto se ha venido reproduciendo al menos, los últimos cinco sexenios.
En tercer lugar, aunque con notables y distinguidas excepciones, el sistema educativo cuenta con un sindicato de profesores que ha sido resultado de un centralismo tan poderoso que lo ha llevado a decidir qué, cuándo y de qué forma se debe enfocar la educación nacional. El poder que la Secretaría de Educación Pública ha delegado en las últimas tres décadas, ha permitido que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y peor aún, su variante derivada en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), hayan convertido -insisto, sin generalizar- en un grupo que más allá de interesarse por la educación lo hacen por los intereses personales, de grupo y hasta políticos.
En cuarto lugar, el núcleo fundamental de la educación sigue siendo la familia. Esta pequeña institución es imprescindible en la vida de los mexicanos ya que incorpora, al tiempo que fomenta, los valores en los niños y jóvenes; conceptos importantes como solidaridad, honestidad, cooperación, entre otros, que cada vez encuentran menor eco debido a la lejanía de la educación que debiera estar coordinada en tres pilares fundamentales: estudiante, docente y padres de familia. Estos últimos juegan un rol importante en la educación de sus hijos y se vuelven referentes a seguir por parte de ellos. La educación comienza desde el hogar.
Finalmente, cabe decir que la enseñanza no se mejora con más horas en el pupitre sino con calidad de enseñanza y estudio. Para ejemplo contrastante, tenemos los países escandinavos y asiáticos que además de ser los primeros en las evaluaciones internacionales, no recurren a implementar más horas de estudio, al contrario, perfeccionan lo que ya tienen y se enfocan cuidadosamente en lo que el estudiante necesita. En México debiéramos de repensar la educación: una estrategia educativa integral y no malabarismos mediáticos.
Periódico Noticias Hoy Novedades
Por David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
Sueños bajo la piel. La presente lectura es de esas historias que están hechas para leerse a altas horas de la noche cuando el lector está inmerso en cada una de las líneas para seguir de cerca la trama amorosa de los personajes que en ella se desenvuelven.
Alberto Iniesta es un periodista de gran renombre que regresa a México para hacerse cargo de la dirección de una importante revista llamada El Mirador, bastante interesante, sin embargo, el perfil de la revista no es precisamente el tema central de la lectura. En cambio, sí lo es su galantería con cada una de las mujeres que conoce y que seduce con un estilo magistral de un don Juan.
Caracterizado por una atracción física hacia las mujeres, la autora nos narra en distintos momentos, los amoríos de Alberto, desde su paso como estudiante hasta el tiempo presente en la revista. En cada caso, la narración resulta bastante explícita para quienes gustan de novelas amorosas con tintes erótico y sexuales.
Sin embargo, la historia se complementa con la aparición de Fernanda, la hija de Alberto, quien juega un papel fundamental en la novela ya que destaca la vida paternal y cuidada de un hombre que, al mismo tiempo con una doble vida, seduce a cuatro mujeres en diferentes etapas de su vida. La particularidad de ellas es que cada una posee una historia complicada y hasta ociosa, al resultar mujeres con un alto grado de frustración y por qué no, aburrimiento ya sea con parejas actuales o anteriores.
A lo largo de la historia se encuentran cara a cara los tabúes de ellas frente a los impulsos erótico-sexuales de Alberto, lo que enriquece la obra a través del pensamiento de cada mujer –siempre con preguntas- frente a su propia realidad: matrimonio sin futuro, ingenuidad, frustración ante malas experiencias, inmadurez y hasta frialdad.
La autora entremezcla con gran agilidad el pasado y presente de cada mujer así como la forma en que conocen a Alberto y sus característicos momentos sexuales en los que reúne distintos escenarios ya sean habituales o los más insólitos lugares públicos sin menoscabo de alterar los momentos climáticos de cada historia. Sin duda, algunas líneas representan una sublime y sugestiva forma de salir, aunque sea momentáneamente, de sus lamentables situaciones; en ocasiones, la novela no deja nada a la imaginación.
Sin duda alguna, los lectores jóvenes ávidos de recrear algunos parajes, pueden resultar los más agradecidos con Celestine Gold debido a la audacia, no obstante, los lectores un tanto maduros –tanto hombres como mujeres- podrán encontrar una novela no de corte lineal en su trama sino capítulos alternados, lo que hace que el lector pueda seguir detenidamente cada una de las situaciones; la parte erótica también puede ser una fuente de inspiración para quienes deseen poner en práctica las enseñanzas de los personajes.
En la historia, la hija de Alberto, Fernanda, es una chica que vive feliz al contar con un padre que vela por ella sin saber la vida que él oculta tras de sí; por su parte, Alberto, a pesar de tener una fuerte crisis en la revista, sale adelante con ella con la ayuda de una consultora que llega la revista y con quien no pierde un segundo para seducir a la manera que solo él sabe hacerlo. El final, aunque inesperado, dejará al lector con un profundo estigma de lo importante que resulta en la vida gozarla al máximo en cada momento y con cada persona que conocemos.
Sueños bajo la piel
Celestine Gold
Editorial Planeta
2013, 261 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Sueños bajo la piel. La presente lectura es de esas historias que están hechas para leerse a altas horas de la noche cuando el lector está inmerso en cada una de las líneas para seguir de cerca la trama amorosa de los personajes que en ella se desenvuelven.
Alberto Iniesta es un periodista de gran renombre que regresa a México para hacerse cargo de la dirección de una importante revista llamada El Mirador, bastante interesante, sin embargo, el perfil de la revista no es precisamente el tema central de la lectura. En cambio, sí lo es su galantería con cada una de las mujeres que conoce y que seduce con un estilo magistral de un don Juan.
Caracterizado por una atracción física hacia las mujeres, la autora nos narra en distintos momentos, los amoríos de Alberto, desde su paso como estudiante hasta el tiempo presente en la revista. En cada caso, la narración resulta bastante explícita para quienes gustan de novelas amorosas con tintes erótico y sexuales.
Sin embargo, la historia se complementa con la aparición de Fernanda, la hija de Alberto, quien juega un papel fundamental en la novela ya que destaca la vida paternal y cuidada de un hombre que, al mismo tiempo con una doble vida, seduce a cuatro mujeres en diferentes etapas de su vida. La particularidad de ellas es que cada una posee una historia complicada y hasta ociosa, al resultar mujeres con un alto grado de frustración y por qué no, aburrimiento ya sea con parejas actuales o anteriores.
A lo largo de la historia se encuentran cara a cara los tabúes de ellas frente a los impulsos erótico-sexuales de Alberto, lo que enriquece la obra a través del pensamiento de cada mujer –siempre con preguntas- frente a su propia realidad: matrimonio sin futuro, ingenuidad, frustración ante malas experiencias, inmadurez y hasta frialdad.
La autora entremezcla con gran agilidad el pasado y presente de cada mujer así como la forma en que conocen a Alberto y sus característicos momentos sexuales en los que reúne distintos escenarios ya sean habituales o los más insólitos lugares públicos sin menoscabo de alterar los momentos climáticos de cada historia. Sin duda, algunas líneas representan una sublime y sugestiva forma de salir, aunque sea momentáneamente, de sus lamentables situaciones; en ocasiones, la novela no deja nada a la imaginación.
Sin duda alguna, los lectores jóvenes ávidos de recrear algunos parajes, pueden resultar los más agradecidos con Celestine Gold debido a la audacia, no obstante, los lectores un tanto maduros –tanto hombres como mujeres- podrán encontrar una novela no de corte lineal en su trama sino capítulos alternados, lo que hace que el lector pueda seguir detenidamente cada una de las situaciones; la parte erótica también puede ser una fuente de inspiración para quienes deseen poner en práctica las enseñanzas de los personajes.
En la historia, la hija de Alberto, Fernanda, es una chica que vive feliz al contar con un padre que vela por ella sin saber la vida que él oculta tras de sí; por su parte, Alberto, a pesar de tener una fuerte crisis en la revista, sale adelante con ella con la ayuda de una consultora que llega la revista y con quien no pierde un segundo para seducir a la manera que solo él sabe hacerlo. El final, aunque inesperado, dejará al lector con un profundo estigma de lo importante que resulta en la vida gozarla al máximo en cada momento y con cada persona que conocemos.
Sueños bajo la piel
Celestine Gold
Editorial Planeta
2013, 261 pp.
Periódico Noticias Hoy Novedades
Por David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
Mujeres de ojos grandes. A través de pequeñas historias, Ángeles Mastretta nos lleva de la mano de extraordinarias visiones que la mujer tiene en las diferentes etapas de su vida, ya sean ante momentos difíciles, ante el amor, ante los desencantos pero por encima de todo, refiere a una cosmovisión que complementa la vida de los seres humanos a través de las pequeñas miradas, risas, acciones y formas de conocer y por qué no, de conocerse a sí mismas.
En este sentido, la escritora, cuya trayectoria está de sobra mencionar, reflexiona a través de cada crónica, la historia de diversas mujeres que han hecho de la vida un exquisito manjar y que no son presa de tabúes, de costumbres o de la esfera pública, simplemente se presentan como son, como valiosas mujeres que son independientes de lo que dicen y hacen sin pretextos ni vergüenza ante nadie.
Mucho se ha escrito sobre las mujeres y desde el punto de vista de las mujeres, sin embargo, Ángeles Mastretta conjuga su pluma literaria a través de un lenguaje sencillo, apto para cada periodo histórico en donde se desarrollan los personajes. Cada capítulo, está escrito en prosa, aunque el lenguaje además resulta delicado y sublime, al grado de parecer poético en algunos diálogos entre los personajes. Cada página se convierte en una lección de vida de una mujer como aleccionando a los hombres –de por sí, costumbristas y “machistas”- sobre el comportamiento femenino y ante la vida.
El carácter de la mujer resulta la fuerza que la escritora nos transmite en cada renglón; las diversas formas de amar y entregarse; de corresponder pero también de renunciar, con la intensidad y abruptos que las caracterizan tanto en momentos armónicos como álgidos. Precisamente de eso habla Mujeres de ojos grandes, de lo majestuosa que resulta la mujer para sí misma, no para los hombres o para sus semejantes, para ellas mismas.
Imposible para estas líneas el poder comentar cada episodio ya que cada uno posee una magia especial de acuerdo a su contexto y a su situación. No obstante, es una recopilación de biografías sobre “supuestas tías” a las que la escritora refiere, lo que le imprime un toque de leyenda a cada relato.
A lo largo de la vida se dice que cada ser humano está en busca de la otra mitad, de la media naranja que lo haga feliz, pues así sucede en este hermoso libro ya que el papel del hombre en cada narración resulta un complemento para la mujer protagonista; sin embargo, su importancia gira en torno a lo que haga o deje de hacer la mujer.
Lectura feminista para algunos y que al inicio de la década de 1990 en la que se publicó, resultó una lectura obligada en el claustro universitario. Al día de hoy, sigue tan vigente como cualquiera, lo que indica que la sociedad mexicana poco ha cambiado en torno al hombre o, en su defecto, mucho ha avanzado en el reconocimiento a la mujer y su importancia en la vida cotidiana.
Al final, ¿qué seríamos nosotros sin las Mujeres de ojos grandes?
Mujeres de ojos grandes
Ángeles Mastretta. Seix Barral Biblioteca Breve
2012, 223 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Mujeres de ojos grandes. A través de pequeñas historias, Ángeles Mastretta nos lleva de la mano de extraordinarias visiones que la mujer tiene en las diferentes etapas de su vida, ya sean ante momentos difíciles, ante el amor, ante los desencantos pero por encima de todo, refiere a una cosmovisión que complementa la vida de los seres humanos a través de las pequeñas miradas, risas, acciones y formas de conocer y por qué no, de conocerse a sí mismas.
En este sentido, la escritora, cuya trayectoria está de sobra mencionar, reflexiona a través de cada crónica, la historia de diversas mujeres que han hecho de la vida un exquisito manjar y que no son presa de tabúes, de costumbres o de la esfera pública, simplemente se presentan como son, como valiosas mujeres que son independientes de lo que dicen y hacen sin pretextos ni vergüenza ante nadie.
Mucho se ha escrito sobre las mujeres y desde el punto de vista de las mujeres, sin embargo, Ángeles Mastretta conjuga su pluma literaria a través de un lenguaje sencillo, apto para cada periodo histórico en donde se desarrollan los personajes. Cada capítulo, está escrito en prosa, aunque el lenguaje además resulta delicado y sublime, al grado de parecer poético en algunos diálogos entre los personajes. Cada página se convierte en una lección de vida de una mujer como aleccionando a los hombres –de por sí, costumbristas y “machistas”- sobre el comportamiento femenino y ante la vida.
El carácter de la mujer resulta la fuerza que la escritora nos transmite en cada renglón; las diversas formas de amar y entregarse; de corresponder pero también de renunciar, con la intensidad y abruptos que las caracterizan tanto en momentos armónicos como álgidos. Precisamente de eso habla Mujeres de ojos grandes, de lo majestuosa que resulta la mujer para sí misma, no para los hombres o para sus semejantes, para ellas mismas.
Imposible para estas líneas el poder comentar cada episodio ya que cada uno posee una magia especial de acuerdo a su contexto y a su situación. No obstante, es una recopilación de biografías sobre “supuestas tías” a las que la escritora refiere, lo que le imprime un toque de leyenda a cada relato.
A lo largo de la vida se dice que cada ser humano está en busca de la otra mitad, de la media naranja que lo haga feliz, pues así sucede en este hermoso libro ya que el papel del hombre en cada narración resulta un complemento para la mujer protagonista; sin embargo, su importancia gira en torno a lo que haga o deje de hacer la mujer.
Lectura feminista para algunos y que al inicio de la década de 1990 en la que se publicó, resultó una lectura obligada en el claustro universitario. Al día de hoy, sigue tan vigente como cualquiera, lo que indica que la sociedad mexicana poco ha cambiado en torno al hombre o, en su defecto, mucho ha avanzado en el reconocimiento a la mujer y su importancia en la vida cotidiana.
Al final, ¿qué seríamos nosotros sin las Mujeres de ojos grandes?
Mujeres de ojos grandes
Ángeles Mastretta. Seix Barral Biblioteca Breve
2012, 223 pp.
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Por David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
Lunas de Estambul. La presente lectura es una joya literaria en la que se conjugan dos mundos diametralmente opuestos como lo son occidente y oriente, con todas sus creencias, costumbres, tradiciones, literatura y formas de pensar. Al leer esta novela, el lector deberá integrar estas dos visiones a través de México y Turquía.
Ambos países, situados en la década de los años 20, poseen características diferentes; por un lado, México, apenas se encuentra en un proceso de estabilización política después del movimiento conocido como Revolución; en tanto Turquía, está cambiando su forma de gobierno, su cultura y su idioma, como resultado de la transición de los diversos sultanatos hacia la nueva república. En este contexto se desarrolla la historia que sin duda cautivará al ávido lector que, aunque no haya visitado la tierra otomana, nexo entre oriente y occidente, se llevará una grata impresión de ese hermoso lugar a través de los comentarios ilustrativos de la novela.
Ventura, una joven cuya adolescencia apenas florece, es impulsada por sus padres a buscar una mejor vida fuera de Turquía y deciden emparentarla con un hombre llamado Lázaro quien además de ser judío, es descendiente de españoles y llega a México para buscar mejores condiciones de vida. En este contexto, Lázaro y Ventura no se conocen y al más fiel estilo del arreglo de matrimonios de la antigüedad, unen sus vidas sin conocerse físicamente. Por su parte, Ambos, al no conocerse, están indecisos pero al final, Ventura acepta el arreglo y emigra a un país del que solamente ha escuchado por menciones en libros y comentarios.
Una vez acordado el matrimonio por ambas familias, Ventura emprende la larga travesía hacia el nuevo continente. Una vez aquí conoce a su esposo y logran una conexión que ni ellos mismos imaginaban. A los pocos años de vivir felices, Lázaro muere debido a un problema de apendicitis y Ventura se queda sola ya con dos retoños. Lázaro quien había sido un buen hombre, trabajador y honorable, poco a poco fue reconocido por sus cualidades y honradez en su labor, entre ellos por un reconocido empresario también de origen turco llamado Nissim, quien era muy estimado entre la sociedad sefardíe radicada en México; ambos y sus familias se harían muy allegadas. Sin embargo, la esposa de Nissim, moriría un día después de Lázaro, curiosamente en el mismo hospital, lo que traía mucha tristeza a ambas familias. Tras ambas muertes, Nissim y Ventura deciden unir sus vidas y echar raíces lo que llevaría a una descendencia plena y fructífera y de donde es originaria la narradora.
A lo largo de la novela, la protagonista, recuerda los bellos momentos que convivió con su abuela, Ventura, cómo le platicaba sobre las comidas, costumbres y secretos tanto de Turquía como de la familia radicada en esas tierras. Cuando Ventura decide regresar a Turquía, se encuentra con un país que sólo recordaba en sueños ya que después de su partida no había podido regresar, ni aun cuando sus padres habían muerto. Por esta razón, su visita a la familia, a sus hermanos y sobrinos, resultó muy emotiva.
El paralelismo resulta armónico y sin ello la novela no podría tener un desenlace tan emotivo y ferviente, como sucede en la novela. Sin duda, el lector saboreará los pasajes de la presente historia así como las diferentes recetas de comidas, postres y delicias originarias de Turquía, que más allá de ser una tierra afamada por sus mezquitas, por el islam, por su historia, es sin duda un país que debe estar en la guía de todo viajero, de cualquier aventurero que guste de la historia del mundo.
Lunas de Estambul
Sophie Goldberg. Editorial Planeta
2015, 404 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Lunas de Estambul. La presente lectura es una joya literaria en la que se conjugan dos mundos diametralmente opuestos como lo son occidente y oriente, con todas sus creencias, costumbres, tradiciones, literatura y formas de pensar. Al leer esta novela, el lector deberá integrar estas dos visiones a través de México y Turquía.
Ambos países, situados en la década de los años 20, poseen características diferentes; por un lado, México, apenas se encuentra en un proceso de estabilización política después del movimiento conocido como Revolución; en tanto Turquía, está cambiando su forma de gobierno, su cultura y su idioma, como resultado de la transición de los diversos sultanatos hacia la nueva república. En este contexto se desarrolla la historia que sin duda cautivará al ávido lector que, aunque no haya visitado la tierra otomana, nexo entre oriente y occidente, se llevará una grata impresión de ese hermoso lugar a través de los comentarios ilustrativos de la novela.
Ventura, una joven cuya adolescencia apenas florece, es impulsada por sus padres a buscar una mejor vida fuera de Turquía y deciden emparentarla con un hombre llamado Lázaro quien además de ser judío, es descendiente de españoles y llega a México para buscar mejores condiciones de vida. En este contexto, Lázaro y Ventura no se conocen y al más fiel estilo del arreglo de matrimonios de la antigüedad, unen sus vidas sin conocerse físicamente. Por su parte, Ambos, al no conocerse, están indecisos pero al final, Ventura acepta el arreglo y emigra a un país del que solamente ha escuchado por menciones en libros y comentarios.
Una vez acordado el matrimonio por ambas familias, Ventura emprende la larga travesía hacia el nuevo continente. Una vez aquí conoce a su esposo y logran una conexión que ni ellos mismos imaginaban. A los pocos años de vivir felices, Lázaro muere debido a un problema de apendicitis y Ventura se queda sola ya con dos retoños. Lázaro quien había sido un buen hombre, trabajador y honorable, poco a poco fue reconocido por sus cualidades y honradez en su labor, entre ellos por un reconocido empresario también de origen turco llamado Nissim, quien era muy estimado entre la sociedad sefardíe radicada en México; ambos y sus familias se harían muy allegadas. Sin embargo, la esposa de Nissim, moriría un día después de Lázaro, curiosamente en el mismo hospital, lo que traía mucha tristeza a ambas familias. Tras ambas muertes, Nissim y Ventura deciden unir sus vidas y echar raíces lo que llevaría a una descendencia plena y fructífera y de donde es originaria la narradora.
A lo largo de la novela, la protagonista, recuerda los bellos momentos que convivió con su abuela, Ventura, cómo le platicaba sobre las comidas, costumbres y secretos tanto de Turquía como de la familia radicada en esas tierras. Cuando Ventura decide regresar a Turquía, se encuentra con un país que sólo recordaba en sueños ya que después de su partida no había podido regresar, ni aun cuando sus padres habían muerto. Por esta razón, su visita a la familia, a sus hermanos y sobrinos, resultó muy emotiva.
El paralelismo resulta armónico y sin ello la novela no podría tener un desenlace tan emotivo y ferviente, como sucede en la novela. Sin duda, el lector saboreará los pasajes de la presente historia así como las diferentes recetas de comidas, postres y delicias originarias de Turquía, que más allá de ser una tierra afamada por sus mezquitas, por el islam, por su historia, es sin duda un país que debe estar en la guía de todo viajero, de cualquier aventurero que guste de la historia del mundo.
Lunas de Estambul
Sophie Goldberg. Editorial Planeta
2015, 404 pp.
Periódico Noticias Hoy Novedades
Por David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
La mirada impar. Al hablar de poética, hablamos de una creación humana en la que se percibe al mundo de manera distinta, de una forma que sólo los seres humanos son capaces de referir mediante analogías, recuerdos, experiencias, formas de sentir. El hombre es el único ser vivo que puede ver las cosas a través de una lente estética y transformarlas en algo único, en poesía.
La presente lectura refiere a lo que percibe el hombre a través de los ojos y el corazón de la poética. En ocasiones a los poetas se les mira diferente por esta capacidad que poseen de distorsionar en su personal dimensión al mundo y a todo lo que en él se mueve. Sin embargo, esa misma forma de analizarlo todo permite dar una explicación diferente a eso que existe y deviene en el mundo racional. Esto también es la poética y en nuestros días pareciera innecesaria cuando en realidad es lo contrario; ejemplo de ello, son los antiguos griegos, que nos enseñaron lo importante que era contar desde niño con una educación integral donde las humanidades eran parte primordial del desarrollo humano y que permitían expandir las capacidades mentales y estéticas de cada persona.
Alejandro Guillermo Roemmers hace un interesante viaje por todo lo que rodea al hombre, nos transporta de lo celestial hasta lo terreno; de la naturaleza a la amistad; de la elocuencia por un tiempo distante a un amor verdadero y puro. Esto refleja lo importante de la poesía para algunos escritores; es como un corazón que constantemente debe bombear sangre para que continúe con su vida cotidiana. Así pareciera que el autor escribe para continuar con una nueva reflexión sobre lo que siente, lo que ve, lo que ama, lo que vive.
A lo largo de la lectura, el poeta argentino se consagra como una pluma romántica y exclusiva que ve más allá de lo aparente y que nos transporta –tal como si fuera un viaje, de esos inesperados-, por diversos parajes. Nos hace sentir su delicada y contundente visión de las cosas pero con un acento importante para hacerlo diferente: su amor por los instantes y por la vida.
Así, cuando refiere a Dios, lo hace con admiración y respeto; cuando habla sobre la naturaleza, lo hace con delicadeza y asombro; cuando habla de la amistad, lo hace con agradecimiento y euforia; cuando habla del amor, lo hace con sentido expreso de lo que dice y lo que siente. En la época actual, pocos poetas poseen las palabras exactas para expresar su sentir y darlo a conocer a un mundo cada vez más lejano de este tipo de expresiones, tal vez sea por eso que en el devenir mundial cada vez existan menos poetas que sean reconocidos; su obra no está al alcance de todos debido a que los nuevos tiempos exigen estar computarizados, apresurados, desvalorizados y por qué no, menos amados.
En lo personal, la lectura proporciona un momento de quietud y serenidad en lo espiritual pero también, la identificación con cada uno de los sentimientos, lo que hace de Roemmers un autor contemporáneo que sin duda aborda de igual forma al tiempo que a los amigos, al amor que a las decepciones.
Finalmente y no por ello menos importante, cada uno de sus poemas fueron escritos en un momento determinado de su vida, con estados de ánimo diferentes y en diversas latitudes del mundo; lo anterior hace que la presente lectura, se convierta en un cúmulo de intrincados sentimientos que lo posicionan como un verdadero poeta en el mercado hispanoparlante.
La mirada impar
Alejandro Guillermo Roemmers. PROSA Amerian Editores
2015, 68 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
La mirada impar. Al hablar de poética, hablamos de una creación humana en la que se percibe al mundo de manera distinta, de una forma que sólo los seres humanos son capaces de referir mediante analogías, recuerdos, experiencias, formas de sentir. El hombre es el único ser vivo que puede ver las cosas a través de una lente estética y transformarlas en algo único, en poesía.
La presente lectura refiere a lo que percibe el hombre a través de los ojos y el corazón de la poética. En ocasiones a los poetas se les mira diferente por esta capacidad que poseen de distorsionar en su personal dimensión al mundo y a todo lo que en él se mueve. Sin embargo, esa misma forma de analizarlo todo permite dar una explicación diferente a eso que existe y deviene en el mundo racional. Esto también es la poética y en nuestros días pareciera innecesaria cuando en realidad es lo contrario; ejemplo de ello, son los antiguos griegos, que nos enseñaron lo importante que era contar desde niño con una educación integral donde las humanidades eran parte primordial del desarrollo humano y que permitían expandir las capacidades mentales y estéticas de cada persona.
Alejandro Guillermo Roemmers hace un interesante viaje por todo lo que rodea al hombre, nos transporta de lo celestial hasta lo terreno; de la naturaleza a la amistad; de la elocuencia por un tiempo distante a un amor verdadero y puro. Esto refleja lo importante de la poesía para algunos escritores; es como un corazón que constantemente debe bombear sangre para que continúe con su vida cotidiana. Así pareciera que el autor escribe para continuar con una nueva reflexión sobre lo que siente, lo que ve, lo que ama, lo que vive.
A lo largo de la lectura, el poeta argentino se consagra como una pluma romántica y exclusiva que ve más allá de lo aparente y que nos transporta –tal como si fuera un viaje, de esos inesperados-, por diversos parajes. Nos hace sentir su delicada y contundente visión de las cosas pero con un acento importante para hacerlo diferente: su amor por los instantes y por la vida.
Así, cuando refiere a Dios, lo hace con admiración y respeto; cuando habla sobre la naturaleza, lo hace con delicadeza y asombro; cuando habla de la amistad, lo hace con agradecimiento y euforia; cuando habla del amor, lo hace con sentido expreso de lo que dice y lo que siente. En la época actual, pocos poetas poseen las palabras exactas para expresar su sentir y darlo a conocer a un mundo cada vez más lejano de este tipo de expresiones, tal vez sea por eso que en el devenir mundial cada vez existan menos poetas que sean reconocidos; su obra no está al alcance de todos debido a que los nuevos tiempos exigen estar computarizados, apresurados, desvalorizados y por qué no, menos amados.
En lo personal, la lectura proporciona un momento de quietud y serenidad en lo espiritual pero también, la identificación con cada uno de los sentimientos, lo que hace de Roemmers un autor contemporáneo que sin duda aborda de igual forma al tiempo que a los amigos, al amor que a las decepciones.
Finalmente y no por ello menos importante, cada uno de sus poemas fueron escritos en un momento determinado de su vida, con estados de ánimo diferentes y en diversas latitudes del mundo; lo anterior hace que la presente lectura, se convierta en un cúmulo de intrincados sentimientos que lo posicionan como un verdadero poeta en el mercado hispanoparlante.
La mirada impar
Alejandro Guillermo Roemmers. PROSA Amerian Editores
2015, 68 pp.
Periódico Noticias Hoy Novedades
Por David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
Fidel. El juicio de la historia. La historia de cada uno de los países de América Latina resulta en múltiples hechos, algunos penosos pero otros muy satisfactorios, todos ellos, han dado cabida a lo que actualmente resulta historiográficamente en la época moderna.
El presente libro resulta una crítica histórica de la isla caribeña más reconocida en el mapa, estamos hablando de Cuba, donde su rica historia es resumida por la pluma de un periodista adverso al régimen de Fidel Castro que por tantos años, gobernó de forma autoritaria -para algunos positiva y para otros muy negativamente-, a los ciudadanos cubanos.
En este sentido, Roberto Luque además de relatarnos cómo es que los movimientos militares se hacen del poder ejecutivo en la isla, también nos lleva de la mano por las diversas andanadas del poder político; de lo estratégico que resultó tener en el Mar Caribe un apoyo geográfico como lo era Cuba, principalmente durante la época de la denominada “guerra fría”.
A pesar de que el libro fue escrito y publicado en contra del sistema establecido por el Comandante Castro, Roberto Luque defiende su postura y argumenta que más allá de ser un gobierno establecido según los intereses de la mayoría de los cubanos, resultó una cárcel para la población. Las décadas que Fidel Castro gobernó, lo hizo con mano de hierro para demostrar al mundo que Cuba podía resistir el asedio y el embargo impuesto por los Estados Unidos.
La decisión de simpatizar con la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), hizo de la isla un punto nodal para convertirse en el apoyo principal del bloque soviético durante las décadas que fueron de 1970 a 1990, lo que sin duda también perjudicaba seriamente la armonía de la América “para los americanos”, según la política ideológica del gobierno estadounidense.
Otra importante crítica que el periodista nos relata desde el origen de la toma del Cuartel Moncada en 1953, es sin duda la forma en que el Comandante Castro traicionó sus propios ideales al erigirse primero como humanista y después como socialista-comunista; además, cómo se fue haciendo del poder político y apartando a sus principales opositores, siendo que en muchos casos, algunos que habían sido compañeros de armas e ideología en contra de los excesos cometidos hasta entonces por otro dictador: Fulgencio Batista.
Para el lector, nombres como Ernesto Guevara “El Che”, Carlos Prío y Raúl Castro, serán significativos; para aquéllos que provienen del país isleño, habrá otros muchos nombres que reconocerán a lo largo de su historia patria.
Al día de hoy, Cuba ha sido un país que comienza a abrir sus puertas al mundo, ya no solamente por el término del embargo y otras restricciones, sino debido a que la figura del Comandante Castro ahora ha sido suplantada por su hermano Raúl y parece ser que las libertades a las que tanto hace alusión el autor, comienzan a germinar que, aunque lento, sin duda será en beneficio del desarrollo económico, social y por qué no político, de un país que, como la mayoría en América Latina, ha tenido una historia llena de altibajos que han degenerado en malos gobiernos, pobreza y desigualdad para la zona.
Fidel. El juicio de la historia
Roberto Luque Escalona. Producción Editorial Dante
1990, 183 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Fidel. El juicio de la historia. La historia de cada uno de los países de América Latina resulta en múltiples hechos, algunos penosos pero otros muy satisfactorios, todos ellos, han dado cabida a lo que actualmente resulta historiográficamente en la época moderna.
El presente libro resulta una crítica histórica de la isla caribeña más reconocida en el mapa, estamos hablando de Cuba, donde su rica historia es resumida por la pluma de un periodista adverso al régimen de Fidel Castro que por tantos años, gobernó de forma autoritaria -para algunos positiva y para otros muy negativamente-, a los ciudadanos cubanos.
En este sentido, Roberto Luque además de relatarnos cómo es que los movimientos militares se hacen del poder ejecutivo en la isla, también nos lleva de la mano por las diversas andanadas del poder político; de lo estratégico que resultó tener en el Mar Caribe un apoyo geográfico como lo era Cuba, principalmente durante la época de la denominada “guerra fría”.
A pesar de que el libro fue escrito y publicado en contra del sistema establecido por el Comandante Castro, Roberto Luque defiende su postura y argumenta que más allá de ser un gobierno establecido según los intereses de la mayoría de los cubanos, resultó una cárcel para la población. Las décadas que Fidel Castro gobernó, lo hizo con mano de hierro para demostrar al mundo que Cuba podía resistir el asedio y el embargo impuesto por los Estados Unidos.
La decisión de simpatizar con la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), hizo de la isla un punto nodal para convertirse en el apoyo principal del bloque soviético durante las décadas que fueron de 1970 a 1990, lo que sin duda también perjudicaba seriamente la armonía de la América “para los americanos”, según la política ideológica del gobierno estadounidense.
Otra importante crítica que el periodista nos relata desde el origen de la toma del Cuartel Moncada en 1953, es sin duda la forma en que el Comandante Castro traicionó sus propios ideales al erigirse primero como humanista y después como socialista-comunista; además, cómo se fue haciendo del poder político y apartando a sus principales opositores, siendo que en muchos casos, algunos que habían sido compañeros de armas e ideología en contra de los excesos cometidos hasta entonces por otro dictador: Fulgencio Batista.
Para el lector, nombres como Ernesto Guevara “El Che”, Carlos Prío y Raúl Castro, serán significativos; para aquéllos que provienen del país isleño, habrá otros muchos nombres que reconocerán a lo largo de su historia patria.
Al día de hoy, Cuba ha sido un país que comienza a abrir sus puertas al mundo, ya no solamente por el término del embargo y otras restricciones, sino debido a que la figura del Comandante Castro ahora ha sido suplantada por su hermano Raúl y parece ser que las libertades a las que tanto hace alusión el autor, comienzan a germinar que, aunque lento, sin duda será en beneficio del desarrollo económico, social y por qué no político, de un país que, como la mayoría en América Latina, ha tenido una historia llena de altibajos que han degenerado en malos gobiernos, pobreza y desigualdad para la zona.
Fidel. El juicio de la historia
Roberto Luque Escalona. Producción Editorial Dante
1990, 183 pp.
Periódico Noticias Hoy Novedades
Por David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
Equinoccio. Memorias. El mundo de la diplomacia ha hecho que los países establezcan otro tipo de lazos amistosos además de los políticos, sin embargo, durante el siglo XX era una característica común que los diversos gobiernos impusieran en sus respectivos cargos en las representaciones en el mundo, a los mejores hombres y mujeres quienes se encargarían de propagar las letras, las costumbres y la cultura de los lugares donde residían. Es el caso de esta interesante lectura.
Escrita con una pluma sofisticada, Jaime Torres Bodet, nos introduce a una serie de relatos pormenorizados sobre su ascensión en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) primero como segundo secretario hasta llegar al máximo cargo de representación diplomática. En este intervalo, su paso por diversos países como España, Francia, Holanda, Italia, Argentina, Bélgica, Portugal y por supuesto, la estancia en México, harían de este notable personaje un ilustre portador de la cultura nacional.
Equinoccio resulta una cuidadosa narrativa de los momentos más álgidos de Torres Bodet; aunque también, resulta una serie aventuras interesantes al ser testigos –indirectamente- de la Segunda Guerra Mundial y sus terribles consecuencias en los países europeos. Por ello, esta lectura se vuelve un documento imprescindible de la forma de vida durante el transcurso de tan terrible odisea internacional.
Sin embargo, también, a lo largo de cada uno de los capítulos, el autor nos lleva de la mano a través de diferentes episodios mexicanos en los que fueron constantes las decisiones diplomáticas además del papel que él mismo jugó en la elaboración de discursos y estrategias, pero sobre todo, en acciones concretas y posturas del gobierno mexicano.
La relación con los Estados Unidos, la Conferencia de Río de Janeiro pero sobre todo la relación con la antigua Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), también fueron puntos clave en las posturas que México presentó el siglo pasado. No obstante, el escenario al término de la Segunda Guerra Mundial, haría que el mundo como era conocido cambiase debido a la nueva conformación geográfica de los países europeos pero al mismo tiempo, la nueva conformación política bipolar políticamente hablando, harían que nuestro país sorteara, gracias a hombres de grandes miras como el autor, tan difícil tránsito mundial.
Qué falta hacen los hombres visionarios y con poder de decisión en un México cada vez más convulsionado.
Equinoccio. Memorias
Jaime Torres Bodet
Editorial Porrúa
1974, 360 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Equinoccio. Memorias. El mundo de la diplomacia ha hecho que los países establezcan otro tipo de lazos amistosos además de los políticos, sin embargo, durante el siglo XX era una característica común que los diversos gobiernos impusieran en sus respectivos cargos en las representaciones en el mundo, a los mejores hombres y mujeres quienes se encargarían de propagar las letras, las costumbres y la cultura de los lugares donde residían. Es el caso de esta interesante lectura.
Escrita con una pluma sofisticada, Jaime Torres Bodet, nos introduce a una serie de relatos pormenorizados sobre su ascensión en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) primero como segundo secretario hasta llegar al máximo cargo de representación diplomática. En este intervalo, su paso por diversos países como España, Francia, Holanda, Italia, Argentina, Bélgica, Portugal y por supuesto, la estancia en México, harían de este notable personaje un ilustre portador de la cultura nacional.
Equinoccio resulta una cuidadosa narrativa de los momentos más álgidos de Torres Bodet; aunque también, resulta una serie aventuras interesantes al ser testigos –indirectamente- de la Segunda Guerra Mundial y sus terribles consecuencias en los países europeos. Por ello, esta lectura se vuelve un documento imprescindible de la forma de vida durante el transcurso de tan terrible odisea internacional.
Sin embargo, también, a lo largo de cada uno de los capítulos, el autor nos lleva de la mano a través de diferentes episodios mexicanos en los que fueron constantes las decisiones diplomáticas además del papel que él mismo jugó en la elaboración de discursos y estrategias, pero sobre todo, en acciones concretas y posturas del gobierno mexicano.
La relación con los Estados Unidos, la Conferencia de Río de Janeiro pero sobre todo la relación con la antigua Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), también fueron puntos clave en las posturas que México presentó el siglo pasado. No obstante, el escenario al término de la Segunda Guerra Mundial, haría que el mundo como era conocido cambiase debido a la nueva conformación geográfica de los países europeos pero al mismo tiempo, la nueva conformación política bipolar políticamente hablando, harían que nuestro país sorteara, gracias a hombres de grandes miras como el autor, tan difícil tránsito mundial.
Qué falta hacen los hombres visionarios y con poder de decisión en un México cada vez más convulsionado.
Equinoccio. Memorias
Jaime Torres Bodet
Editorial Porrúa
1974, 360 pp.
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Por David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
Entre lo posible y lo probable. Conocer la historia contemporánea de nuestro país siempre será enriquecedor no solamente en el espectro histórico sino en un contexto integral que nos permita explicar los sucesos que acontecen día con día en lo político, social, económico y cultural.
En este sentido, Soledad Loaeza nos lleva de la mano por los sucesos que acaecieron durante los primeros siete años después de la llamada alternancia política que llegaría en el año 2000 con el triunfo del primer Presidente de la República no emanado del partido oficial sino de la fuerza opositora en su momento más fuerte: el Partido Acción Nacional (PAN). Así, llegó al poder Vicente Fox Quesada.
No obstante, dicho triunfo plasmó una necesidad político-social que gran parte de la ciudadanía deseaba pero que no habría sido posible sin varios antecedentes que la lectura menciona detenidamente tales como el despertar ciudadano a través de los movimientos sociales, ejemplo de ello el movimiento estudiantil de 1968, como primer el primer eslabón de la cadena; la escisión del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la década de los 80; de las denominadas “concertacesiones” que el PAN, llevó a cabo políticamente como resultado de la exigencia social por el respeto al voto y ganar más escaños a lo largo y ancho del país; de la apertura informativa en muchos medios de comunicación; de un despertar ciudadano que conllevó el creciente interés por ejercer su voto mostrando su lucha en contra de la apatía y los desencantos electorales anteriores; finalmente, el liderazgo que muchos actores políticos asumieron para cambiar la realidad del país. Todos estos aspectos llevaron a un México diferente y actuante.
En este sentido, la autora nos proporciona un panorama interesante en el que la experiencia de la alternancia ha sido importante durante la primera década del nuevo siglo para poder aspirar a una transición política estable y real, cuyos andamiajes tornan un futuro que no llega como muchos mexicanos quisiéramos pero que estamos en el camino para lograrlo y consolidarlo.
Ahora, en el 2015, que el PRI ha retornado al poder después de dos sexenios, este tipo de lecturas son más representativas que nunca ya que no podemos olvidar que México ha sido forjado, en el último siglo, por instituciones que se fortalecen todos los días con las acciones de todos los ciudadanos pero que tampoco pueden ser la panacea sin el correcto actuar político y social de todos los mexicanos.
El recorrido que la autora establece para llegar a las elecciones del 2006, resultó un andar sinuoso que dio continuidad partidista pero sin solucionar integralmente los grandes problemas nacionales que heredó el partido oficial antes del año 2000: una economía precaria, una mayor pobreza y una desigualdad marcada. No obstante, la sociedad sigue respetando las reglas establecidas de un régimen democrático que todos los días se fortalece a través del sentir ciudadano y que hoy, exige un análisis que sea más crítico y más importante, para comprender al México actual.
Entre lo posible y lo probable
Soledad Loaeza. Editorial Planeta Mexicana Temas de Hoy
2008, 236 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Entre lo posible y lo probable. Conocer la historia contemporánea de nuestro país siempre será enriquecedor no solamente en el espectro histórico sino en un contexto integral que nos permita explicar los sucesos que acontecen día con día en lo político, social, económico y cultural.
En este sentido, Soledad Loaeza nos lleva de la mano por los sucesos que acaecieron durante los primeros siete años después de la llamada alternancia política que llegaría en el año 2000 con el triunfo del primer Presidente de la República no emanado del partido oficial sino de la fuerza opositora en su momento más fuerte: el Partido Acción Nacional (PAN). Así, llegó al poder Vicente Fox Quesada.
No obstante, dicho triunfo plasmó una necesidad político-social que gran parte de la ciudadanía deseaba pero que no habría sido posible sin varios antecedentes que la lectura menciona detenidamente tales como el despertar ciudadano a través de los movimientos sociales, ejemplo de ello el movimiento estudiantil de 1968, como primer el primer eslabón de la cadena; la escisión del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la década de los 80; de las denominadas “concertacesiones” que el PAN, llevó a cabo políticamente como resultado de la exigencia social por el respeto al voto y ganar más escaños a lo largo y ancho del país; de la apertura informativa en muchos medios de comunicación; de un despertar ciudadano que conllevó el creciente interés por ejercer su voto mostrando su lucha en contra de la apatía y los desencantos electorales anteriores; finalmente, el liderazgo que muchos actores políticos asumieron para cambiar la realidad del país. Todos estos aspectos llevaron a un México diferente y actuante.
En este sentido, la autora nos proporciona un panorama interesante en el que la experiencia de la alternancia ha sido importante durante la primera década del nuevo siglo para poder aspirar a una transición política estable y real, cuyos andamiajes tornan un futuro que no llega como muchos mexicanos quisiéramos pero que estamos en el camino para lograrlo y consolidarlo.
Ahora, en el 2015, que el PRI ha retornado al poder después de dos sexenios, este tipo de lecturas son más representativas que nunca ya que no podemos olvidar que México ha sido forjado, en el último siglo, por instituciones que se fortalecen todos los días con las acciones de todos los ciudadanos pero que tampoco pueden ser la panacea sin el correcto actuar político y social de todos los mexicanos.
El recorrido que la autora establece para llegar a las elecciones del 2006, resultó un andar sinuoso que dio continuidad partidista pero sin solucionar integralmente los grandes problemas nacionales que heredó el partido oficial antes del año 2000: una economía precaria, una mayor pobreza y una desigualdad marcada. No obstante, la sociedad sigue respetando las reglas establecidas de un régimen democrático que todos los días se fortalece a través del sentir ciudadano y que hoy, exige un análisis que sea más crítico y más importante, para comprender al México actual.
Entre lo posible y lo probable
Soledad Loaeza. Editorial Planeta Mexicana Temas de Hoy
2008, 236 pp.
Periódico Noticias Hoy Novedades
Por David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
El porfiriato y la Revolución mexicana en el centro del país. Para la mayoría de los mexicanos el porfiriato representó injusticia y una aplicación constante de la fuerza como única vía para la pacificación del país, no obstante, las entrañas de este importante periodo fue trascendental para entender la historia contemporánea ya que sin dicho régimen no hubiese sido posible la Revolución mexicana, mucho menos los gobiernos emanados de ella.
De esta forma, resulta esta interesante investigación por parte de académicos oriundos de los estados de Querétaro y Tlaxcala, donde a través de siete capítulos, entendemos los excesos del gobierno de Porfirio Díaz a nivel municipal así como la formación de círculos revolucionarios que, encabezados por Francisco I. Madero, emprendieron la lucha por la dignidad, la justicia y una mejor calidad de vida.
A pesar de las destacadas figuras revolucionarias tanto en Querétaro como en Tlaxcala, el verdadero movimiento no resultó con la renuncia del “terrible dictador” sino con la muerte de Madero y el ascenso de Victoriano Huerta. A través de la denominada “decena trágica” la Revolución mexicana viviría su periodo más cruento ante la sociedad y ante una inminente invasión de los Estados Unidos de América. En este contexto es que la lectura aborda temas interesantes como son: las transformaciones agrícolas e industriales, la constante reelección del gobernador de Tlaxcala, los clubes femeniles, la contrahistoria de la Revolución, las huelgas de Río Blanco y Cananea así como los caudillos de la región. Cada uno de estos temas posee una solvencia biblio-hemerográfica importantes para los lectores amantes de la historia de México.
Una parte importante en los estados citados fue la unión entre los sectores sociales como una fuerza más en contra del gobierno federal y estatal, ejemplos de ello fueron Carmen y Aquiles Serdán, héroes intachables de la cruzada revolucionaria y sobre quienes recayó gran poderío de la revuelta en esta zona geográfica. Menester es recapitular que la verdadera fuerza del movimiento recayó en el apoyo ideológico más que el de la fuerza; ese fue el logro que Madero transmitió frente al régimen.
Por otra parte, los autores no reparan en cómo se gestaron los desencantos pero también, mencionan y argumentan cómo la misma Revolución mexicana trajo enconos respecto a los líderes representados en los constitucionalistas Venustiano Carranza, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles versus Francisco Villa y Emiliano Zapata; cada bando con intereses fundados: los primeros por mantener el orden legal y los segundos por hacer valer la justicia por encima de la ley.
No obstante, el espectro geográfico que ambos estados merecen en el movimiento resultó importante ya que sin el apoyo requerido, Madero no hubiese presionado al General Díaz lo suficiente para hacerlo claudicar. Menester también, es alabar la decisión del entonces Presidente de México al renunciar y no querer derramar más sangre de la que había ya ocurrido en Ciudad Juárez, Chihuahua.
El progreso y la modernidad se vieron interrumpidas y los gobiernos subsecuentes emanados del movimiento revolucionario serían producto de un nuevo orden establecido que, por desgracia, no cambiaría mucho ni social, ni laboral, mucho menos agrario, de la situación que prevalecía durante el porfiriato.
En conclusión, esta lectura es un fuerte apoyo por rescatar las fuentes muchas veces ignoradas o perdidas respecto a este periodo. Resulta un esfuerzo importante para la historia de México y para rescatar los aspectos positivos y negativos de tan importante régimen.
El porfiriato y la Revolución mexicana en el centro del país.
Oliva Solís Hernández y Ramón del Llano Ibáñez (Coordinadores)
2011, 202 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
El porfiriato y la Revolución mexicana en el centro del país. Para la mayoría de los mexicanos el porfiriato representó injusticia y una aplicación constante de la fuerza como única vía para la pacificación del país, no obstante, las entrañas de este importante periodo fue trascendental para entender la historia contemporánea ya que sin dicho régimen no hubiese sido posible la Revolución mexicana, mucho menos los gobiernos emanados de ella.
De esta forma, resulta esta interesante investigación por parte de académicos oriundos de los estados de Querétaro y Tlaxcala, donde a través de siete capítulos, entendemos los excesos del gobierno de Porfirio Díaz a nivel municipal así como la formación de círculos revolucionarios que, encabezados por Francisco I. Madero, emprendieron la lucha por la dignidad, la justicia y una mejor calidad de vida.
A pesar de las destacadas figuras revolucionarias tanto en Querétaro como en Tlaxcala, el verdadero movimiento no resultó con la renuncia del “terrible dictador” sino con la muerte de Madero y el ascenso de Victoriano Huerta. A través de la denominada “decena trágica” la Revolución mexicana viviría su periodo más cruento ante la sociedad y ante una inminente invasión de los Estados Unidos de América. En este contexto es que la lectura aborda temas interesantes como son: las transformaciones agrícolas e industriales, la constante reelección del gobernador de Tlaxcala, los clubes femeniles, la contrahistoria de la Revolución, las huelgas de Río Blanco y Cananea así como los caudillos de la región. Cada uno de estos temas posee una solvencia biblio-hemerográfica importantes para los lectores amantes de la historia de México.
Una parte importante en los estados citados fue la unión entre los sectores sociales como una fuerza más en contra del gobierno federal y estatal, ejemplos de ello fueron Carmen y Aquiles Serdán, héroes intachables de la cruzada revolucionaria y sobre quienes recayó gran poderío de la revuelta en esta zona geográfica. Menester es recapitular que la verdadera fuerza del movimiento recayó en el apoyo ideológico más que el de la fuerza; ese fue el logro que Madero transmitió frente al régimen.
Por otra parte, los autores no reparan en cómo se gestaron los desencantos pero también, mencionan y argumentan cómo la misma Revolución mexicana trajo enconos respecto a los líderes representados en los constitucionalistas Venustiano Carranza, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles versus Francisco Villa y Emiliano Zapata; cada bando con intereses fundados: los primeros por mantener el orden legal y los segundos por hacer valer la justicia por encima de la ley.
No obstante, el espectro geográfico que ambos estados merecen en el movimiento resultó importante ya que sin el apoyo requerido, Madero no hubiese presionado al General Díaz lo suficiente para hacerlo claudicar. Menester también, es alabar la decisión del entonces Presidente de México al renunciar y no querer derramar más sangre de la que había ya ocurrido en Ciudad Juárez, Chihuahua.
El progreso y la modernidad se vieron interrumpidas y los gobiernos subsecuentes emanados del movimiento revolucionario serían producto de un nuevo orden establecido que, por desgracia, no cambiaría mucho ni social, ni laboral, mucho menos agrario, de la situación que prevalecía durante el porfiriato.
En conclusión, esta lectura es un fuerte apoyo por rescatar las fuentes muchas veces ignoradas o perdidas respecto a este periodo. Resulta un esfuerzo importante para la historia de México y para rescatar los aspectos positivos y negativos de tan importante régimen.
El porfiriato y la Revolución mexicana en el centro del país.
Oliva Solís Hernández y Ramón del Llano Ibáñez (Coordinadores)
2011, 202 pp.
Periódico Noticias Hoy Novedades
Por David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
El mexicano. Este libro singular resulta un detallado análisis de la introspectiva del mexicano como pocos textos lo han desarrollado. Creado en la década de los años ochenta, esta lectura permite que el lector se vuelva crítico y asuma una posición, primero defensiva, para después estar de acuerdo con los autores de que el principal obstáculo que el mexicano tiene para crecer en todos los sentidos resulta, él mismo.
A lo largo de treces capítulos los autores nos invitan a hacer una reflexión sobre cómo surge ideológica y antropológicamente el mexicano, qué desea en la vida y lo más importante, cómo ha vivido a lo largo de los últimos siglos tanto estoica e ideológicamente; esto lo lleva a sentirse aislado pero contento con su comunidad, ciudadano modelo pero viviendo en la ilegalidad, un ser humano pleno pero mediocre en la realidad.
El comportamiento de un mexicano posee una importante involución en su historia. La retrospección a la que hacen referencia los autores data de la época prehispánica pero el periodo colonial, el siglo correspondiente a los primeros cien años de Independencia y, finalmente el México contemporáneo donde la imagen de un sistema político hegemónico, han hecho que los ciudadanos de este Valle de Anáhuac se conformen con una realidad plagada de “invariantes” tales como: ilegalidad, religiosidad, virilidad, soledad y relajo. Todos ellos conceptos que han derivado en los males sociales que atentan contra la vida en comunidad y con la calidad de vida. Importante resulta decir que el gobierno no es el único responsable de la situación actual del ciudadano mexicano, sino que la sociedad misma ha sido la culpable de su agotada e inusitada vida al reproducir esquemas de conformismo y desilusión.
De esta forma, el libro nos conduce también ante una reflexión sobre el futuro que deseamos como individuos y como sociedad.
Por otra parte, las referencias literarias que aborda como son Octavio Paz, Jorge Portilla, Samuel Ramos, Oscar Lewis, Santiago Ramírez y Aniceto Aramoni, entre otros, permite un espectro mayor de la psicología y sociología del perfil analítico del mexicano ante factores claves como el papel del hombre y la mujer en este país, los símbolos patrios y los grandes personajes históricos, las ideologías denominadas “machistas”, la religión como proceso involuntario del desarrollo, las tradiciones mexicanas (fiestas y lo que ellos denominan como “relajo”), aunado a factores psicológicos como sentimientos de inferioridad, distracciones mundanas ante momentos de constante tensión y la situación de conformismo para hacer las cosas “más fáciles”, permiten al lector una forma distinta reflexionar y de participar activamente en el desarrollo de este país.
Finalmente, la lectura invita al ciudadano a deshacerse de sus pesadas lozas y reivindicar que pese a no poder cambiar su historia (dada por hecho), sí lo puede hacer con su vida y sus acciones como individuo y como sociedad.
El mexicano
Antonio Oriol y Francisco Vargas
Instituto Politécnico Nacional (IPN)
1983, 331 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
El mexicano. Este libro singular resulta un detallado análisis de la introspectiva del mexicano como pocos textos lo han desarrollado. Creado en la década de los años ochenta, esta lectura permite que el lector se vuelva crítico y asuma una posición, primero defensiva, para después estar de acuerdo con los autores de que el principal obstáculo que el mexicano tiene para crecer en todos los sentidos resulta, él mismo.
A lo largo de treces capítulos los autores nos invitan a hacer una reflexión sobre cómo surge ideológica y antropológicamente el mexicano, qué desea en la vida y lo más importante, cómo ha vivido a lo largo de los últimos siglos tanto estoica e ideológicamente; esto lo lleva a sentirse aislado pero contento con su comunidad, ciudadano modelo pero viviendo en la ilegalidad, un ser humano pleno pero mediocre en la realidad.
El comportamiento de un mexicano posee una importante involución en su historia. La retrospección a la que hacen referencia los autores data de la época prehispánica pero el periodo colonial, el siglo correspondiente a los primeros cien años de Independencia y, finalmente el México contemporáneo donde la imagen de un sistema político hegemónico, han hecho que los ciudadanos de este Valle de Anáhuac se conformen con una realidad plagada de “invariantes” tales como: ilegalidad, religiosidad, virilidad, soledad y relajo. Todos ellos conceptos que han derivado en los males sociales que atentan contra la vida en comunidad y con la calidad de vida. Importante resulta decir que el gobierno no es el único responsable de la situación actual del ciudadano mexicano, sino que la sociedad misma ha sido la culpable de su agotada e inusitada vida al reproducir esquemas de conformismo y desilusión.
De esta forma, el libro nos conduce también ante una reflexión sobre el futuro que deseamos como individuos y como sociedad.
Por otra parte, las referencias literarias que aborda como son Octavio Paz, Jorge Portilla, Samuel Ramos, Oscar Lewis, Santiago Ramírez y Aniceto Aramoni, entre otros, permite un espectro mayor de la psicología y sociología del perfil analítico del mexicano ante factores claves como el papel del hombre y la mujer en este país, los símbolos patrios y los grandes personajes históricos, las ideologías denominadas “machistas”, la religión como proceso involuntario del desarrollo, las tradiciones mexicanas (fiestas y lo que ellos denominan como “relajo”), aunado a factores psicológicos como sentimientos de inferioridad, distracciones mundanas ante momentos de constante tensión y la situación de conformismo para hacer las cosas “más fáciles”, permiten al lector una forma distinta reflexionar y de participar activamente en el desarrollo de este país.
Finalmente, la lectura invita al ciudadano a deshacerse de sus pesadas lozas y reivindicar que pese a no poder cambiar su historia (dada por hecho), sí lo puede hacer con su vida y sus acciones como individuo y como sociedad.
El mexicano
Antonio Oriol y Francisco Vargas
Instituto Politécnico Nacional (IPN)
1983, 331 pp.
Periódico Noticias Hoy Novedades
Por David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx
El malestar en la globalización. La presente lectura refiere a grandes problemas que aquejan a las naciones contemporáneas como son los problemas económicos pero siempre guardando una relación estrecha con los monopolios internacionales del dinero como lo son el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Es común que durante el desarrollo del Siglo XXI, los diferentes países acumulen deudas, muchas veces impagables, por un lado debido a que los respectivos gobiernos no han podido establecer cuidadosos proyectos que generen equilibrio en sus finanzas públicas; por otro, la constante ambición que los organismos internacionales ya referidos, tienen por “aconsejar sabiamente” a cada gobierno.
En este sentido, el autor, en algún momento integrante de este tipo de decisiones al interior del Banco Mundial, hace un recorrido por algunas acciones tomadas y por algunos países que decidieron no tomar los consejos económicos -principalmente del Fondo Monetario Internacional- y que, pese a encontrarse en su momento con problemas severos, gozaron a largo plazo de los frutos del no endeudamiento y tomaron las decisiones que fueron lo mejor para sus pueblos. Por desgracia, la mayoría de los países no lo hacen así y consideran que el endeudamiento es la vía para el desarrollo.
Es así como el autor nos lleva de la mano por los ajustes que se realizan en muchos países debido a las políticas económicas establecidas y protegidas por las grandes economías mundiales. Sin embargo, también habla de las naciones como Etiopía y Corea del Sur que no siguieron esos vaivenes y optaron por una economía diferente, aunque por ello, tuviesen que sufrir una segregación económica por parte del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.
Creados con un fin diferente al que ahora representan, tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional, surgieron al término de la Segunda Guerra Mundial para crear un equilibrio económico y evitar las recurrentes crisis económicas como la que aquejó al mundo en 1929 y, sin embargo, ahora son los principales causantes de desigualdad y toma de decisiones que conllevan a profundas inflaciones y peligros económicos.
Después de 15 años de iniciar el nuevo siglo, las políticas económicas de países denominados tercermundistas, han sido lastimosas para sus habitantes generando pobreza y desigualdad y cada vez más dependientes de las potencias económicas como Estados Unidos, Rusia e Inglaterra; no obstante, pareciera que no existe salida al constante endeudamiento, pobreza e ignorancia. Por lo anterior, Stiglitz menciona el éxito de los países que decidieron no aceptar esas recomendaciones. Hoy gozan de una economía saludable y sin problemas propensos a crisis heredadas de la inflación y endeudamiento; la clave de ello, aceptar su status y tomar decisiones de acuerdo a las circunstancias económicas, políticas y sociales inherentes a sus países.
Es por esto que el lector merece un acercamiento a una lectura que en principio pareciera tediosa pero que, en realidad, habla de lo que es necesario entender para tomar decisiones importantes en las cúpulas del poder político. En este sentido, los gobernantes debieran entender mejor las consecuencias de sus actos y no llevar a la ciudadanía de sus respectivos países, por callejones oscuros y desagradables cuando aceptan los postulados de estos organismos internacionales.
El malestar en la globalización
Joseph Stiglitz, Ed. Punto de Lectura
2015, 447 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
El malestar en la globalización. La presente lectura refiere a grandes problemas que aquejan a las naciones contemporáneas como son los problemas económicos pero siempre guardando una relación estrecha con los monopolios internacionales del dinero como lo son el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Es común que durante el desarrollo del Siglo XXI, los diferentes países acumulen deudas, muchas veces impagables, por un lado debido a que los respectivos gobiernos no han podido establecer cuidadosos proyectos que generen equilibrio en sus finanzas públicas; por otro, la constante ambición que los organismos internacionales ya referidos, tienen por “aconsejar sabiamente” a cada gobierno.
En este sentido, el autor, en algún momento integrante de este tipo de decisiones al interior del Banco Mundial, hace un recorrido por algunas acciones tomadas y por algunos países que decidieron no tomar los consejos económicos -principalmente del Fondo Monetario Internacional- y que, pese a encontrarse en su momento con problemas severos, gozaron a largo plazo de los frutos del no endeudamiento y tomaron las decisiones que fueron lo mejor para sus pueblos. Por desgracia, la mayoría de los países no lo hacen así y consideran que el endeudamiento es la vía para el desarrollo.
Es así como el autor nos lleva de la mano por los ajustes que se realizan en muchos países debido a las políticas económicas establecidas y protegidas por las grandes economías mundiales. Sin embargo, también habla de las naciones como Etiopía y Corea del Sur que no siguieron esos vaivenes y optaron por una economía diferente, aunque por ello, tuviesen que sufrir una segregación económica por parte del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.
Creados con un fin diferente al que ahora representan, tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional, surgieron al término de la Segunda Guerra Mundial para crear un equilibrio económico y evitar las recurrentes crisis económicas como la que aquejó al mundo en 1929 y, sin embargo, ahora son los principales causantes de desigualdad y toma de decisiones que conllevan a profundas inflaciones y peligros económicos.
Después de 15 años de iniciar el nuevo siglo, las políticas económicas de países denominados tercermundistas, han sido lastimosas para sus habitantes generando pobreza y desigualdad y cada vez más dependientes de las potencias económicas como Estados Unidos, Rusia e Inglaterra; no obstante, pareciera que no existe salida al constante endeudamiento, pobreza e ignorancia. Por lo anterior, Stiglitz menciona el éxito de los países que decidieron no aceptar esas recomendaciones. Hoy gozan de una economía saludable y sin problemas propensos a crisis heredadas de la inflación y endeudamiento; la clave de ello, aceptar su status y tomar decisiones de acuerdo a las circunstancias económicas, políticas y sociales inherentes a sus países.
Es por esto que el lector merece un acercamiento a una lectura que en principio pareciera tediosa pero que, en realidad, habla de lo que es necesario entender para tomar decisiones importantes en las cúpulas del poder político. En este sentido, los gobernantes debieran entender mejor las consecuencias de sus actos y no llevar a la ciudadanía de sus respectivos países, por callejones oscuros y desagradables cuando aceptan los postulados de estos organismos internacionales.
El malestar en la globalización
Joseph Stiglitz, Ed. Punto de Lectura
2015, 447 pp.
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Por David A. Figueroa Hernández
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Carranza. El último reformista porfiriano. Si existe una figura a la que no se la ha dado la relevancia en la vida revolucionaria y moderna de México, es sin duda a don Venustiano Carranza, columna vertebral de la presente obra y en la que se rescata de los archivos, su valiosa participación en nuestra historia patria.
Poco realmente se sabe de su vida personal y aún menos de su vida política antes de la Revolución Mexicana. Sin embargo, el libro que nos presenta Luis Barrón, divide muy bien los diferentes episodios en las partes descritas. A lo largo de cinco capítulos, nos narra cómo entró al mundo de la política para aprender de su padre y de su hermano mayor, las artes de la administración porfiriana para aplicarlas en el estado de Coahuila y después en el país.
Pese a que nuestra historia oficial sólo le reconoce un movimiento armado contra Victoriano Huerta, un periodo presidencial incompleto y una Constitución que todavía hoy nos rige, la búsqueda de esos pilares datan de 1887 cuando por primera vez ocupó la presidencia municipal de Cuatro Ciénagas, en su natal Coahuila.
No obstante, Carranza fue un pensador nato, un analista de diversas situaciones, un estudioso de la historia de México y universal, lo que sin duda, le proveyó una amplia capacidad para desenvolverse con los diferentes actores de la época. Cabe resaltar su análisis durante la Primera Guerra Mundial y sus diferentes políticas hacia el exterior que hoy día, aún perduran en los gobiernos actuales.
Asimismo, su cercanía con el General Bernardo Reyes que si bien no ha sido documentada oficialmente, le proporcionó cierta recomendación a don Porfirio Díaz; para algunos, su escaño en el Senado de la República fue para no permitirle competir por la gubernatura de su estado; para otros, eso acrecentó más las relaciones con las familias más poderosas de Coahuila y preparar así el terreno, para llegar como el hombre idóneo a la máxima magistratura de México.
Referente a su mandato como presidente municipal en Cuatro Ciénegas, siempre se preocupó por la educación, la salud y las reformas necesarias que permitieran al Estado un desarrollo pleno y sustancial. Cierto es que para ello era necesario pacificarlo (como lo creían todos los positivistas de la época porfiriana) y edificar un estado competitivo. En muchas ocasiones le demostró al Gral. Díaz que si bien tenía ideas contradictorias al régimen, dejó muy claro que ello sólo era en términos locales y no federales. Siempre fue un fiel seguidor de la ley, moviéndose únicamente a través de ella; nunca sin ella.
Una vez comenzado el movimiento revolucionario, trabó amistad con Francisco Madero, aunque lo creía iluso y débil, sobre todo para sostener un gobierno con muchos problemas e intereses políticos. Sin embargo, a la muerte de éste y ya siendo gobernador constitucional de su estado, se declaró, junto con el gobernador de Sonora, en contra del usurpador y asesino, Victoriano Huerta, proclamando el Plan de Guadalupe. Su relación con el Gral. Álvaro Obregón resultó positiva hasta que estalló la época denominada Convencionista en la que su amistad fue relegada por las constantes diferencias en la aplicación de las reformas sociales necesarias para el país.
“Fue, antes bien, un reformador nacionalista cuyo proyecto consistía en la preservación del orden social como él lo entendía: un país de grandes capitalistas y de hombres educados que pudieran dirigirlo al progreso, dejando la responsabilidad al Estado de proteger la soberanía de México, de moralizar a la sociedad y de promover la redistribución de la riqueza por medios institucionales”.
Hombre sobrio, honesto y poco estudiado por los eruditos mexicanos y extranjeros, es el pilar fundamental sobre el que se cimentó la Constitución de 1917; ideólogo de un estado de derecho inobjetable pero a la vez, sagaz, inteligente y obstinado a que la transformación del país sería sólo a través de la educación.
Finalmente, ha sido el único Presidente de la República que gobernó sin una sola modificación a la Constitución y quien consolidó al Estado mexicano actual.
Carranza. El último reformista porfiriano
Luis Barrón
Tusquets Editores / Centenarios
2009, 289 pp.
dfigueroah@yahoo.com.mx
Carranza. El último reformista porfiriano. Si existe una figura a la que no se la ha dado la relevancia en la vida revolucionaria y moderna de México, es sin duda a don Venustiano Carranza, columna vertebral de la presente obra y en la que se rescata de los archivos, su valiosa participación en nuestra historia patria.
Poco realmente se sabe de su vida personal y aún menos de su vida política antes de la Revolución Mexicana. Sin embargo, el libro que nos presenta Luis Barrón, divide muy bien los diferentes episodios en las partes descritas. A lo largo de cinco capítulos, nos narra cómo entró al mundo de la política para aprender de su padre y de su hermano mayor, las artes de la administración porfiriana para aplicarlas en el estado de Coahuila y después en el país.
Pese a que nuestra historia oficial sólo le reconoce un movimiento armado contra Victoriano Huerta, un periodo presidencial incompleto y una Constitución que todavía hoy nos rige, la búsqueda de esos pilares datan de 1887 cuando por primera vez ocupó la presidencia municipal de Cuatro Ciénagas, en su natal Coahuila.
No obstante, Carranza fue un pensador nato, un analista de diversas situaciones, un estudioso de la historia de México y universal, lo que sin duda, le proveyó una amplia capacidad para desenvolverse con los diferentes actores de la época. Cabe resaltar su análisis durante la Primera Guerra Mundial y sus diferentes políticas hacia el exterior que hoy día, aún perduran en los gobiernos actuales.
Asimismo, su cercanía con el General Bernardo Reyes que si bien no ha sido documentada oficialmente, le proporcionó cierta recomendación a don Porfirio Díaz; para algunos, su escaño en el Senado de la República fue para no permitirle competir por la gubernatura de su estado; para otros, eso acrecentó más las relaciones con las familias más poderosas de Coahuila y preparar así el terreno, para llegar como el hombre idóneo a la máxima magistratura de México.
Referente a su mandato como presidente municipal en Cuatro Ciénegas, siempre se preocupó por la educación, la salud y las reformas necesarias que permitieran al Estado un desarrollo pleno y sustancial. Cierto es que para ello era necesario pacificarlo (como lo creían todos los positivistas de la época porfiriana) y edificar un estado competitivo. En muchas ocasiones le demostró al Gral. Díaz que si bien tenía ideas contradictorias al régimen, dejó muy claro que ello sólo era en términos locales y no federales. Siempre fue un fiel seguidor de la ley, moviéndose únicamente a través de ella; nunca sin ella.
Una vez comenzado el movimiento revolucionario, trabó amistad con Francisco Madero, aunque lo creía iluso y débil, sobre todo para sostener un gobierno con muchos problemas e intereses políticos. Sin embargo, a la muerte de éste y ya siendo gobernador constitucional de su estado, se declaró, junto con el gobernador de Sonora, en contra del usurpador y asesino, Victoriano Huerta, proclamando el Plan de Guadalupe. Su relación con el Gral. Álvaro Obregón resultó positiva hasta que estalló la época denominada Convencionista en la que su amistad fue relegada por las constantes diferencias en la aplicación de las reformas sociales necesarias para el país.
“Fue, antes bien, un reformador nacionalista cuyo proyecto consistía en la preservación del orden social como él lo entendía: un país de grandes capitalistas y de hombres educados que pudieran dirigirlo al progreso, dejando la responsabilidad al Estado de proteger la soberanía de México, de moralizar a la sociedad y de promover la redistribución de la riqueza por medios institucionales”.
Hombre sobrio, honesto y poco estudiado por los eruditos mexicanos y extranjeros, es el pilar fundamental sobre el que se cimentó la Constitución de 1917; ideólogo de un estado de derecho inobjetable pero a la vez, sagaz, inteligente y obstinado a que la transformación del país sería sólo a través de la educación.
Finalmente, ha sido el único Presidente de la República que gobernó sin una sola modificación a la Constitución y quien consolidó al Estado mexicano actual.
Carranza. El último reformista porfiriano
Luis Barrón
Tusquets Editores / Centenarios
2009, 289 pp.