lunes, 11 de diciembre de 2017
La Biblioteca de David recomienda…
El asesinato de Álvaro Obregón: la conspiración y la madre Conchita.
Mario Ramírez Rancaño. SEP/INEHRM/UNAM
2014, 411 pp.
El asesinato de Álvaro Obregón: la conspiración y la madre Conchita. A lo largo de nuestra historia nos encontramos con pasajes importantes, hechos que han definido la conducción del país y que sus consecuencias resultan importantes aún décadas más tarde. Esta investigación es muestra de ello.
Esta lectura es resultado de una investigación muy cuidada; cuenta con un rigor importante en materia de investigación, fuentes bibliográficas y hemerográficas trascendentales que si bien permiten al lector conducirse a manera de trama policial para descubrir a los culpables, orientan en demasía para permitir un análisis crítico e histórico sobre el lamentable episodio que rodeó la muerte del entonces presidente electo Álvaro Obregón en 1928.
Como ya sabemos, el general Obregón fue elegido para un segundo periodo presidencial dentro de un periodo complicado para la nación: la denominada guerra cristera. Esta etapa histórica resultó en una inconformidad de parte de ciertas organizaciones conservadoras católicas encabezadas por la Iglesia así como por círculos importantes de militantes católicos como fueron la Liga Nacional de Defensa de la Libertad Religiosa, la Unión del Espíritu Santo y la Asociación Católica de la Juventud Mexicana. Las citadas instituciones, mostraron su rechazo ante la Constitución de 1917 en cuanto a las limitantes educativas y sociales separadas del culto religioso que ya se había establecido desde la época de la Reforma y que en la nueva Carta Magna, se renovarían los mismos conceptos.
En este entorno, la elección de Álvaro Obregón como sucesor de Plutarco Elías Calles en la presidencia, para un segundo mandato, permitiría que no sólo se diera continuidad a las políticas públicas contrarias a la Iglesia católica mexicana, sino un irrestricto cumplimiento a lo normado por la Constitución de 1917. Por ello, los grupos católicos al no sentirse escuchados y ser ignorados, decidieron encabezar el llamado “tiranicio” como única salida para detener a los que consideraban como “herejes liberales postrevolucionarios”.
De esta manera, la investigación aborda no solamente aspectos biográficos importantes sino también formas de planear y operar ataques por parte de personajes trascendentes como José de León Toral -asesino material de Obregón-, y de otros personajes como Humberto y Miguel Agustín Pro, Concepción Acevedo de la Llata -mejor conocida como “La madre Conchita”-, Luis Segura Vilchis y Nahum Lamberto Ruiz.
Por lo anterior y previo al asesinato del general celayense, la lectura aborda los esfuerzos anteriores por acabar con la vida del entonces presidente electo; asimismo, el cómo se decidió la inclinación por Obregón y no por Calles como era lo esperado. Por si esto fuera poco, la importancia que la religión tomó en ciertos grupos conservadores pero también en los fanáticos, para convertir a ciudadanos en verdaderos asesinos.
En esta tesitura, importante resultó la participación de “la madre Conchita” en los planes para dicho “tiranicidio”, como ellos lo calificaron, el poder que la religiosa llegó a ostentar en los círculos cercanos a las agrupaciones ya referidas así como ante los feligreses al grado de convertirlos, como en el caso de León Toral, en un asesino que obraba en nombre de Dios.
No es casualidad que las consecuencias de este acto tuvieran graves consecuencias en la relación entre la Iglesia y el Estado; los culpables serían castigados y la vida política y social tardaría en recuperarse para ambos bandos. No obstante, lo paradójico de este hecho redundaría en la historia de México ya que al asesinar a Obregón, Calles se adueñó de la política nacional como el único Jefe Máximo de la Revolución y no sería hasta el gobierno del general Cárdenas, cuando a través del exilio de Calles, permitió al país comenzar su transformación a través de las instituciones.
dfigueroah@yahoo.com.mx
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