La Biblioteca de David recomienda…
Revista El Universo de El Búho
En 2011, cuando tuve la oportunidad de conocer a William Clinton en una charla –a propósito, bastante amena- en una destacada Universidad del sur de la ciudad, nunca imaginé que mi visión respecto al expresidente de la unión americana cambiaría para siempre.
Tal como él lo expondría ante el auditorio, logró que la mayoría de nosotros reflexionáramos sobre el devenir de nuestro país y del mundo; aunque también, nos enseñó con su ejemplo, que hasta los más grandes estadistas tienen una vida privada en la que realizan actividades que muchas veces resultan satisfactorias.
El caso de William Clinton, “Bill” como se le conoce, no solamente estuvo al frente de la nación más poderosa del mundo sino que su mandato estuvo inmerso en un escándalo sexual sin precedentes en la Casa Blanca. Para muchos, esto resultó en ataques a su persona, a su familia y a su mandato, sin embargo, el entonces mandatario logró terminar en tiempo y forma, su periodo.
En este sentido, al ver en los aparadores la presente lectura Dar. Todos podemos cambiar el mundo, uno creería que resulta en una vitrina de hechos que, como entonces presidente, logra justificar acciones fallidas o apoyar fehacientemente las que realizó. Todo lo contrario. Este libro, resulta en consejos para cualquier persona en el mundo; es decir, todos podemos dar algo a nuestros semejantes, ayudarlos y cambiar vidas.
A lo largo de las páginas, Clinton nos enseña que ya sea a través de donaciones en efectivo, en especie, con un par de horas de trabajo comunitario o simplemente apoyando las causas benéficas en tiempos aciagos, es posible transformar la forma y calidad de vida de una, miles o millones de personas.
A través de ejemplos visibles de grandes millonarios o con pequeñas acciones de personas comunes, el ex mandatario nos enseña que aunque a veces parece muy difícil cambiar una situación, la persistencia y la bondad por ayudar al que menos tiene (en el país y región que se trate) así como el saber canalizar las diferentes aptitudes de quienes pueden dar algo, resulta en una satisfacción personal pero también, en una construcción de ejemplos dignos de ser recordados.
Sin que parezca halago, cada página de la lectura resulta en un instrumento que logra tocar fibras sensibles de quienes a veces creemos que las peores desgracias se ciernen sobre nosotros o sobre cada uno de nuestros países. Sin duda alguna, las líneas vertidas resultan en consejos aptos para poder aplicarlos en nuestra comunidad y en nuestras regiones como países.
Así, cuando terminó la conferencia dictada, un servidor tuvo la fortuna de intercambiar una simple pregunta con el expresidente y ante el cuestionamiento que le haría sobre cuál había sido el mayor éxito en su campaña política para llegar a ser Presidente, Clinton se detuvo, me observó fijamente y sonriendo dijo: “Sin duda alguna para lograr el éxito fue necesario tener una vida equilibrada; ser feliz. Así se logra el éxito y entonces se puede gobernar”.
Esta visión resulta en la mejor fórmula para gobernar. Para algunos tal vez resulte en algo que no aplicó correctamente en su gobierno, para otros una fórmula esencial, lo cierto es que los grandes estadistas no solo reflexionan en las actividades cotidianas sino que centran su mirada en lo que es trascendental para la humanidad. Esto queda reflejado en las múltiples acciones que a través de su Fundación realiza día con día.
Dar. Todos podemos cambiar al mundo
William Jefferson Clinton.
2014, 234 pp.
domingo, 8 de marzo de 2015
RETRATOS HISTÓRICOS
El Sol de México
Por David A. Figueroa Hernández
Alfonso Reyes: caballero de la voz errante
Adolfo Castañón
Academia Mexicana de la Lengua/Juan Pablos Editor/UANL
2012, 580 pp.
Alfonso Reyes: caballero de la voz errante. Al hacer mención de la literatura mexicana contemporánea, sin duda podemos traer a colación escritores representativos como Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Carlos Pellicer o Carlos Fuentes, sin embargo, existe uno que merece atención especial, nos referimos al maestro Alfonso Reyes.
Alfonso Reyes, hijo del destacado General Bernardo Reyes, ha sido un estandarte de la literatura mexicana e hispanoamericana; a lo largo de su vida encontramos diversos trabajos literarios, periodísticos, poesía, traducciones, correspondencia personal y diplomática. Sin duda, una vida dedicada a las letras y a la literatura que consagró a Alfonso Reyes para ser considerado el más grande literato mexicano. Tal vez lo único que le faltó ganar fue el premio Nobel.
Ciudadano del mundo, Reyes comenzó a una edad temprana con una educación cuidada por su culto padre, en el que las enseñanzas en las artes, la esgrima y las lecturas como Cervantes, Goethe y los clásicos griegos, harían de él un joven que encontraría en el servicio diplomático el camino de su larga vocación gubernamental y, en la literatura, su forma de vida cotidiana.
Designado como secretario segundo en el servicio diplomático enviado a España por el gobierno del General Victoriano Huerta, Alfonso Reyes, aprovecharía esta circunstancia para realizar amistades que lo acompañarán a lo largo de su estadía posterior a la caída del dictador mexicano y tras la cual, él permanecería en la madre Patria durante varios años hasta ser designado como diplomático –nuevamente- durante el gobierno del General Álvaro Obregón.
Así, Reyes visitaría España, Francia, Argentina, Brasil y, por supuesto, de regreso a México (donde se él mencionaba ser “exiliado en su propio país”), sin embargo, sus relaciones personales y oficiales, lo llevarían a mantener amistad con personajes destacados de la literatura hispanoamericana como José Augusto Trinidad Martínez Ruiz “Azorín”, Eugenio D’Ors Rovira, Miguel de Unamuno, Gabriela Mistral, Jorge Luis Borges, María Zambrano, Luis Cernuda, Jesús Silva Herzog y Octavio Paz, así como figuras incólumes como Alfonso Caso, Jaime Torres Bodet, Pedro Henríquez Ureña, Enrique González Martínez, Carlos Pellicer y Daniel Cosío Villegas, entre otros. En algún momento, todos y cada uno de ellos definieron la vida de este gran intelectual mexicano autor de obras de gran representatividad como Visión de Anáhuac, Ifigenia cruel y Cuestiones estéticas y que el Fondo de Cultura Económica reuniera en 26 tomos de Obras Completas todos sus escritos (sin tomar en cuenta la mayoría de la correspondencia personal y dos tomos más de correspondencia diplomática que editaría la Secretaría de Relaciones Exteriores).
Promotor de nuevos talentos, el gran admirador de Mallarmé y Goethe, Alfonso Reyes siempre mostró un dedicado trabajo para apoyar a las jóvenes promesas nacionales y extranjeras, tal como los escritores españoles que, exiliados de su país, buscaron refugio en México. Reyes también apoyó decididamente la Casa de España en México que a la postre se transformaría en El Colegio de México y la creación de una editorial vanguardista como lo ha sido el Fondo de Cultura Económica. En ambas, su participación fue fundamental para edificar dos enormes portentos de la cultura nacional.
Finalmente, su trabajo diplomático también estuvo asociado a un cariño especial por México, cuando el servicio exterior representaba más que una carta político-burocrática, una labor cultural y hasta turística de un país creador de grandes colosos de la literatura nacional.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx
El Sol de México
Por David A. Figueroa Hernández
Alfonso Reyes: caballero de la voz errante
Adolfo Castañón
Academia Mexicana de la Lengua/Juan Pablos Editor/UANL
2012, 580 pp.
Alfonso Reyes: caballero de la voz errante. Al hacer mención de la literatura mexicana contemporánea, sin duda podemos traer a colación escritores representativos como Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Carlos Pellicer o Carlos Fuentes, sin embargo, existe uno que merece atención especial, nos referimos al maestro Alfonso Reyes.
Alfonso Reyes, hijo del destacado General Bernardo Reyes, ha sido un estandarte de la literatura mexicana e hispanoamericana; a lo largo de su vida encontramos diversos trabajos literarios, periodísticos, poesía, traducciones, correspondencia personal y diplomática. Sin duda, una vida dedicada a las letras y a la literatura que consagró a Alfonso Reyes para ser considerado el más grande literato mexicano. Tal vez lo único que le faltó ganar fue el premio Nobel.
Ciudadano del mundo, Reyes comenzó a una edad temprana con una educación cuidada por su culto padre, en el que las enseñanzas en las artes, la esgrima y las lecturas como Cervantes, Goethe y los clásicos griegos, harían de él un joven que encontraría en el servicio diplomático el camino de su larga vocación gubernamental y, en la literatura, su forma de vida cotidiana.
Designado como secretario segundo en el servicio diplomático enviado a España por el gobierno del General Victoriano Huerta, Alfonso Reyes, aprovecharía esta circunstancia para realizar amistades que lo acompañarán a lo largo de su estadía posterior a la caída del dictador mexicano y tras la cual, él permanecería en la madre Patria durante varios años hasta ser designado como diplomático –nuevamente- durante el gobierno del General Álvaro Obregón.
Así, Reyes visitaría España, Francia, Argentina, Brasil y, por supuesto, de regreso a México (donde se él mencionaba ser “exiliado en su propio país”), sin embargo, sus relaciones personales y oficiales, lo llevarían a mantener amistad con personajes destacados de la literatura hispanoamericana como José Augusto Trinidad Martínez Ruiz “Azorín”, Eugenio D’Ors Rovira, Miguel de Unamuno, Gabriela Mistral, Jorge Luis Borges, María Zambrano, Luis Cernuda, Jesús Silva Herzog y Octavio Paz, así como figuras incólumes como Alfonso Caso, Jaime Torres Bodet, Pedro Henríquez Ureña, Enrique González Martínez, Carlos Pellicer y Daniel Cosío Villegas, entre otros. En algún momento, todos y cada uno de ellos definieron la vida de este gran intelectual mexicano autor de obras de gran representatividad como Visión de Anáhuac, Ifigenia cruel y Cuestiones estéticas y que el Fondo de Cultura Económica reuniera en 26 tomos de Obras Completas todos sus escritos (sin tomar en cuenta la mayoría de la correspondencia personal y dos tomos más de correspondencia diplomática que editaría la Secretaría de Relaciones Exteriores).
Promotor de nuevos talentos, el gran admirador de Mallarmé y Goethe, Alfonso Reyes siempre mostró un dedicado trabajo para apoyar a las jóvenes promesas nacionales y extranjeras, tal como los escritores españoles que, exiliados de su país, buscaron refugio en México. Reyes también apoyó decididamente la Casa de España en México que a la postre se transformaría en El Colegio de México y la creación de una editorial vanguardista como lo ha sido el Fondo de Cultura Económica. En ambas, su participación fue fundamental para edificar dos enormes portentos de la cultura nacional.
Finalmente, su trabajo diplomático también estuvo asociado a un cariño especial por México, cuando el servicio exterior representaba más que una carta político-burocrática, una labor cultural y hasta turística de un país creador de grandes colosos de la literatura nacional.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx
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Revista El Universo de El Búho
Yo soy Malala. Al otro extremo del planeta, en Oriente, es donde se desarrolla la presente lectura y se vuelve obligatoria no sólo para saber más de ese tipo de culturas sino por la particularidad de que el hilo conductor de la misma resulta ser una joven paquistaní, Malala Yousafzai, ganadora del premio Nobel de la Paz 2014 que, junto al activista indio Kailash Satyarthi, sorprendieron al mundo por su sensibilidad y apego a derechos elementales como la educación infantil así como la lucha por impedir la explotación de niños, respectivamente.
Malala resultó ser a temprana edad un símbolo de resistencia por defender el acceso a la educación en su país; hija de padres paquistaníes, narra a lo largo de las páginas, su vida personal, escolar y social en un valle denominado Swat. Por su parte, su padre, guiado por sus creencias religiosas y sin caer en fundamentalismos, educa a sus hijos bajo la guía del Corán y es así, como la protagonista resulta una niña con fuertes valores, derechos y creencias.
La historia de Pakistán ha sido muy turbulenta desde su creación como estado islámico en 1947; objeto de invasiones británica, rusa y hasta norteamericana (esta última, en aras de combatir el terrorismo de Osama Bin Laden) resultó en un país sumido en la pobreza, la ignorancia, pero sobre todo, dentro del fuego entre los talibanes y el mundo occidental, hicieron de ese rincón del mundo una parte poco conocida por el resto del planeta.
Es así, que dentro de esa historia intermitente y violenta, Malala estudia con ahínco y poco a poco sigue el ejemplo de su padre como activista -aunque a nivel escolar-, como hija de familia y compañera de escuela, primero con ejercicios de oratoria y luego, en programas de radio y noticiarios de televisión, lo que le proporcionó una popularidad singular en su país. Debido a ello, se convertiría en un blanco perfecto para el régimen talibán.
Pese a que este grupo fundamentalista no sigue al pie de la letra El Corán, han determinado ciertas reglas para la convivencia social; para quien no las acate, les espera una condena moral y, en algunos casos, las personas son asesinadas por no cumplir con lo que ellos denominan “la ley celestial”.
Al final, esto fue lo que le pasó a Malala, fue objeto de un artero y cruel atentado debido a no cumplir con las proclamas del régimen talibán; es decir, le negaban a ella y a todas las niñas, el acceso a la educación, lo que despertó en ella un sentido de contrariedad y exigencia. El único anhelo y motivo de su lamentable situación, era instruirse, sus principales herramientas resultarían la lectura y el deseo de seguir aprendiendo.
A raíz del atentado, otros gobiernos extendieron su mano para ayudarla a intervenirla quirúrgicamente para que recuperase su salud; de esta forma llegó a Inglaterra, donde radicaría a la postre. Su presencia en las Naciones Unidas y su ejemplo de vida, serian una lección para todo el mundo. Su generosidad fue demostrada una vez más al donar 50 mil dólares -del premio Niños del Mundo- para reconstruir escuelas en la zona de Gaza.
El libro Yo soy Malala resulta en una lectura obligada en una época donde la globalidad nos aleja de los valores y derechos elementales de un ser humano; su capacidad y fortaleza harán que el lector quede impresionado por singular mujer: “Un niño, un profesor, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo”.
Yo soy Malala
Malala Yousafzai / Christina Lamb. Alianza Editorial
2013, 356 pp.
Revista El Universo de El Búho
Yo soy Malala. Al otro extremo del planeta, en Oriente, es donde se desarrolla la presente lectura y se vuelve obligatoria no sólo para saber más de ese tipo de culturas sino por la particularidad de que el hilo conductor de la misma resulta ser una joven paquistaní, Malala Yousafzai, ganadora del premio Nobel de la Paz 2014 que, junto al activista indio Kailash Satyarthi, sorprendieron al mundo por su sensibilidad y apego a derechos elementales como la educación infantil así como la lucha por impedir la explotación de niños, respectivamente.
Malala resultó ser a temprana edad un símbolo de resistencia por defender el acceso a la educación en su país; hija de padres paquistaníes, narra a lo largo de las páginas, su vida personal, escolar y social en un valle denominado Swat. Por su parte, su padre, guiado por sus creencias religiosas y sin caer en fundamentalismos, educa a sus hijos bajo la guía del Corán y es así, como la protagonista resulta una niña con fuertes valores, derechos y creencias.
La historia de Pakistán ha sido muy turbulenta desde su creación como estado islámico en 1947; objeto de invasiones británica, rusa y hasta norteamericana (esta última, en aras de combatir el terrorismo de Osama Bin Laden) resultó en un país sumido en la pobreza, la ignorancia, pero sobre todo, dentro del fuego entre los talibanes y el mundo occidental, hicieron de ese rincón del mundo una parte poco conocida por el resto del planeta.
Es así, que dentro de esa historia intermitente y violenta, Malala estudia con ahínco y poco a poco sigue el ejemplo de su padre como activista -aunque a nivel escolar-, como hija de familia y compañera de escuela, primero con ejercicios de oratoria y luego, en programas de radio y noticiarios de televisión, lo que le proporcionó una popularidad singular en su país. Debido a ello, se convertiría en un blanco perfecto para el régimen talibán.
Pese a que este grupo fundamentalista no sigue al pie de la letra El Corán, han determinado ciertas reglas para la convivencia social; para quien no las acate, les espera una condena moral y, en algunos casos, las personas son asesinadas por no cumplir con lo que ellos denominan “la ley celestial”.
Al final, esto fue lo que le pasó a Malala, fue objeto de un artero y cruel atentado debido a no cumplir con las proclamas del régimen talibán; es decir, le negaban a ella y a todas las niñas, el acceso a la educación, lo que despertó en ella un sentido de contrariedad y exigencia. El único anhelo y motivo de su lamentable situación, era instruirse, sus principales herramientas resultarían la lectura y el deseo de seguir aprendiendo.
A raíz del atentado, otros gobiernos extendieron su mano para ayudarla a intervenirla quirúrgicamente para que recuperase su salud; de esta forma llegó a Inglaterra, donde radicaría a la postre. Su presencia en las Naciones Unidas y su ejemplo de vida, serian una lección para todo el mundo. Su generosidad fue demostrada una vez más al donar 50 mil dólares -del premio Niños del Mundo- para reconstruir escuelas en la zona de Gaza.
El libro Yo soy Malala resulta en una lectura obligada en una época donde la globalidad nos aleja de los valores y derechos elementales de un ser humano; su capacidad y fortaleza harán que el lector quede impresionado por singular mujer: “Un niño, un profesor, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo”.
Yo soy Malala
Malala Yousafzai / Christina Lamb. Alianza Editorial
2013, 356 pp.
Por David A. Figueroa Hernández
Periódico Noticias Hoy Novedades
dfigueroah@yahoo.com.mx
Milena o el fémur más bello del mundo. La presente novela resulta de una maestría genuina por parte de Jorge Zepeda Patterson ya que no sólo conjuga la trama y persecución policiaca internacional sino que desdobla sutilmente varias relaciones amorosas, una empresa periodística al borde del colapso al quedar sin su director general, así como problemas políticos que van desde las camarillas y los intereses en turno, hasta el manejo público que desde la Presidencia de la República puede hacerse de los hechos de índole nacional e internacional.
El aspecto central sobre el que gira la presente novela es la trata de personas a lo largo del mundo. De esta forma, Zepeda Patterson describe a una singular joven croata que, siendo engañada –como resulta en estos casos-, es orillada a desempeñarse en el oficio de la prostitución cuya red de manejadores es una mafia cuya sede se encuentra en Marbella aunque con grandes tentáculos a lo largo del mundo. La protagonista principal, Milena -a base de malas experiencias propias y ajenas-, se percata que su vida está esclavizada y no puede hacer nada por escapar y cambiar su vida, lo que la lleva a trabajar en este oficio primero en Europa y, finalmente, en México donde su vida cambiaría sin pensarlo.
Como un ingrediente adicional en la novela, Milena resulta ser una mujer muy solicitada por grandes magnates y políticos influyentes, pero una vez que llega a México, un empresario de un distinguido periódico se enamora perdidamente de su belleza (interna y externa) y pese a que éste posee una familia, al final, la convierte en su amante. Después de la muerte del empresario cuyo deceso se produce durante una noche de placer con Milena, ésta se ve envuelta en una persecución por parte de sus tratantes al desaparecer la protección que su amante le había otorgado a su lado.
Al quedar acéfalo el periódico después de la muerte de su director general, Rosendo Franco, su hija decide apuntalarlo y coloca al frente a un joven columnista quien decide impulsar algunos cambios y apoyarse decididamente en el respaldo de la nueva dueña. A la par, otros personajes que resultan amistades cercanas a ambos, colaboran para poder desenmascarar a los captores de Milena; deciden buscarla y rescatar una extraña libreta que la croata posee y que contiene información trascendental.
A lo largo de la novela, el lector gozará con una fuerte dosis de investigación policiaca que lo hará copartícipe de los infortunios que cada uno de los personajes desarrolla en la historia; al mismo tiempo, la relación entre la prensa y el poder político así como con las complicidades de funcionarios y prebendas que existen, hacen que la ficción no diste mucho de la realidad.
Finalmente, la lectura otorga una reflexión profunda para el lector respecto al problema que representa en todo el mundo la trata de personas y que es el resultado de otros males tales como la mentira, el alcoholismo y la drogadicción, la corrupción y los malos manejos empresariales. Cualquier símil con la realidad, es mera coincidencia.
Milena o el fémur más bello del mundo
Jorge Zepeda Patterson
Editorial Planeta
2014, 478 pp.
Periódico Noticias Hoy Novedades
dfigueroah@yahoo.com.mx
Milena o el fémur más bello del mundo. La presente novela resulta de una maestría genuina por parte de Jorge Zepeda Patterson ya que no sólo conjuga la trama y persecución policiaca internacional sino que desdobla sutilmente varias relaciones amorosas, una empresa periodística al borde del colapso al quedar sin su director general, así como problemas políticos que van desde las camarillas y los intereses en turno, hasta el manejo público que desde la Presidencia de la República puede hacerse de los hechos de índole nacional e internacional.
El aspecto central sobre el que gira la presente novela es la trata de personas a lo largo del mundo. De esta forma, Zepeda Patterson describe a una singular joven croata que, siendo engañada –como resulta en estos casos-, es orillada a desempeñarse en el oficio de la prostitución cuya red de manejadores es una mafia cuya sede se encuentra en Marbella aunque con grandes tentáculos a lo largo del mundo. La protagonista principal, Milena -a base de malas experiencias propias y ajenas-, se percata que su vida está esclavizada y no puede hacer nada por escapar y cambiar su vida, lo que la lleva a trabajar en este oficio primero en Europa y, finalmente, en México donde su vida cambiaría sin pensarlo.
Como un ingrediente adicional en la novela, Milena resulta ser una mujer muy solicitada por grandes magnates y políticos influyentes, pero una vez que llega a México, un empresario de un distinguido periódico se enamora perdidamente de su belleza (interna y externa) y pese a que éste posee una familia, al final, la convierte en su amante. Después de la muerte del empresario cuyo deceso se produce durante una noche de placer con Milena, ésta se ve envuelta en una persecución por parte de sus tratantes al desaparecer la protección que su amante le había otorgado a su lado.
Al quedar acéfalo el periódico después de la muerte de su director general, Rosendo Franco, su hija decide apuntalarlo y coloca al frente a un joven columnista quien decide impulsar algunos cambios y apoyarse decididamente en el respaldo de la nueva dueña. A la par, otros personajes que resultan amistades cercanas a ambos, colaboran para poder desenmascarar a los captores de Milena; deciden buscarla y rescatar una extraña libreta que la croata posee y que contiene información trascendental.
A lo largo de la novela, el lector gozará con una fuerte dosis de investigación policiaca que lo hará copartícipe de los infortunios que cada uno de los personajes desarrolla en la historia; al mismo tiempo, la relación entre la prensa y el poder político así como con las complicidades de funcionarios y prebendas que existen, hacen que la ficción no diste mucho de la realidad.
Finalmente, la lectura otorga una reflexión profunda para el lector respecto al problema que representa en todo el mundo la trata de personas y que es el resultado de otros males tales como la mentira, el alcoholismo y la drogadicción, la corrupción y los malos manejos empresariales. Cualquier símil con la realidad, es mera coincidencia.
Milena o el fémur más bello del mundo
Jorge Zepeda Patterson
Editorial Planeta
2014, 478 pp.
Por David A. Figueroa Hernández
Periódico Noticias Hoy Novedades
dfigueroah@yahoo.com.mx
La cena del Bicentenario. Héctor Zagal nos transmite una divertida e intrincada historia sobre la que giran los hechos históricos, la gastronomía y las suspicacias de cada uno de los personajes en torno a un evento importante en la historia del México contemporáneo: los festejos del Bicentenario.
A pesar de que la trama posee una mezcla interesante entre hechos actuales, el autor, con una pluma magistral, sabe intercalar aspectos historiográficos de cada uno de los personajes haciendo de la cena en el Castillo de Chapultepec, un suceso único en la historia nacional.
En torno a los anfitriones, los emperadores Carlota y Maximiliano, se reúnen Benito Juárez, Agustín de Iturbide, el cura Miguel Hidalgo y Costilla, Porfirio Díaz y Emiliano Zapata (aunque también fue invitada doña Josefa Ortiz de Domínguez, pero ésta rehusaría asistir a tan magna cena). Todos ellos recelosos unos de otros pero con una razón en común: sus propios intereses. No obstante y por si fuera poco, Zagal sabe introducir una escena policiaca al tratar de encontrar al asesino del llamado “Atila del Sur” -como se le conocía a Emiliano Zapata-; de esta forma, el cura de Dolores decide tomar el papel de fiscal para encontrar al asesino intelectual y material, lo que los llevará a un desenlace diferente e inesperado para el lector.
Por otra parte, la enriquecedora visión del autor respecto a los hechos históricos así como biográficos, se reflejan en los conocimientos que introduce en cada uno de los capítulos que conforman la presente lectura.
Asimismo y un detalle que engalana aún más la presente lectura, son los platillos gastronómicos de los que habla, sin duda un reflejo de México; tal como lo hiciera en su anterior libro La venganza de sor Juana, donde refleja la forma de escribir y narrar diferente a otros autores. Sin duda algo que lo hace único.
En cada página, resulta un satírica trama; el lector no debe esperar un libro serio y con formalismos, por el contrario, es una lectura divertida, amena y graciosa, que pone en evidencia el sarcasmo del mexicano ante su propia historia nacional pero también, resulta una novela que conjuga lo simbólico, lo caricaturesco, lo gastronómico y hasta lo inimaginable ante una situación escabrosa como suele ser el homicidio de uno de los personajes que, seguramente, difícil para el escritor sería decidir quién tenía que ser y por qué.
Finalmente, una novela propicia para estos tiempos en los que pareciera que la realidad misma resulta una caricatura en este vaivén moderno del México actual.
Una excelente opción para el lector de café.
La cena del Bicentenario
Héctor Zagal
mr ediciones
2010, 191 pp.
Periódico Noticias Hoy Novedades
dfigueroah@yahoo.com.mx
La cena del Bicentenario. Héctor Zagal nos transmite una divertida e intrincada historia sobre la que giran los hechos históricos, la gastronomía y las suspicacias de cada uno de los personajes en torno a un evento importante en la historia del México contemporáneo: los festejos del Bicentenario.
A pesar de que la trama posee una mezcla interesante entre hechos actuales, el autor, con una pluma magistral, sabe intercalar aspectos historiográficos de cada uno de los personajes haciendo de la cena en el Castillo de Chapultepec, un suceso único en la historia nacional.
En torno a los anfitriones, los emperadores Carlota y Maximiliano, se reúnen Benito Juárez, Agustín de Iturbide, el cura Miguel Hidalgo y Costilla, Porfirio Díaz y Emiliano Zapata (aunque también fue invitada doña Josefa Ortiz de Domínguez, pero ésta rehusaría asistir a tan magna cena). Todos ellos recelosos unos de otros pero con una razón en común: sus propios intereses. No obstante y por si fuera poco, Zagal sabe introducir una escena policiaca al tratar de encontrar al asesino del llamado “Atila del Sur” -como se le conocía a Emiliano Zapata-; de esta forma, el cura de Dolores decide tomar el papel de fiscal para encontrar al asesino intelectual y material, lo que los llevará a un desenlace diferente e inesperado para el lector.
Por otra parte, la enriquecedora visión del autor respecto a los hechos históricos así como biográficos, se reflejan en los conocimientos que introduce en cada uno de los capítulos que conforman la presente lectura.
Asimismo y un detalle que engalana aún más la presente lectura, son los platillos gastronómicos de los que habla, sin duda un reflejo de México; tal como lo hiciera en su anterior libro La venganza de sor Juana, donde refleja la forma de escribir y narrar diferente a otros autores. Sin duda algo que lo hace único.
En cada página, resulta un satírica trama; el lector no debe esperar un libro serio y con formalismos, por el contrario, es una lectura divertida, amena y graciosa, que pone en evidencia el sarcasmo del mexicano ante su propia historia nacional pero también, resulta una novela que conjuga lo simbólico, lo caricaturesco, lo gastronómico y hasta lo inimaginable ante una situación escabrosa como suele ser el homicidio de uno de los personajes que, seguramente, difícil para el escritor sería decidir quién tenía que ser y por qué.
Finalmente, una novela propicia para estos tiempos en los que pareciera que la realidad misma resulta una caricatura en este vaivén moderno del México actual.
Una excelente opción para el lector de café.
La cena del Bicentenario
Héctor Zagal
mr ediciones
2010, 191 pp.
Por David A. Figueroa Hernández
Periódico Noticias Hoy Novedades
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La aventura de Miguel Littín, clandestino en Chile. De la pluma literaria y periodística de Gabriel García Márquez, nos llega una historia única y diferente en la que el ganador del premio Nobel (1982) nos da cuenta: la historia de un director de cine que exiliado de su país, Chile, tras el golpe de Estado que Augusto Pinochet llevó a cabo contra Salvador Allende, regresa para filmar, doce años después de su salida, la vida actual y militar de ese país sudamericano.
Resultado de una entrevista larga y detallada de los diferentes movimientos que logró hacer Littín para llevar a cabo la filmación -para la televisión y una película-, la historia nos relata los preparativos, la llegada, la estancia y la fugaz salida de Chile para no ser detectados por la policía así como por las unidades de investigación de ese país durante la dictadura militar que, no tendrían piedad de él y de sus ayudantes por la actividad que realizaban.
Cuidadosamente, Miguel Littín, dividió sus grupos de trabajo en diferentes divisiones: una grabaría en el norte del país, otro el sur y uno más, Santiago la capital. Con el respaldo de que el equipo de producción eran extranjeros, el director de cine podía viajar más tranquilo aunque siempre quedaba la posibilidad de ser espiado y denunciado, lo podría acarrearles fuertes sanciones y más a él, como chileno exiliado y con prohibición de volver, la muerte no era un juego.
A lo largo de cada una de las páginas y gracias a esta nueva reimpresión por parte de la editorial Diana, podemos volver a leer estos hechos, más periodísticos que literarios, que muestran una faceta más de García Márquez; es decir, una estupenda claridad para hacer digerible una extensa entrevista a una personaje que contribuyó a que el mundo conociera de propia mano, lo que todos los días enfrentaban los chilenos durante este terrible régimen.
Con ayuda de organizaciones democráticas que existían en el país andino durante el gobierno de Pinochet, Miguel Littín nos narra –a través de “Gabo”- cómo logró transformar su vida para volver a su país y no ser reconocido ni por sus propios familiares. Asimismo, la logística para realizar las filmaciones acerca de la vida militar y civil, las construcciones, los constantes cambios de hotel y taxis para evitar suspicacias y que la inteligencia policial no los descubriera, las citas en cafés y restaurantes para hacer contactos clandestinos, son la constante para que el lector reviva la aventura del director chileno publicada originalmente en 1986.
Lo que resulta imperioso no hacer mención es la actitud del personal militar y policial que el director logra comunicarnos en sus facciones, su trato y su contacto visual con los extranjeros que mucho o nada tiene de convaleciente con los propios chilenos. La vida durante este periodo histórico de nuestros hermanos chilenos fue sumamente caótico, de miedo y de hostigamiento durante la dictadura militar. Sin duda una lectura que mantendrá a más un lector al borde de su asiento.
La aventura de Miguel Littín, clandestino en Chile
Gabriel García Márquez
Editorial Planeta bajo el sello de editorial Diana
(primera edición en esta presentación)
2010, 152 pp.
Periódico Noticias Hoy Novedades
dfigueroah@yahoo.com.mx
La aventura de Miguel Littín, clandestino en Chile. De la pluma literaria y periodística de Gabriel García Márquez, nos llega una historia única y diferente en la que el ganador del premio Nobel (1982) nos da cuenta: la historia de un director de cine que exiliado de su país, Chile, tras el golpe de Estado que Augusto Pinochet llevó a cabo contra Salvador Allende, regresa para filmar, doce años después de su salida, la vida actual y militar de ese país sudamericano.
Resultado de una entrevista larga y detallada de los diferentes movimientos que logró hacer Littín para llevar a cabo la filmación -para la televisión y una película-, la historia nos relata los preparativos, la llegada, la estancia y la fugaz salida de Chile para no ser detectados por la policía así como por las unidades de investigación de ese país durante la dictadura militar que, no tendrían piedad de él y de sus ayudantes por la actividad que realizaban.
Cuidadosamente, Miguel Littín, dividió sus grupos de trabajo en diferentes divisiones: una grabaría en el norte del país, otro el sur y uno más, Santiago la capital. Con el respaldo de que el equipo de producción eran extranjeros, el director de cine podía viajar más tranquilo aunque siempre quedaba la posibilidad de ser espiado y denunciado, lo podría acarrearles fuertes sanciones y más a él, como chileno exiliado y con prohibición de volver, la muerte no era un juego.
A lo largo de cada una de las páginas y gracias a esta nueva reimpresión por parte de la editorial Diana, podemos volver a leer estos hechos, más periodísticos que literarios, que muestran una faceta más de García Márquez; es decir, una estupenda claridad para hacer digerible una extensa entrevista a una personaje que contribuyó a que el mundo conociera de propia mano, lo que todos los días enfrentaban los chilenos durante este terrible régimen.
Con ayuda de organizaciones democráticas que existían en el país andino durante el gobierno de Pinochet, Miguel Littín nos narra –a través de “Gabo”- cómo logró transformar su vida para volver a su país y no ser reconocido ni por sus propios familiares. Asimismo, la logística para realizar las filmaciones acerca de la vida militar y civil, las construcciones, los constantes cambios de hotel y taxis para evitar suspicacias y que la inteligencia policial no los descubriera, las citas en cafés y restaurantes para hacer contactos clandestinos, son la constante para que el lector reviva la aventura del director chileno publicada originalmente en 1986.
Lo que resulta imperioso no hacer mención es la actitud del personal militar y policial que el director logra comunicarnos en sus facciones, su trato y su contacto visual con los extranjeros que mucho o nada tiene de convaleciente con los propios chilenos. La vida durante este periodo histórico de nuestros hermanos chilenos fue sumamente caótico, de miedo y de hostigamiento durante la dictadura militar. Sin duda una lectura que mantendrá a más un lector al borde de su asiento.
La aventura de Miguel Littín, clandestino en Chile
Gabriel García Márquez
Editorial Planeta bajo el sello de editorial Diana
(primera edición en esta presentación)
2010, 152 pp.
Por David A. Figueroa Hernández
Periódico Noticias Hoy Novedades
Diario de Irak. De la experiencia emanada por este majestuoso escritor peruano, nos llega esta historia viva de un viaje por la tierra de Las Mil y Una Noches, por su historia reciente y los resultados de una incursión militar por parte de Estados Unidos que ha cambiado la historia, las costumbres y la vida del pueblo iraquí.
Cierto es que para algunos, la incursión en Irak por parte de efectivos del ejército norteamericano ha provocado que ese país enfrente un nuevo comienzo en muchas de sus facetas, haciendo que sus habitantes tengan mayores obstáculos para continuar con su vida d. Se decía que cualquier situación era mejor que continuar bajo el yugo del último dictador y otrora presidente de Irak, Sadam Husein. Hoy la realidad podría ser diametralmente diferente.
Las estatuas y cuadros del ex presidente eran una constante a lo largo y ancho del país. El culto al dictador era una costumbre diaria asemejada a leer el Corán, todo ello producto de un militarismo que mantenía a la sociedad bajo una constante amenaza.
Hoy la vida política, económica, social y cultural así como los constantes relatos de quienes son entrevistados en la lectura y quienes fungen como guías de Vargas Llosa en aquel remoto lugar del mundo, dan cuenta de cómo ha cambiado Irak. De la férrea disciplina y falta de libertad a la constante anarquía que proporciona una ley, que aunque existe en el papel, no hay quién la haga efectiva en la realidad.
Una sociedad que ha aprendido a convivir con los visitantes que los han liberado del yugo pero que también deben vivir con la zozobra de no tener empleo y mantener a sus familias; lo anterior, aunado a los grupos fundamentalistas que todavía imperan en las principales ciudades y que sin avisar, se hacen estallar a la mitad de la calle, del mercado o de cualquier lugar público en razón con sus ideales.
En esta realidad, se desenvuelve la sociedad iraquí. Una sociedad en la que las mujeres siguen siendo relegadas y, en su mayoría, todavía ocultan su rostro a los hombres a excepción de su marido. Una sociedad en la que pequeños comerciantes requieren de protectores para evitar ser asaltados o en la que ser vendedor de libros antiguos puede convertirse en un negocio lucrativo.
Las casas destruidas, los saqueadores, los hombres-bomba, los militares norteamericanos, las minas y explosivos en los caminos y llanuras, la diplomacia inoperante, la pobre economía, el país sin ley, todo eso es Irak desde la ocupación norteamericana a la fecha.
Con fotografías extraordinarias de la hija del autor, Morgana Vargas Llosa, Diario de Irak es un texto que más allá de retratar la piel viva de Irak y su gente, es un acercamiento a la vida cotidiana de una sociedad atrapada entre la enorme cultura de milenios y el preocupante devenir de su propio desarrollo económico, cultural y político.
Con un lenguaje ágil, dinámico, Vargas Llosa nos traslada a ese Irak que todos observamos y sabemos de él sólo por televisión; un país asiático que continúa con el mismo problema desde la ocupación de las tropas de los Estados Unidos, en palabras de Vargas Llosa: “…es el país más libre del mundo, pero como la libertad sin orden y sin ley es caos, es también el más peligroso”.
Diario de Irak
Mario Vargas Llosa
Editorial Aguilar
2003, 171 pp.
Periódico Noticias Hoy Novedades
Diario de Irak. De la experiencia emanada por este majestuoso escritor peruano, nos llega esta historia viva de un viaje por la tierra de Las Mil y Una Noches, por su historia reciente y los resultados de una incursión militar por parte de Estados Unidos que ha cambiado la historia, las costumbres y la vida del pueblo iraquí.
Cierto es que para algunos, la incursión en Irak por parte de efectivos del ejército norteamericano ha provocado que ese país enfrente un nuevo comienzo en muchas de sus facetas, haciendo que sus habitantes tengan mayores obstáculos para continuar con su vida d. Se decía que cualquier situación era mejor que continuar bajo el yugo del último dictador y otrora presidente de Irak, Sadam Husein. Hoy la realidad podría ser diametralmente diferente.
Las estatuas y cuadros del ex presidente eran una constante a lo largo y ancho del país. El culto al dictador era una costumbre diaria asemejada a leer el Corán, todo ello producto de un militarismo que mantenía a la sociedad bajo una constante amenaza.
Hoy la vida política, económica, social y cultural así como los constantes relatos de quienes son entrevistados en la lectura y quienes fungen como guías de Vargas Llosa en aquel remoto lugar del mundo, dan cuenta de cómo ha cambiado Irak. De la férrea disciplina y falta de libertad a la constante anarquía que proporciona una ley, que aunque existe en el papel, no hay quién la haga efectiva en la realidad.
Una sociedad que ha aprendido a convivir con los visitantes que los han liberado del yugo pero que también deben vivir con la zozobra de no tener empleo y mantener a sus familias; lo anterior, aunado a los grupos fundamentalistas que todavía imperan en las principales ciudades y que sin avisar, se hacen estallar a la mitad de la calle, del mercado o de cualquier lugar público en razón con sus ideales.
En esta realidad, se desenvuelve la sociedad iraquí. Una sociedad en la que las mujeres siguen siendo relegadas y, en su mayoría, todavía ocultan su rostro a los hombres a excepción de su marido. Una sociedad en la que pequeños comerciantes requieren de protectores para evitar ser asaltados o en la que ser vendedor de libros antiguos puede convertirse en un negocio lucrativo.
Las casas destruidas, los saqueadores, los hombres-bomba, los militares norteamericanos, las minas y explosivos en los caminos y llanuras, la diplomacia inoperante, la pobre economía, el país sin ley, todo eso es Irak desde la ocupación norteamericana a la fecha.
Con fotografías extraordinarias de la hija del autor, Morgana Vargas Llosa, Diario de Irak es un texto que más allá de retratar la piel viva de Irak y su gente, es un acercamiento a la vida cotidiana de una sociedad atrapada entre la enorme cultura de milenios y el preocupante devenir de su propio desarrollo económico, cultural y político.
Con un lenguaje ágil, dinámico, Vargas Llosa nos traslada a ese Irak que todos observamos y sabemos de él sólo por televisión; un país asiático que continúa con el mismo problema desde la ocupación de las tropas de los Estados Unidos, en palabras de Vargas Llosa: “…es el país más libre del mundo, pero como la libertad sin orden y sin ley es caos, es también el más peligroso”.
Diario de Irak
Mario Vargas Llosa
Editorial Aguilar
2003, 171 pp.
Por David A. Figueroa Hernández
Periódico Noticias Hoy Novedades
Alfonso Reyes: caballero de la voz errante. Al hacer mención de la literatura mexicana contemporánea, sin duda podemos traer a colación escritores representativos como Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Carlos Pellicer o Carlos Fuentes, sin embargo, existe uno que merece atención especial, nos referimos al maestro Alfonso Reyes.
Alfonso Reyes, hijo del destacado General Bernardo Reyes, ha sido un estandarte de la literatura mexicana e hispanoamericana; a lo largo de su vida encontramos diversos trabajos literarios, periodísticos, poesía, traducciones, correspondencia personal y diplomática. Sin duda, una vida dedicada a las letras y a la literatura que consagró a Alfonso Reyes para ser considerado el más grande literato mexicano. Tal vez lo único que le faltó ganar fue el premio Nobel.
Ciudadano del mundo, Reyes comenzó a una edad temprana con una educación cuidada por su culto padre, en el que las enseñanzas en las artes, la esgrima y las lecturas como Cervantes, Goethe y los clásicos griegos, harían de él un joven que encontraría en el servicio diplomático el camino de su larga vocación gubernamental y, en la literatura, su forma de vida cotidiana.
Designado como secretario segundo en el servicio diplomático enviado a España por el gobierno del General Victoriano Huerta, Alfonso Reyes, aprovecharía esta circunstancia para realizar amistades que lo acompañarán a lo largo de su estadía posterior a la caída del dictador mexicano y tras la cual, él permanecería en la madre Patria durante varios años hasta ser designado como diplomático –nuevamente- durante el gobierno del General Álvaro Obregón.
Así, Reyes visitaría España, Francia, Argentina, Brasil y, por supuesto, de regreso a México (donde se él mencionaba ser “exiliado en su propio país”), sin embargo, sus relaciones personales y oficiales, lo llevarían a mantener amistad con personajes destacados de la literatura hispanoamericana como José Augusto Trinidad Martínez Ruiz “Azorín”, Eugenio D’Ors Rovira, Miguel de Unamuno, Gabriela Mistral, Jorge Luis Borges, María Zambrano, Luis Cernuda, Jesús Silva Herzog y Octavio Paz, así como figuras incólumes como Alfonso Caso, Jaime Torres Bodet, Pedro Henríquez Ureña, Enrique González Martínez, Carlos Pellicer y Daniel Cosío Villegas, entre otros. En algún momento, todos y cada uno de ellos definieron la vida de este gran intelectual mexicano autor de obras de gran representatividad como Visión de Anáhuac, Ifigenia cruel y Cuestiones estéticas y que el Fondo de Cultura Económica reuniera en 26 tomos de Obras Completas todos sus escritos (sin tomar en cuenta la mayoría de la correspondencia personal y dos tomos más de correspondencia diplomática que editaría la Secretaría de Relaciones Exteriores).
Promotor de nuevos talentos, el gran admirador de Mallarmé y Goethe, Alfonso Reyes siempre mostró un dedicado trabajo para apoyar a las jóvenes promesas nacionales y extranjeras, tal como los escritores españoles que, exiliados de su país, buscaron refugio en México. Reyes también apoyó decididamente la Casa de España en México que a la postre se transformaría en El Colegio de México y la creación de una editorial vanguardista como lo ha sido el Fondo de Cultura Económica. En ambas, su participación fue fundamental para edificar dos enormes portentos de la cultura nacional.
Finalmente, su trabajo diplomático también estuvo asociado a un cariño especial por México, cuando el servicio exterior representaba más que una carta político-burocrática, una labor cultural y hasta turística de un país creador de grandes colosos de la literatura nacional.
Alfonso Reyes: caballero de la voz errante
Adolfo Castañón
Academia Mexicana de la Lengua/Juan Pablos Editor/UANL
2012, 580 pp.
Periódico Noticias Hoy Novedades
Alfonso Reyes: caballero de la voz errante. Al hacer mención de la literatura mexicana contemporánea, sin duda podemos traer a colación escritores representativos como Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Carlos Pellicer o Carlos Fuentes, sin embargo, existe uno que merece atención especial, nos referimos al maestro Alfonso Reyes.
Alfonso Reyes, hijo del destacado General Bernardo Reyes, ha sido un estandarte de la literatura mexicana e hispanoamericana; a lo largo de su vida encontramos diversos trabajos literarios, periodísticos, poesía, traducciones, correspondencia personal y diplomática. Sin duda, una vida dedicada a las letras y a la literatura que consagró a Alfonso Reyes para ser considerado el más grande literato mexicano. Tal vez lo único que le faltó ganar fue el premio Nobel.
Ciudadano del mundo, Reyes comenzó a una edad temprana con una educación cuidada por su culto padre, en el que las enseñanzas en las artes, la esgrima y las lecturas como Cervantes, Goethe y los clásicos griegos, harían de él un joven que encontraría en el servicio diplomático el camino de su larga vocación gubernamental y, en la literatura, su forma de vida cotidiana.
Designado como secretario segundo en el servicio diplomático enviado a España por el gobierno del General Victoriano Huerta, Alfonso Reyes, aprovecharía esta circunstancia para realizar amistades que lo acompañarán a lo largo de su estadía posterior a la caída del dictador mexicano y tras la cual, él permanecería en la madre Patria durante varios años hasta ser designado como diplomático –nuevamente- durante el gobierno del General Álvaro Obregón.
Así, Reyes visitaría España, Francia, Argentina, Brasil y, por supuesto, de regreso a México (donde se él mencionaba ser “exiliado en su propio país”), sin embargo, sus relaciones personales y oficiales, lo llevarían a mantener amistad con personajes destacados de la literatura hispanoamericana como José Augusto Trinidad Martínez Ruiz “Azorín”, Eugenio D’Ors Rovira, Miguel de Unamuno, Gabriela Mistral, Jorge Luis Borges, María Zambrano, Luis Cernuda, Jesús Silva Herzog y Octavio Paz, así como figuras incólumes como Alfonso Caso, Jaime Torres Bodet, Pedro Henríquez Ureña, Enrique González Martínez, Carlos Pellicer y Daniel Cosío Villegas, entre otros. En algún momento, todos y cada uno de ellos definieron la vida de este gran intelectual mexicano autor de obras de gran representatividad como Visión de Anáhuac, Ifigenia cruel y Cuestiones estéticas y que el Fondo de Cultura Económica reuniera en 26 tomos de Obras Completas todos sus escritos (sin tomar en cuenta la mayoría de la correspondencia personal y dos tomos más de correspondencia diplomática que editaría la Secretaría de Relaciones Exteriores).
Promotor de nuevos talentos, el gran admirador de Mallarmé y Goethe, Alfonso Reyes siempre mostró un dedicado trabajo para apoyar a las jóvenes promesas nacionales y extranjeras, tal como los escritores españoles que, exiliados de su país, buscaron refugio en México. Reyes también apoyó decididamente la Casa de España en México que a la postre se transformaría en El Colegio de México y la creación de una editorial vanguardista como lo ha sido el Fondo de Cultura Económica. En ambas, su participación fue fundamental para edificar dos enormes portentos de la cultura nacional.
Finalmente, su trabajo diplomático también estuvo asociado a un cariño especial por México, cuando el servicio exterior representaba más que una carta político-burocrática, una labor cultural y hasta turística de un país creador de grandes colosos de la literatura nacional.
Alfonso Reyes: caballero de la voz errante
Adolfo Castañón
Academia Mexicana de la Lengua/Juan Pablos Editor/UANL
2012, 580 pp.