RETRATOS HISTÓRICOS
Por David A. Figueroa Hernández
Yo, Victoriano Huerta
Memorias
Editorial Contenido
1975, 206 pp.
Yo, Victoriano Huerta. Esta lectura es uno de esos descubrimientos en los que, en viejos anaqueles, se encuentran como rumores de su propia existencia, sin embargo y gracias a las bibliotecas personales de antaño, llega a nosotros este gran tesoro que corresponde a una etapa oscura de la historia de México: el gobierno de Victoriano Huerta.
Para muchos mexicanos el simple nombre de Huerta evoca traición, mentira y hasta uno de los peores gobiernos que nuestro país ha tenido en la historia del último siglo, no obstante, también resulta en una de las etapas menos estudiadas derivado del repudio a quien es considerado uno de los grandes asesinos que ha gobernado nuestro México.
Sin embargo, el entramado histórico de este libro refiere varios momentos importantes en los cuales participa el General Victoriano Huerta: Porfiriato, maderismo y movimiento revolucionario. Las presentes memorias (con anotaciones), resultan una inexplicable contradicción ya que, se sabe por muchos historiadores, el propio Huerta odiaba escribir y firmar documentos ya que lo consideraba propio de los caballeros dedicados a la historia en tanto que personajes como él, estaban hechos para conducir los destinos del país y no andarse preocupando por la hechura de la historia. En este sentido, se cree que a través de un periodista cercano llamado Joaquín Piña, fue que se esgrimieron las líneas del libro que se asentaría como las memorias de Victoriano Huerta y de la que deriva esta interesante lectura siempre narrada en primera persona. Sea una cosa o al otra, lo importante es que el texto es muy valioso por lo que aquí aparece.
Por un lado, se menciona el origen y la inclusión de Huerta en el ejército, en el que a temprana edad logra destacar debido a su preparación básica (leer y escribir), lo que le permite ascender jerárquicamente. Una vez llegado el largo periodo de Porfirio Díaz a la presidencia, destaca por sus acciones militares y sus bajos escrúpulos para asesinar personas al imponer una disciplina férrea (aún mayor que la de Díaz) principalmente en el norte del País.
Huerta, fiel heredero de un contingente importante y reconocido en toda América como la División del Norte, de la que toma las riendas tras la muerte del General González Salas (quien se suicidaría tras la derrota ante Pascual Orozco); la historia sólo recordara a dicha División con su símil creada por Francisco Villa.
Una vez exiliado el General Díaz, Huerta se logra hacer de la confianza de Francisco I. Madero al cual traiciona y asesina en la llamada Decena Trágica en febrero de 2013. Con ello, y con una elocuente narrativa de los hechos, Huerta se hace del poder político y militar para traicionar a todos sus allegados y ascender a la Presidencia de la República. Asimismo, el fuerte temor por parte de los Estados Unidos ante la militarización de los habitantes del país, logran amenazar al gobierno huertista y de forma indirecta (junto con la presión de los Constitucionalistas encabezados por Carranza y Obregón) lograr que salga del país no sin antes dejar una estela de muerte, intrigas, asesinatos, mentiras y corrupción como pocas veces se ha visto.
Hombre indolente y terco, Huerta nos comenta –en voz de su escribano- los fuertes odios que recrea y sus motivos, respetables pero incongruentes; sus decisiones, siempre pensadas en sacar beneficio e interés, resultan la columna vertebral de su actuar como militar y como político.
Finalmente, el lector podrá entender las palabras impresas en la portada del libro: “Mis ojos no están hechos para llorar…Mi corazón está lleno de odio”. Sin duda alguna, un periodo de la historia de México y un personaje que merecen un mayor estudio analítico.
Comentarios: dfigueroah@yahoo.com.mx
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