Por: Lic. David Alonso Figueroa Hernández
Oaxaca, Oaxaca, 16 al 18 de Octubre 2008
A René Avilés Fabila,
al compañero de lucha informativa,
al periodista, al escritor,
al amigo sincero.
“En la guerra no existe la victoria,
sino distintos grados de derrotas”.
Joseph Goebbels
Sobre la Idea de la Guerra
Desde la aparición del hombre sobre la tierra, éste ha sometido a la naturaleza y a su propio entorno. También, lo ha hecho con su prójimo, con su otredad al ejercer su superioridad en tanto individuo, familia, tribu o pueblo, nación y Estado.
Norberto Bobbio clasifica las fases históricas de la guerra en cuatro grandes grupos:
1. Guerra Animal (en sentido psicológico);
2. Guerra Primitiva (en sentido sociológico);
3. Guerra Histórica entre Grupos Civilizados (sentido jurídico) y;
4. Guerra Actual (en sentido tecnológico).[1]
Poco a poco la idea de la guerra fue permeando en su devenir; la imposición de ideologías, religiones y conocimientos, en algunos ha hecho que ciertas civilizaciones se enriquezcan, sin embargo, otras, se han extinto a lo largo de la historia.
En este sentido, la explicación sobre los conflictos bélicos en las sociedades, son tan diversas que su origen deriva de acuerdo a sus causas como pueden ser:
1] Fuerzas materiales (los científicos hablan de balance of power, los historiadores de factores políticos, los publicistas de necesidades); 2] influencias racionales (derecho internacional, interés nacional, razón); 3] instituciones sociales (organización internacional, ideología, cultura o costumbre); 4] reacciones de la personalidad (opinión pública, factores psicológicos y económicos, capricho o emoción).[2]
Muchas guerras han sido producto de la avaricia y la ambición. Desde los tiempos antiguos, civilizaciones como la egipcia, la mesopotámica, la china, la romana, pasando por los tiempos de la denominada Edad Media hasta nuestra historia contemporánea como fueron las Guerras Mundiales.
No obstante, es aquí, en esta época moderna, en la que el papel del hombre en la guerra se ha visto modificado por las nuevas tecnologías y en concreto por el rol que en ocasiones pueden jugar los medios de comunicación.
Ahora, la tecnología interrumpe el proceso entre la idea de la guerra y el hombre mismo. Se han modificado las reglas. Se mata y se decide acabar con el otro más rápido y más contundente con una imagen, con un discurso, con una noticia.
La idea de cómo hacer la guerra ha mutado, se ha perfeccionado, se ha globalizado.
El Objetivo real de los Medios de Comunicación
Los medios de comunicación se han desarrollado al grado de que una noticia en cualquier parte del mundo puede llegar al otro extremo del planeta en cuestión de segundos; ya nadie está exento de la tecnología, tampoco de su repercusión. Hoy día podemos optar por ver un choque de autobús en la esquina de nuestra casa o ver una explosión que devasta un edificio en Osetia del Sur.
El papel de los medios en la vida del hombre es diversa al cumplir con sus objetivos: informar, entretener y, en ocasiones muy escasas, educar y fomentar valores.
Hablemos en concreto sobre el primero de ellos: informar. La noticia es el producto inicial y último de un medio de comunicación que difunde información. Los noticiarios han pasado de ser un pliego de notas con relevancia regional a una posición (en ocasiones, política) con trascendencia mundial.
No debemos olvidar que la noticia es: “la difusión pública de un acontecimiento de interés social; es la propalación de un hecho hasta antes desconocido. La noticia es la materia prima del periodismo; es un escrito veraz, oportuno, objetivo”.3
En esta tónica, y comprendiendo el interés periodístico que prevalece en estas empresas, ahora es casi imposible entender una acción que no corresponda a un interés de quienes cobijan y guían a estas empresas; porque hay que tomarlo en cuenta: el genuino interés por informar ha quedado de lado ante otro tipo de intereses, y más, si esos intereses tienen que ver con el poder político.
Los grandes consorcios o monopolios de la información como pueden ser CNN, CBS, Washington Post, Reuters, Associated Press, y en México Televisa y recientemente, TV Azteca, no sólo colocan al aire la postura de la empresa sino que en ocasiones, la agenda nacional. Hoy día en muchos países incluido México, los medios de comunicación han pasado de ser el cuarto poder, al primero; ellos definen los grandes debates nacionales y pueden hacer de una persona un héroe nacional o un traidor o condenado por la sociedad.
Pero esto sólo es el comienzo, ahora, los medios de comunicación invaden otro tipo de esferas: las guerras e incursiones en aras de la libertad información y de la libertad que el auditorio tiene de saber lo que sucede respecto a un problema internacional.
El papel de los Medios en las Guerras Contemporáneas
Cuando hablamos de medios de comunicación, hablamos del papel que han jugado en el devenir del hombre contemporáneo. Han puesto al día al hombre en la receptividad de la información, del acceso de datos públicos y privados, pero sobre todo, han sido garantes, testigos y en ocasiones, verdugos del asesinato, de la venganza y de la competitividad militar mundial.
Es aquí, en donde reside el motivo de la presente conferencia: los medios de comunicación se excusan en mantener a la sociedad debidamente informada cuando la realidad demuestra que, sirven a los intereses en turno, participan en guerras y golpes de Estado, y muestran poco o nulo respeto por los derechos humanos y por la profesión que los abriga. La información es poder.
La forma más antigua de hacer propaganda con miras a una guerra fue sin duda el acrecentar el miedo de la sociedad ante una invasión. En la antigüedad, muchos han sido los ejemplos. Recordemos que Roma utilizó los comentarios de las aldeas conquistadas para acrecentar el miedo entre los helvéticos, ingleses, germanos e incluso, celtas.
Con el tiempo, la denominada Edad Media fue una eterna conquista entre pueblos que se disputaban en nombre de Dios los terrenos más vastos sobre la entonces faz de la tierra. Las Cruzadas fueron una demostración de lo egoísta que puede llegar a ser una civilización para imponer su pensamiento, su ideología y su forma de vida.
Durante la Segunda Guerra Mundial, tuvimos que Adolfo Hitler utilizó –a través de su ministro de propaganda, Joseph Goebbels- los dichos de Michel de Nostradamus para poder conquistar Francia. Al ver que no podían incursionar en las filas del enemigo, decidieron esparcir por los aires de Francia la propaganda en la que las palabras del vidente aseguraban la victoria de la raza aria. Sin duda alguna un ejemplo claro de lo que podía hacer una de las técnicas de la comunicación en una guerra.
En décadas posteriores, muchos casos vimos de países que se condenaron o que se convirtieron en libertadores con el simple hecho del famoso tratamiento de la información por parte de los medios de comunicación.
Quien podría olvidar la famosa guerra de Vietnam en la que primero se apoyó -informativamente hablando- y luego, se condenó en forma total, las acciones tomadas por parte de los Estados Unidos de manera unánime en la mayoría de los medios de comunicación.
En la década de los setenta, tampoco podemos olvidar la dictadura de Anastasio ‘Tacho’ Somoza, que costó la vida de miles de nicaragüenses y que sólo la fotografía del asesinato de un periodista norteamericano, terminó con las falsas declaraciones sobre el respeto a los derechos humanos que proclamaba el presidente centroamericano. Entonces el mundo volteó los ojos a ese lugar del mundo.
Como olvidar la difícil época de la ‘Guerra Fría’ en la que los reporteros y periodistas eran simples marionetas que, disfrazados de individuos con un medio de comunicación que los respaldaba, hacían labores de espionaje, incursiones o hasta probables asesinatos por las noches, mientras en el día, el acceso a la información de primera fuente era su ‘forma de vivir’. Todavía hay quien piensa: ¡qué grandes periodistas!, cómo llegaron allá si nadie más ha podido llegar…muy fácil, dime cuál es tu postura oficial (como medio de comunicación) y te diré para quien trabajas y cómo haces tu trabajo.
Ruanda, Kosovo, Timor Oriental, y más recientemente, Afganistán, Irak y Georgia, son otro grupo de países que por su lejanía, sólo sabemos de ellos por la información que nos llega al televisor o de quienes escriben algo en los periódicos. Eso no significa que los propios medios de comunicación (por lo menos los más poderosos) tengan intereses creados en línea informativa.
Hace un par de meses vivimos una incursión militar en la región de Osetia, Georgia, por parte de Rusia. El Kremlin no bajó sus posiciones pese a las constantes declaraciones de países europeos y de los propios Estados Unidos; en tanto, el presidente georgiano ha acusado de grandes masacres e incursiones deliberadas al gobierno ruso.
En este tenor, algunos de los diarios europeos apoyan una postura occidentalizada, de autonomía de la región de Osetia en Georgia; otros, apoyan las acciones de la República Rusa. Cada uno posee un interés intrínseco en las acciones políticas y militares tomadas día con día.
En el caso humilde de México, las transmisiones realizadas durante la incursión de los Estados Unidos a Irak, en la que un valiente Eduardo Salazar nos narró su desesperación y poner en vilo su propia vida por el sólo hecho de ser copartícipe de lo que denominamos, la ‘nota’. No discutimos aquí el valor y arrojo que tanto él y su camarógrafo tuvieron (aunque muchos hubiésemos querido estar ahí), sí valdría la pena preguntarnos ¿cómo llegaron allí y cómo subsistieron?
En su libro -a propósito, comercializado por Televisa-, el periodista narra cómo llegaron y se desplazaban; cuáles eran sus contactos y cómo sufrían a diario los embates de una guerra. Sin embargo, no hubieran podido llegar al núcleo del conflicto sino hubieran esclarecido su postura como periodistas (México, por historia, ha sido un país neutral en este tipo de conflictos4).
De hecho, se narra, cómo eran escoltados por los tanques estadounidenses y por los batallones de soldados americanos. Repito, no demerito el hecho, la realidad que esas dos personas vivieron pero también hay que reconocer que los medios de comunicación en este tipo de conflictos se han vuelto cotidianos.
El poder no necesariamente está en las esferas políticas, también se encuentra en los medios de comunicación; ellos pueden crear, deformar o terminar una guerra con una simple declaración infundada o apoyada en una ‘recomendación militar’ que un país les pueda hacer.
Todo ello con el simple afán de informar verazmente.
El devenir informativo
A nivel internacional nuestro país no posee –seamos sinceros- un medio de comunicación a la altura de estos monstruos de la información. El caso de Televisa es especial ya que si bien posee un poder formidable al interior de México, Centroamérica y algunas parte de Europa, aun no tiene el poder suficiente para cambiar el rumbo de una situación política internacional en las áreas mencionadas. Al interior, es muy diferente, basta recordar la autoridad que poseía un Jacobo Zabludovsky o un Raúl Velasco en la política interna e informativa de este país hace no más de 20 años.
Sin embargo, cuando hablamos de monstruos informativos hablamos de aquellos que con una decisión al interior de sus respectivas Juntas de Gobierno, Presidencias o similares, pueden cambiar el rumbo de guerras enteras y servir de espejo para que las acciones de espionaje de las potencias, de terrorismo disfrazado e incluso de incursiones territoriales de ciertos países puedan ser una realidad a cambio claro, de una primicia informativa o una cobertura en donde otros medios no pueden entrar.
La relación entre medios de comunicación y gobierno, principalmente en los Estados Unidos de América, son muy comunes. Existen los medios de información que simpatizan con el bando Republicano y existen otros que lo hacen con el Demócrata. En Europa sucede algo similar.
Las incursiones militares siempre están precedidas por información ‘tendenciosa’ por parte de televisoras y medios impresos, quienes, en ocasiones, conspiran bajo el argumento de la libertad informativa y preparan noticiosamente a la sociedad a la que se dirigen.
¿A dónde va el periodismo y la comunicación en esta nueva era? Sin duda alguna estos grandes centros de poder seguirán infiltrándose en las guerras con determinada bandera política y con sus respectivos intereses creados y fundados aunque como empresas, hasta cierto grado, válidos. Para quienes apoyen, habrá ‘nota’; para quienes se abstengan o no apoyen la incursión de los poderosos, se les dejará al margen y, por tanto, tendrán que buscar sus propios medios para llegar al conflicto.
La realidad es cruel pero real. Una relación que ya empezado el Siglo XXI, no ha marcado su línea fronteriza y no lo hará pero debe permitir al nuevo periodismo, una nueva faceta. Este nuevo periodismo en el que la ‘empresa privada’ sea una y el ejercicio periodístico, otra. Muy difícil este reto será; por lo pronto, hoy no es posible.
El periodismo contemporáneo debe tener un legítimo objetivo, una búsqueda constante de la nota informativa, del hecho, del acontecimiento histórico en el que, como decía Arturo Pérez-Reverte, logremos estar ahí, en el “Territorio Comanche”, en el que muchos colegas quisieran y no pueden estar o de aquéllos que están ahí pero que ya es demasiado tarde para regresar.
Muchas Gracias
Bibliografía:
Autores Varios. Noticieros Televisa. La Nueva Guerra. Objetivo Saddam. México, Grijalbo, 2003.
Bobbio, Norberto. Diccionario de Política. Tomo I, México, Siglo XXI, 1983.
Marín, Carlos. Manual de Periodismo. México, Grijalbo, 2005.
Salazar, Eduardo. Todo por la Vida. México , Editorial Aguilar, 2003.
[1]Bobbio, Norberto. Diccionario de Política. Tomo I, México, Siglo XXI, 1983. p. 738.
[2] Íbidem, p. 740.
3 Marín, Carlos. Manual de Periodismo. México, Grijalbo, 2005. p- 73.
4 Aunque importante es señalar que nuestro país NO apoyó la incursión a Irak; tal vez, a juicio personal, de las escasas ocasiones en las que el ex Presidente Vicente Fox, se mostró como un auténtico hombre de Estado al no apoyar a los Estados Unidos en esta cruzada antiterrorismo a nivel mundial.
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