sábado, 5 de noviembre de 2016
LA REALIDAD DE LA EDUCACIÓN EN MÉXICO
Suplemento Regreso a Clases. OEM. Julio 2016
David A. Figueroa Hernández
Académico
La enseñanza en cualquier dimensión y lugar del mundo resulta una labor de vida, una enseñanza constante que se edifica a través de la educación y la instrucción; en este universo, padres de familia, docentes y gobierno, plasman lo importante que debe ser la formación de ciudadanos libres, pensantes y de bien tanto en lo individual como en lo colectivo.
Al hacer referencia de esta formación, hablamos sin duda alguna de corresponsabilidad entre las partes integrantes que buscan el desarrollo pleno de los individuos. Por un lado, los padres de familia se convierten en vigilantes sobre lo que aprenden sus hijos; los docentes en guías que muestran los diversos caminos para triunfar profesionalmente; el Estado en garante de una educación de calidad y con esquemas novedosos en los mecanismos de enseñanza-aprendizaje.
En este sentido, existen dos realidades en nuestro país respecto a la educación. Por un lado, durante los últimos años, hemos sido testigos de casos extraordinarios de niños mexicanos que ganan concursos internacionales ya sea en física, matemáticas o geografía y que demuestran que el poderío nacional en términos de conocimientos es extraordinario; a la altura de los países más desarrollados. Por otro lado, contamos con una realidad nacional compleja, con problemas específicos en cada uno de los garantes de la educación nacional. Lo anterior deriva en un éxito individual pero también refleja un hecho social.
En este panorama educativo, la inclusión de México como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lo obliga a estandarizar de forma inequitativa y deficiente sus competencias educativas; el año pasado la OCDE mencionó en su informe titulado Panorama de la Educación 2015 lo siguiente: “De 2005 a 2012 la población de 25 a 34 años en México que habían alcanzado la educación media superior aumentó en 8 puntos porcentuales, de 38% a 46%. No obstante, este porcentaje es mucho menor que el promedio de la OCDE de 83%. Sólo uno de tres adultos de 25 a 64 años de edad terminó ese nivel de educación. México está aumentando el nivel de adolescentes de 15 a 19 años que están en educación: del 48% al 54% entre 2005 y 2013. A pesar de este aumento, en 2013 México fue uno de sólo dos países de la OCDE y asociados (el segundo fue Colombia) donde menos de 60% de los jóvenes de 15 a 19 años estaban inscritos en el sistema educativo”. Esta es parte de la realidad nacional.
Veamos otro rubro de acuerdo con el mismo estudio. La OCDE menciona que “México destina un mayor porcentaje de su gasto actual en educación a la remuneración de los docentes que ningún otro país de la OCDE. En 2012, casi 81% del gasto actual en los niveles de primaria y secundaria se usó para remuneración de los docentes (el promedio de la OCDE, que incluye al nivel postsecundario no terciario, fue de 62%). Cerca de 62% del gasto actual en el nivel terciario se dedica a remunerar a los profesores (el promedio de la OCDE es 40%)”.
En este sentido, es de todos sabido que el problema se traduce en planes de estudio y programas que cambian constantemente, sin una medición correcta y que permita echar raíces (hemos tenido la prueba PISA y Enlace, sólo por citar ejemplos) más allá de una visión sexenal. Hay que recordar que América Latina es un continente en el que el problema principal no es la pobreza (que existe, es real y cada vez aumenta más) sino la desigualdad. En esta región, se vuelve cada vez más difícil estudiar y darle seguimiento a un niño que ingresa a la primaria y que termine satisfactoriamente su educación universitaria. En México, los enemigos del estudiante resultan en: falta de recursos económicos en casa (motivo que los orilla a abandonar para coadyuvar en el gasto familiar), pocas oportunidades laborales y mercados competitivos, contados espacios en reducidas universidades públicas así como una visión gubernamental centrada en el docente y no en el alumno.
Ante estos hechos que son una realidad nacional, la presente administración encabezada por el Presidente de la República, ha propuesto una Reforma Educativa con algunos puntos a destacar y que han sido objeto de polémica. Entre las acciones positivas de la Reforma –desde un punto de vista personal- están: La evaluación obligatoria y periódica para los maestros de todo el país; el Servicio Profesional Docente que permitirá que el acceso al sistema público, los ascensos y que la permanencia de los maestros esté vinculada a procedimientos; dotar de autonomía al Instituto al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE); así como la creación de un Sistema de Operación y Gestión Educativa que permita levantar un censo respecto al número de escuelas, docentes y alumnos (increíble que en la actualidad no se cuente con uno razonablemente confiable).
Existen algunos otros temas que no han sido bien recibidos (por los analistas y especialistas) o que dejan dudas al respecto: la inclusión de los padres de familia en el mejoramiento de los planes y programas; la discrecionalidad de los recursos para las 40 mil escuelas de tiempo completo (no se especifica cuánto dinero se destinará a ello ni cuánto más se les pagará a los docentes); en la autonomía del INEE, sabemos que pueden existir favoritismos políticos para nombrar a su personal; dotar de autonomía a las escuelas (contrataciones y despidos de los docentes) que implica necesariamente la inclusión del sindicato de maestros (lo cual no se menciona); el prohibir la comida chatarra es un buen punto mediático, no obstante, hay que tomar en cuenta que los hábitos alimenticios se desarrollan en casa y no en las escuelas (se debe contemplar que las empresas buscarán a toda costa vender y sus productos).
En lo administrativo esto resulta complejo. Nuestra realidad actual lo es más ante presiones de la Coordinadora Nacional del Sindicato de la Educación (CNTE), ante oídos sordos del gobierno y ante una sociedad cada vez más encarcelada entre uno y otro sector. Lo que sí es un hecho es que le educación nacional en la actualidad dista mucho de lo que es necesario para el país: gozar de una educación de calidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario