domingo, 13 de diciembre de 2015

MESA REDONDA.
DIONICIO MORALES 50 AÑOS DE ESCRITOR


México, D.F., a 09 de Diciembre de 2015



Hace varios años tuve la fortuna, porque así lo dispuso el destino, de conocer al escritor René Avilés Fabila y nunca me hubiese imaginado que de esa fructífera amistad renacerían otras más, entre ellas, las que hoy están reunidas en este recinto. De esas amistades, sin duda la de Dionicio cultivó hondas raíces y se convirtió en una constante vuelta a los escritos de mi juventud y que hoy ya no practico por decencia e incultura estética: la poesía.

Hoy estamos reunidos para continuar festejando tus 50 años como escritor y poeta Dionicio, ¡enhorabuena! porque son contados los escritores que en este país lo han logrado y más aún, perdurado en la mente de la sociedad. Nuestro país requiere urgentemente una reestructuración cultural que rinda homenaje a personalidades destacadas y por ello felicito al gobierno del estado de Tabasco así como a su representación en el Distrito Federal, por no dejar pasar tan solemne acontecimiento.

Justo es mencionar que del sur y sureste del país han emanado grandes plumas, la que hoy nos invita a celebrar, la oriunda de Cunduacán, Tabasco, es única. Tu pluma Dionicio, evoca un edén literario y poético.

Sabemos bien de tus trabajos como periodista cultural, como crítico y ensayista pero se te reconoce creo yo, más como un poeta fructífero y consolidado no solo por los libros que has publicado sino por la trayectoria en la que figuras de la talla de Héctor García, Carlos Pellicer, Sebastián, Alí Chumacero, Abigael Bohórquez, Carmen Alardín, entre muchos más, has logrado plasmar de manera brillante; esto se logra no sólo cuando lees a los autores sino cuando convives de cerca con ellos para presentar a la sociedad quiénes son (o eran) y cómo mantener viva su obra.

¿Por qué es importante la obra poética así como la trayectoria de Dionicio Morales?

La respuesta es dual pero también enriquecedora: porque evoca no sólo una visión de la otredad y del mundo con la estética apropiada del poeta eterno, sino porque su voz en sí misma es encanto, es un viaje a través de sus ojos para conocer los elementos que conforman la vida cotidiana.

Asimismo, la evocación de las charlas con grandes maestros de la literatura mexicana como los maestros Rubén Bonifaz Nuño, Carlos Montemayor, Carlos Pellicer, Efraín Huerta, José Agustín, Ignacio Trejo, René Avilés Fabila (y la lista continúa…) hacen que cada línea y cada pensamiento nunca perezcan. Dionicio Morales, resulta un poeta con toque místico; de esos que están en peligro de extinción en nuestro país y en la era moderna.

Es aquí donde hemos confluido gratamente. Con él, he tenido la fortuna de intercambiar puntos de vista –dentro de mi incultura literaria- sobre algunos textos y autores tanto clásicos como contemporáneos, siempre departiendo en algunos lugares típicos para nuestros encuentros en el barrio de Coyoacán.

En alguna ocasión, una charla abordó un tema peculiar para nuestro homenajeado: la poesía. Resulta que como docente, un servidor ha tenido la preocupación de siempre impulsar el gusto por la poesía y las lecturas, por supuesto de brillantes escritores. Así, en una ocasión alusiva en la que Dionicio se presentaba en la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería, una alumna mía expresaría en voz alta y categórica: ¿Poesía para qué? Situación que en el momento, eclipsó mi pensamiento; después del evento y charlando con Dionicio al calor de un buen Juan Daniel (nombre vulgar con el que conoce a un Mr. anglosajón nombrado Jack Daniel’s) externaba un peculiar comentario: “Es una pena que cada vez la tecnología y los tiempos modernos nos alejen tanto de una educación integral, humanística en la que se conserve no solo el gusto por la lectura sino la permanencia, al menos, de la poesía, para algunos ‘cursi’ y para los menos, algo necesario en un mundo cada vez más insensible.”.

Cómo resulta necesaria la poesía en estos tiempos de constante beligerancia y encono mundial…también por ello, se te agradecen tus líricas querido ‘Poeta del Edén’.

Dionicio, tu poesía sigue vigente y más viva que nunca. Para quienes escribimos con premura -porque siempre los diarios y revistas nos encapsulan con los cierres de la edición-, y para quienes lo hacen por esencia, por natura propia, tu obra resulta un tesoro incalculable y un mar de cantos en la oscuridad. A través de una pluma exquisita ya sea para contar historias como es Retrato a lápiz. Obra escogida, o simplemente para comunicar lo hermoso que resulta el mundo a través de una serie de palabras finas y estéticamente escritas como lo es tu forma de hacer poesía. Tú, mi querido Dionicio, creo que cuando bebé, pareciera que primero descubriste tu talento lírico mucho antes de caminar, tenías prisa por darnos a conocer un mundo diferente al que estamos acostumbrados. ¿Y sabes algo? ¡Lo lograste! Nos gusta leerte y estar hoy aquí reunidos para conmemorar contigo este momento especial dedicado a un mexicano especial.

Para un servidor, resultan importantes los momentos de charla cuando cuidadosamente hablas de tus viajes con amigos cercanos como René Avilés o cuando viajabas por descubrir tu lugar en el mundo como fueron tus viajes a Europa o Corea; insisto, eso sin duda amerita comenzar a escribir esas Memorias de las que tanto te he hablado y que sé mucho disfrutaremos tus lectores.

Dos obras de Dionicio me parecen imprescindibles y sobre las que deseo extraer de la biblioteca colectiva: Retrato a lápiz. Obra escogida y Martha Chapa el nuevo paraíso.

Del primer texto, Retrato a lápiz, Obra escogida rescato cómo la poesía se convierte en un estilo de vida, o en su defecto, cómo se transforma en la divinidad de una mujer y, finalmente, cómo intercalas a las experiencias con los amigos y maestros -todos ellos cercanos con las artes-, con lo sublime, con la forma de vida de quienes hacen arte y poesía, novela e historia.

Desnudas las charlas y admiración hacia Rubén Bonifaz Nuño y Carlos Montemayor; complicadas y excéntricas personalidades de estos poetas-escritores, que más allá de sus apasionantes lecturas, demuestran una sensibilización que solo la poesía permite resaltar.

Las partes alusivas a tu entrañable maestro, Carlos Pellicer, así como a Efraín Huerta, José Luis Cuevas y Sergio Magaña, están plagadas de pequeños detalles que han significado valiosas aportaciones en tu sentir, en esa visión del poeta tabasqueño para el mundo; en tanto, la mezcla de corrientes, viajes, personas y hasta seres a los que sería difícil pensar en sentido poético, no sólo relucen y centellean sino que se vuelven verdaderos hitos a través de tu pluma y de tus palabras. Ejemplo de ello, el poema que ahora reproduzco titulado El Caracol, sí, ese noble ser que muchos repudian y otros inconscientemente ignoran:


Caracol

¿Quién eres caracol? / ¿Qué eres? / ¿Un signo de
interrogación? / ¿Por qué espiral desciende/la estrella
que baña tu corazón? / ¿Por qué llevas tu casa con
resignación? ¿No pesa? / ¿O acaso es la cruz con que
Dios/te sembró en la tierra,/en el agua? ¿Bajo qué
equilibrio sigiloso/te apacientas en la tierra? / ¿Qué
arrecifes de luz/mojan tu arboladura bajo el mar? /
Caracol, ¿es cierto que eres más lento que nadie? /
¿Verdad que más vale/llegar tarde que a tiempo? / ¿Es
Verdad que te remontas al sol/como una luciérnaga
ciega? / ¿Quiénes te han visto/abrir y cerrar tu cuerpo/
ruborosamente/cuando tu concha se retira? / ¿Cuántas
espirales en la luz/te dieron vida? / ¿Qué radares
mágicos/maduran el silencio/con que te arrastras?/
¿Eres sobreviviente de Las Cruzadas? / ¡Oh!, gasterópodo
gris,/ ¿qué oleaje tumultuoso/girando sobre sí mismo/
endurece tu concha? / ¿Eres platillo de dioses? / ¿Es
cierto que en el otoño/cuando la luz del cielo se
retira/clausuras tu puerta y el mundo se detiene? /
¿Verdad que en abril/despiertas de tu sueño invernal/
con una nueva luz/cuajada de relámpagos? / ¿No te cansas
de copular en primavera? / ¿Qué viejas canteras o
bosques entreabiertos –centinelas del cielo- /gozan
con albergar tu cuerpo? / ¿Por qué Rembrandt/seducido
de tu belleza marmórea/te pintó al aguafuerte? / ¿Qué
flor de agua/te alimenta en las sonoras profundidades
del mar? / ¿Será verdad que eres hermafrodita? / ¿Qué
al mismo tiempo/tu corazón y el del otro/se detienen? /
¿Que uno y otro cuerpo/son un perfecto espejo
reproduciendo imágenes? / ¿Sabes que nuestros
antepasados/te esculpieron en piedra/por los siglos/
de los siglos? / ¿Quién eres, caracol? / ¿Qué eres? /
¿Un signo de interrogación?


Así de sublime resulta tu pensamiento y tu pluma querido Dionicio. Lo que resulta natural para todos, tú lo transformas en poesía, en una oda a la belleza.

Sin embargo, así como nuestro poeta nos enseña la ingenuidad, nobleza y belleza ínfima de la poesía, también en Retrato a lápiz. Obra escogida encontramos datos interesantes de escritores lúcidos como Abigael Bohórquez, que son entremezclados con menciones constantes dedicadas a Carlos Pellicer, así como a sus amigos Ignacio Trejo, Carlos Bracho, René Avilés Fabila y Susana Alexander; así, Dionicio Morales nos hace cómplices de las diferentes anécdotas que han rodeado su vida; sus líricas y jocosas reuniones y la complicidad por extraer eso que solamente la vida nos puede proporcionar: la alegría misma de vivir.

En otro libro, hermosamente cuidado tanto en su pasta como en el contenido, titulado Martha Chapa El Nuevo Paraíso, Dionicio realiza, al más puro estilo de un poeta, una radiografía detallada sobre los aspectos biográficos y metafóricos de la artista plástica; sobre sus características estéticas respecto de su obra, de sus orígenes artísticos, de sus raíces familiares así como de sus abstractas ideas que son llevadas al óleo por una sutil y delicada mano.

En dicho texto, Dionicio hace una explicación gráfica sobre los elementos que llevaron a Chapa a ser una de las pintoras más representativas y reconocidas en México y el mundo. ¿Quién dice que el lenguaje poético no puede explicar, analizar y sobre todo materializarse en un canto coloquial para todos los lectores? Martha Chapa lo reproduce en óleos y Dionicio Morales lo expresa vívidamente cual estilo de un gran filólogo.

Dionicio, hoy te celebramos y agradecemos que continúes regalándonos textos tan elocuentes producto de una carrera brillante; sabemos de los premios que has obtenido ya sea en tu estado natal o por parte de otras instituciones a nivel nacional e internacional. Sin embargo, ávidos esperaremos en esta brega de eternidad tus próximas lecturas.

Es un honor para mí Dionicio, haber sido contemplado en esta mesa de grandes luminarias para expresar la gran admiración que tengo hacia ti. Tu vasta obra sin duda ya tiene un lugar especial en nuestras bibliotecas personales y tu forma de ver al mundo son un referente para quienes creemos que la poesía sigue estando por encima de otro tipo de lecturas; no cualquiera puede llamarse poeta.

Aquí estamos reconociéndote porque como dijéramos hace algunos años: “A los amigos se conoce en el hospital, en la cárcel y en las presentaciones de libros”; yo, añadiría: “también en los merecidos homenajes para quienes siempre tienen algo qué decir”. ¡Felicidades Dionicio y que vengan muchos más éxitos!
Muchas gracias.

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