domingo, 6 de diciembre de 2015

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Por David A. Figueroa Hernández
dfigueroah@yahoo.com.mx



El malestar en la globalización. La presente lectura refiere a grandes problemas que aquejan a las naciones contemporáneas como son los problemas económicos pero siempre guardando una relación estrecha con los monopolios internacionales del dinero como lo son el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Es común que durante el desarrollo del Siglo XXI, los diferentes países acumulen deudas, muchas veces impagables, por un lado debido a que los respectivos gobiernos no han podido establecer cuidadosos proyectos que generen equilibrio en sus finanzas públicas; por otro, la constante ambición que los organismos internacionales ya referidos, tienen por “aconsejar sabiamente” a cada gobierno.

En este sentido, el autor, en algún momento integrante de este tipo de decisiones al interior del Banco Mundial, hace un recorrido por algunas acciones tomadas y por algunos países que decidieron no tomar los consejos económicos -principalmente del Fondo Monetario Internacional- y que, pese a encontrarse en su momento con problemas severos, gozaron a largo plazo de los frutos del no endeudamiento y tomaron las decisiones que fueron lo mejor para sus pueblos. Por desgracia, la mayoría de los países no lo hacen así y consideran que el endeudamiento es la vía para el desarrollo.

Es así como el autor nos lleva de la mano por los ajustes que se realizan en muchos países debido a las políticas económicas establecidas y protegidas por las grandes economías mundiales. Sin embargo, también habla de las naciones como Etiopía y Corea del Sur que no siguieron esos vaivenes y optaron por una economía diferente, aunque por ello, tuviesen que sufrir una segregación económica por parte del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

Creados con un fin diferente al que ahora representan, tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional, surgieron al término de la Segunda Guerra Mundial para crear un equilibrio económico y evitar las recurrentes crisis económicas como la que aquejó al mundo en 1929 y, sin embargo, ahora son los principales causantes de desigualdad y toma de decisiones que conllevan a profundas inflaciones y peligros económicos.

Después de 15 años de iniciar el nuevo siglo, las políticas económicas de países denominados tercermundistas, han sido lastimosas para sus habitantes generando pobreza y desigualdad y cada vez más dependientes de las potencias económicas como Estados Unidos, Rusia e Inglaterra; no obstante, pareciera que no existe salida al constante endeudamiento, pobreza e ignorancia. Por lo anterior, Stiglitz menciona el éxito de los países que decidieron no aceptar esas recomendaciones. Hoy gozan de una economía saludable y sin problemas propensos a crisis heredadas de la inflación y endeudamiento; la clave de ello, aceptar su status y tomar decisiones de acuerdo a las circunstancias económicas, políticas y sociales inherentes a sus países.

Es por esto que el lector merece un acercamiento a una lectura que en principio pareciera tediosa pero que, en realidad, habla de lo que es necesario entender para tomar decisiones importantes en las cúpulas del poder político. En este sentido, los gobernantes debieran entender mejor las consecuencias de sus actos y no llevar a la ciudadanía de sus respectivos países, por callejones oscuros y desagradables cuando aceptan los postulados de estos organismos internacionales.



El malestar en la globalización
Joseph Stiglitz, Ed. Punto de Lectura
2015, 447 pp.




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